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Shoshana Johnson, exprisionera de guerra, continúa su lucha contra el TEPT

Casi dos décadas después de librarse de sus captores, aún sufre de estrés postraumático.

Dos fotos de Shoshana Johnson, una durante el servicio militar y otra actual

Cortesía Shoshana Johnson

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Cuando Shoshana Johnson se alistó en el Ejército como cocinera, se le dijo que se trataba de un "trabajo sin riesgo". Sin embargo, poco después de llegar a Irak, se dio cuenta de que en el Ejército no había trabajos sin riesgo.

En el 2003, durante la Operación Libertad Iraquí, la empresa de mantenimiento para la que trabajaba Johnson se desplazaba rumbo a Bagdad como parte de un convoy de 600 vehículos. Sin embargo, la unidad de Johnson se atrasó y luego se extravió en el camino y terminó ingresando en Nasiriya, territorio controlado por fuerzas enemigas.

"Nos perdimos y me preocupé porque los iraquíes tuvieron tiempo para preparar una emboscada", dice Johnson. "Oíamos el impacto de los disparos contra nuestro vehículo. Se me aceleró la adrenalina; me sentí aterrorizada". 

Un camión iraquí sacó a su compañía del camino. De repente, sintió un ardor en las piernas y se dio cuenta de que había recibido un balazo. A continuación, sus captores se la llevaron a rastras y a la vez le propinaban patadas y puñetazos.  

"Uno piensa automáticamente en violación, tortura, asesinato", dice Johnson. 


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Maniatada y con los ojos vendados, Johnson y otros soldados de su unidad fueron llevados a una prisión de Bagdad.

Los prisioneros de guerra fueron interrogados y trasladados siete veces en el transcurso de 22 días. Luego, gracias a información revelada por un informante iraquí, unos infantes de marina de Estados Unidos dieron con los prisioneros de guerra a 50 millas al norte de Bagdad.

Johnson recuerda un domingo por la mañana cuando, de repente, se tumbó la puerta y escucharon las voces de los militares estadounidense que venían a rescatarlos.

"Fue glorioso. Fue glorioso", recuerda Johnson.

La lucha que la pesiguió

Cuando las tropas regresaron a casa, Johnson fue el centro de atención por ser la primera mujer negra en ser prisionera de guerra en la historia de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

"No nos gustó toda la atención que recibimos. Nos rescataron, nos vimos convertidos en el centro de atención y no tuvimos ni un momento para llorar a los que habían fallecido. Por eso es difícil para nosotros", dice Johnson.

Casi dos décadas después, Johnson sigue lidiando con el recuerdo de los 11 militares caídos en la emboscada. 

"Ella tenía miedo a las multitudes. Sus ojos aún se movían rápidamente de un lado a otro", recuerda Margaret Thorne-Henderson, tía de Johnson, "como si estuviera a punto de volver a caer presa, algo parecido a lo que vimos en ese video que se diseminó tras su captura".

Shoshana Johnson y junto a algunos veteranos compañeros de cautiverio en Irak

Cortesía de Shoshana Johnson

Mientras se hallaba detenida por elementos iraquíes, Johnson se reencontró con otros soldados de su unidad, así como con dos pilotos de otra unidad.

El TEPT puede presentarse años después

“Los datos sin duda demuestran que su experiencia militar y toda experiencia traumática, potencialmente mortal, de combate y de despliegue son factores muy importantes. Sin embargo, en realidad no revelan todos los detalles sobre lo que conlleva y aumenta su sufrimiento y su posible discapacidad más tarde en la vida”, dijo Christine Moutier, directora médica de la American Foundation for Suicide Prevention.

Los síntomas del trastorno por estrés postraumático (TEPT) pueden aparecer poco después de un acontecimiento, pero en algunos casos los efectos pueden tardar meses o años en presentarse. Incluso pueden ir y venir con el paso de los años. Entre el 11 y el 20% de los veteranos que sirvieron en Irak o Afganistán padecen TEPT en un año dado, según datos del Departamento de Asuntos de Veteranos (VA).

Menos de dos meses después, Johnson recibió un diagnóstico de TEPT e inició su tratamiento, el cual continúa hasta hoy.

Thorne-Henderson, su tía, notó que Johnson y otras personas con TEPT saben que algo está mal, pero les cuesta entender precisamente qué les sucede, ya que los síntomas pasan desapercibidos en muchos casos.

"No te das cuenta, cuando tratas de seguir adelante, de lo que puede traer un recuerdo a la mente. Puede ser un olor, un sonido, una imagen; son muchas cosas distintas", dice Johnson.

Según ella, lo que la ayuda a lidiar con los síntomas de TEPT es estar con otros veteranos con los que puede "reflexionar sobre los aspectos fundamentales de lo que vivimos juntos".

"Para muchos veteranos, no es posible hacerlo solo. Si lo fuera, ya lo habrían hecho", dice Johnson. "Buscar ayuda no te resta valor. Al contrario, te hace más fuerte porque sabes que tienes debilidades y sabes cómo crecer para superarte".

Si tú o alguien que conoces tiene síntomas de TEPT, consulta estos recursos gratuitos que ofrecen tratamiento a los veteranos de las Fuerzas Armadas.

Este es el tercer episodio de la nueva serie documental de AARP Studios, Reporting for Duty. Cada mes podrás ver una nueva historia inspiradora sobre veteranos y familias militares en YouTube.com/AARP.

Aaron Kassraie escribe para AARP sobre asuntos de importancia para los veteranos de las Fuerzas Armadas y sus familias. También es reportero de temas generales. Anteriormente, Kassraie cubría temas de política exterior de EE.UU. como corresponsal en la oficina de Washington de Kuwait News Agency y realizaba trabajo de captación de noticias para USA Today y Al Jazeera English.