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Recuento de muertes de ancianos por COVID en Nueva York por debajo de lo real

Muchos casos de los hogares de ancianos han quedado excluidos de los datos oficiales del Departamento de Salud estatal.

Una enfermera con un guante sostiene la mano del paciente.

Hugh Hastings/Getty Images

In English | La cifra real de muertes por COVID-19 ocurridas en los hogares de ancianos de Nueva York durante la ola inicial de casos en el estado podría superar en un 56% las cifras informadas por el Departamento de Salud estatal. Así se señala en un informe (enlace en inglés) dado a conocer el jueves por la fiscal general de Nueva York.

Al comparar los datos recabados en 62 de los 619 hogares de ancianos del estado con las cifras informadas por el Departamento de Salud (DOH) de Nueva York durante los mismos períodos, la fiscal general Letitia James descubrió que estos centros registraron 1,914 muertes por COVID-19 entre sus residentes, mientras que el DOH informó de solo 1,229 muertes en esos mismos centros.

Según el recuento oficial del estado, la COVID-19 ha cobrado hasta la fecha aproximadamente 8,700 vidas en los hogares de ancianos. Un aumento del 56% con respecto a esta cifra arrojaría un total de más de 13,000 muertes.


Para información actualizada sobre la COVID-19 visita aarp.org/ElCoronavirus


Las discrepancias se deben principalmente a la decisión tomada por las autoridades estatales de excluir de su recuento oficial las muertes ocurridas en los hospitales entre personas trasladadas de los hogares de ancianos. Esta decisión ha suscitado críticas (enlace en inglés) durante toda la pandemia.

“Muchos residentes murieron por COVID-19 en los hospitales después de ser trasladados de sus hogares de ancianos”, señala el informe. Si el recuento incluye las muertes ocurridas en los hospitales, “se registra un número de muertes por COVID-19 significativamente más alto entre los residentes con respecto a las cifras divulgadas por el DOH”.

Pero también se observan discrepancias en las cifras de muertes ocurridas en los hogares de ancianos, según lo informado directamente por dichos centros a los investigadores de la fiscal general, frente a las cifras divulgadas por el DOH. Mientras que los 62 hogares de ancianos analizados informaron de 1,266 muertes ocurridas en sus planteles, el DOH dio a conocer la cifra de solo 1,299 para los mismos centros.

“En resumidas cuentas, han muerto por COVID-19 muchos más residentes de hogares de ancianos que lo que indican los datos del Departamento de Salud estatal”, dice Beth Finkel, directora estatal de AARP Nueva York. “Necesitamos más transparencia en el conteo de muertes relacionadas a la COVID en los hogares de ancianos, independientemente de dónde ocurran, y más responsabilidad por parte de los hogares de ancianos para asegurar que se cumplan estas reglas.”

El comisionado de salud del estado de Nueva York Howard Zucker defendió las cifras del estado el jueves, y afirmó en una declaración que su departamento "ha dejado en claro que nuestros números se reportan en base al lugar de muerte".

"La palabra 'subestimación' implica que hay un número mayor de muertes totales que se han reportado; esto es objetivamente incorrecto", indicó la declaración. Pero Zucker también admitió que la propia auditoría del Departamento de Salud del estado sobre los datos de los hogares de ancianos muestra que más de 3,800 residentes de hogares de ancianos murieron en hospitales entre el 1.° de marzo del 2020 y el 19 de enero, lo que lleva a casi 13,000 el número de muertes por COVID-19 vinculadas a hogares de ancianos en Nueva York.

A nivel nacional, aproximadamente 112,000 residentes de hogares de ancianos han muerto a causa de la COVID-19 durante la pandemia, según los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid. Más ampliamente, los recuentos de muertes en centros de cuidados a largo plazo (enlace en inglés) —incluidos los centros de vida asistida y otros entornos de cuidados a largo plazo— reportan casi 147,000 muertes de residentes y trabajadores a causa de la COVID-19, o alrededor del 37% de todas las muertes por coronavirus en Estados Unidos.

Una larga lista de problemas en hogares de ancianos

Por otra parte, el informe sugiere que muchos hogares de ancianos incumplieron los protocolos de control de infecciones, lo cual “expuso a los residentes de algunos centros a un mayor riesgo de resultar perjudicados durante la pandemia de COVID-19”. En muchos centros no se aisló debidamente a los residentes que habían dado positivo en las pruebas de detección del virus. Algunos empleados no fueron sometidos a un régimen adecuado de evaluaciones y pruebas con respecto al virus, o bien no recibieron capacitación en los protocolos de control de infecciones y en el uso de equipo de protección personal. Y en algunos centros, los comedores comunales permanecieron abiertos.


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Por otra parte, muchos centros obligaron a sus empleados infectados a seguir acudiendo al trabajo o atenerse a la posibilidad de sufrir represalias o ser despedidos, según señala el informe. Se reveló también que los hogares de ancianos que a inicios de la pandemia tenían bajas calificaciones en cuanto a la dotación de personal registraron mayores tasas de mortalidad por COVID-19 que los hogares con calificaciones más altas.

“En algunos hogares, la dotación de personal, ya en niveles bajos, se vio aún más disminuida hasta alcanzar niveles especialmente peligrosos, a pesar de que la demanda de cuidados aumentó por la necesidad de cumplir con protocolos de control de infecciones en relación con la COVID-19”, según señala el informe. Se destacó el caso de un hogar de ancianos que opera con fines de lucro en la parte oeste del estado, cuya dotación de personal tenía la calificación de una sola estrella (de un total de cinco). Según el informe, un empleado informó que durante por lo menos varias horas se contaba con solo un auxiliar certificado de enfermería en el centro, que albergaba a aproximadamente 120 residentes.

En el informe de 76 páginas presentado por la fiscal general, se presentan los hallazgos preliminares de las pesquisas que siguen pendientes sobre denuncias de negligencia relacionada con la COVID-19 en los hogares de ancianos de Nueva York. A raíz de estos hallazgos y las posteriores labores de investigación, James indicó en un comunicado que ha abierto pesquisas que siguen pendientes en relación con denuncias especialmente preocupantes sobre la conducta de más de 20 hogares de ancianos durante la primera ola de la pandemia.

“A medida que continúa la pandemia y se desarrollan nuestras investigaciones, es indispensable que entendamos por qué una proporción tan alarmante de los residentes de hogares de ancianos de Nueva York sufrieron innecesariamente consecuencias negativas”, expresó James. “Si bien no podemos recuperar las vidas que se han perdido en esta crisis, el informe se presenta con el fin de brindar la transparencia que el público merece y de estimular labores adicionales para proteger a nuestros residentes más vulnerables”.

AARP ha estado solicitando, desde inicios de la pandemia, una mayor transparencia (enlace en inglés) en los datos sobre la COVID-19 y una dotación adecuada de personal (enlace en inglés) en los hogares de ancianos. Y aunque el informe de la fiscal general se concentra únicamente en las deficiencias ocurridas en Nueva York, la directora estatal de AARP Beth Finkel afirma que los hallazgos forman parte de “una tragedia nacional”.

“Es necesario tomar medidas inmediatas”, agrega Finkel. “Debemos asegurarnos de que esto nunca vuelva a suceder jamás”.

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