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Conoce a una de las primeras pilotos de aviones caza F-14

Carey Lohrenz, que ahora tiene 53 años, enfrentó escrutinio y lo convirtió en fortaleza.

Piloto de caza Carey Lohrenz

Cortesía Carey Lohrenz

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Carey Lohrenz, exteniente de la Marina, siempre supo que quería pilotar aviones caza. Su padre fue piloto del Cuerpo de Infantería de Marina e influyó en gran medida en su entusiasmo desde muy temprana edad.  Sin embargo, hace 30 años, cuando inició su formación en la Escuela de Aspirantes a Oficial de Aviación, se les prohibía a las mujeres pilotar aviones en combate.


“Yo quería pilotar aviones caza porque esos eran los mejores pilotos”, explica. “Me dije, bueno, se necesitan unos dos años para superar este programa. Así que tal vez para cuando termine, habrán eliminado la ley”.

En 1993, el día en que ella y sus compañeros de clase llenaron su “hoja de sueños” con sus seis principales preferencias de misión, el Departamento de Defensa puso fin a la prohibición de que las mujeres volaran en combate.

Sentí un gran entusiasmo. Cuando se asignaron las misiones, en base a mi desempeño, me asignaron pilotar el F-14 Tomcat”, señala Lohrenz.


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El éxito de taquilla de la película de 1986, Top Gun, había popularizado el F-14.

“Pilotar este avión es un desafío”, señala Ward Carroll, oficial de intercepción de radares para aviones Tomcat con 15 años de experiencia y popular presentador en YouTube. “Viajas a velocidades supersónicas. Así que tu adaptabilidad en el aire tiene que ser del 110%. No todo el que entra por la puerta de una escuela de vuelo posee esa habilidad”.

Despegas mediante una catapulta desde la cubierta de un portaaviones y la aceleración de vuelo del avión es de cero a más de 200 millas por hora en menos de dos segundos.  Los pilotos hacían maniobras extremas, desde realizar vuelos a baja altura a 500 millas por hora hasta ascender a elevaciones tan altas que algunos días podían ver la curvatura de la Tierra.

Se repite la historia

Carroll dice que en la época en que Lohrenz recibió su nombramiento, entraba a formar parte de un entorno muy machista donde se consideraba que la fuerza física y la capacidad de aterrizar súbitamente un avión eran cosas que solo podían hacer los hombres.

“Cuando escuchas pequeños comentarios, bien sea sobre tu esmalte de uñas o tu cabello o lo que llevas puesto ese día, sientes un agobio constante”, recuerda Lohrenz. “Cuando estás ahí para pilotar un magnífico avión caza, eso reduce tu confianza”.

Muchos consideraban que Lohrenz y las demás mujeres pilotos de caza inaugurales de la Marina les quitaban empleos a sus homólogos masculinos, lo que hizo que algunos militares trataran activamente de minar su éxito, señala.

“Todo lo que quería, mi único empeño, era integrarme y ser piloto de combate, no piloto de combate mujer”, explica. “El avión no sabe cuál es tu sexo. El avión solo quiere volar”.

A pesar de las hazañas aéreas de las que era capaz el Tomcat, era uno de los aviones más difíciles de aterrizar en un portaaviones.

“Era grande, pesado y a menudo carecía de suficiente potencia”, aclara Lohrenz. “Te aproximas al extremo posterior del portaaviones, a alrededor de 165 millas por hora, donde tienes que aterrizar de golpe en la cubierta y detenerte por completo en menos de 1.2 segundos”.
 

En 1994, Lohrenz era la única mujer piloto de aviones F-14 en el USS Abraham Lincoln, lo que la hacía sentir muy aislada.

“Los errores que normalmente se hubieran atribuido a ser un piloto en su primer periodo de servicio, de repente se imputaban al hecho de que eras mujer”, indica Carroll.

Lohrenz recuerda cómo se les dijo a las mujeres pilotos de servicio de la Fuerza Aérea (WASP), que fueron las primeras mujeres en pilotar aviones militares en la Segunda Guerra Mundial, que ya no las necesitaban después de la guerra, a pesar de haber volado más de 2 millones de horas en la década de 1940.

“Conociendo esa historia, sabía que cada día que enfrentaba mis retos, me respaldaba un legado de grandeza”, dice. “La calma se convierte en tu superpoder, pero nunca dejé de experimentar ese implacable escrutinio solo porque yo era mujer”.

Cuando se retiró el avión caza F-14 en el 2006, 144 de los 632 aviones Tomcat de la Marina se habían estrellado. Sin embargo, solo en uno de esos accidentes el piloto fue mujer.


Del escrutinio al dominio

Durante casi una década en la Marina, Lohrenz pilotó otros cinco tipos de aviones militares además del Tomcat, registró casi 1,000 horas de vuelo e hizo 172 aterrizajes.

“Encaré muchos altibajos. Sin embargo, empecé mi carrera en la cabina de un avión y la terminé en la cabina de un avión. No habría cambiado eso por nada del mundo, dice.

Después de dejar la Marina, no sabía qué le depararía el futuro, hasta un día que jugaba con sus hijos a dibujar con tiza delante de su casa. Un vecino que trabajaba como ejecutivo en una importante empresa de alimentos la consultó porque atravesaba un momento difícil con el lanzamiento de un producto.


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“‘Bien, ¿cuáles son tus recursos?, ¿cuáles son tus riesgos?’, le pregunté. Y acto seguido le esbocé en la acera un plan estratégico en menos de 10 minutos con la tiza gigante. Él corrió a casa a buscar una cámara y le tomó una foto”, recuerda Lohrenz. “Y así fue cómo comencé una carrera de asesoría en planificación estratégica”.

Más tarde me convertí en oradora principal para eventos, aparecí en televisión y fui autora de dos libros sobre liderazgo que luego fueron éxitos de venta del Wall Street Journal.  

Al fin y al cabo, no se trata de mí. Se trata de cómo pueden ayudar las lecciones que aprendí a otros. Si puedo compartir una parte de mi historia —o si hay alguien que me mira y piensa, 'caramba, tal vez también puedo hacer eso'— entonces vale la pena”, apunta.

Carroll explica que, “Gracias a que los esfuerzos de Carey por abrir puertas allanaron el camino para la integración de las mujeres, si visitas un escuadrón hoy día verás un gran número de aviadoras navales. Y observarás las actitudes de sus homólogos masculinos. No hay estigma. No existe ninguna diferenciación. Es algo totalmente normal”.

“El valor no significa la ausencia de temor, significa que aun cuando sientes miedo, actúas de todos modos”, señala Lohrenz.

Este es el octavo episodio de la nueva serie documental de AARP Studios, Reporting for Duty. Cada mes podrás ver una nueva historia inspiradora sobre veteranos y familias militares en YouTube.com/aarp.

Aaron Kassraie escribe para AARP sobre asuntos de importancia para los veteranos de las Fuerzas Armadas y sus familias. También es reportero de temas generales. Anteriormente, Kassraie cubría temas de política exterior de EE.UU. como corresponsal en la oficina de Washington de Kuwait News Agency y realizaba trabajo de captación de noticias para USA Today y Al Jazeera English.