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Una entrevista con Jane Goodall sobre su libro ‘Book of Hope’

La famosa naturalista explica por qué se siente optimista sobre el futuro del planeta.

Jane Goodall y la portada de su libro.

Courtesy Andrew Zuckerman

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La reputación de Jane Goodall como la naturalista más famosa y querida del mundo no ha hecho más que crecer en las últimas seis décadas, desde que fue por primera vez a Tanzania para comenzar su investigación pionera sobre los chimpancés. Ahora, a medida que los efectos del calentamiento global se han vuelto más visibles y alarmantes, está usando su fama internacional para exhortarnos a no caer en la desesperación con su libro The Book of Hope: A Survival Guide for Trying Times, escrito en colaboración con el periodista Douglas Abrams. Ella argumenta que sin esperanza, las personas no se sentirán inspiradas a actuar.

Goodall, de 87 años, habló con AARP por teléfono desde su hogar en Inglaterra —la misma casa donde se crio— sobre su extraordinaria carrera, cómo aún encuentra difícil ser famosa y por qué conserva su optimismo sobre el futuro del planeta. 

Ella espera que los jóvenes se dediquen a mejorar el mundo

Estoy convencida de que disponemos de un breve período para reparar el daño que hemos causado al planeta, frenando el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.  Nos queda poco tiempo y se está agotando, pero tenemos una oportunidad si trabajamos juntos y tomamos medidas ya. Lo que me hace sentir más esperanza es la energía y el compromiso de los jóvenes. Admiro mucho la forma en que enfrentan los problemas que hemos creado para ellos. También me alienta la resiliencia de la naturaleza, ya que he visto lugares que hemos destruido y que vuelven de nuevo a sustentar vida vegetal y animal. 

La pandemia es una advertencia de que debemos respetar la naturaleza

Espero y ruego que más y más personas comprendan que debemos tener una relación distinta con el mundo natural. Somos responsables de la COVID igual que somos responsables del cambio climático y de la pérdida de biodiversidad, es nuestra culpa, por nuestra falta de respeto hacia la naturaleza y los animales. El problema es que hay muchas corporaciones y líderes gubernamentales que quieren volver a operar como lo hacían hasta ahora, con ganancias y poder a corto plazo.

Aprendió a ser agradecida al crecer durante la Segunda Guerra Mundial

Aprendí a no dar nada por sentado, incluso la vida. La comida, la ropa, todo se racionaba; jamás se te ocurría desperdiciar ni una pequeña cantidad de comida. Usabas la ropa hasta que se gastaba. 

Los niños en las sociedades prósperas dan todo por sentado, pero no es su culpa. ¿Por qué no iban a querer comer tres comidas al día? Cuando piensas en los millones de personas que ni siquiera consumen una buena comida al día, incluso en el Reino Unido... Dar cosas por hecho ha causado un gran desperdicio.

Su madre fomentó su curiosidad por el mundo natural

No se enojaba cuando metía lombrices en mi cama. Me decía, “llevémoslas de nuevo al jardín para que no se mueran”. Hay una historia conocida de la vez que nos quedamos en una granja cuando yo tenía cuatro años y desaparecí durante cuatro horas. Mi madre llamó a la policía y entonces me vio corriendo hacia la casa, feliz y entusiasmada con algo. Y en vez de enojarse se sentó conmigo para escuchar mi historia: yo estaba esperando para ver de dónde salían los huevos de las gallinas. Había pasado cuatro horas en la parte de atrás del gallinero.

Todavía no se siente cómoda con la fama

Me he convertido en un icono y es algo que nunca planeé ni quise... Los niños dan brincos al verme. La gente llora; mucha gente llora. Algunas personas que están en fila esperando para que firme su libro después de una charla se echan a llorar, y hemos tenido que hacer que se sienten y hablar con ellas: "No pasa nada. Cuando se tranquilice, Jane contestará sus preguntas".

[Al principio] me escondía, huía y me ocultaba detrás de gafas oscuras, y mantenía la cabeza gacha. Y luego me di cuenta de que podía aprovechar esa fama para promover la causa. La gente quiere una selfi o un autógrafo, luego reciben un pequeño folleto respetuoso con el medio ambiente que habla sobre nuestros programas y los invita a participar.

Esencialmente, existen dos Jane. Una de ellas está en la casa donde he vivido durante toda la vida, y allí soy siempre la misma, y la otra está ahí fuera en el mundo. Y tengo que esforzarme por seguir el ritmo de la que está ahí fuera.

Recibe muchos dibujos hechos por niños

Enormes cantidades de chimpancés.

Es difícil mantener un equilibrio entre la vida y el trabajo...

A menudo no puedo dormir por la noche porque tengo tantas cosas que hacer. Es como si hubiera sobre mí una nube oscura. Actualmente, tengo que grabar por lo menos seis videos y dos de ellos son conferencias, y las conferencias virtuales son muy difíciles. No sientes la energía como en un auditorio, ni tampoco escuchas los comentarios ni observas las reacciones, las risas y las respuestas entusiastas. Solo puedes ver el puntito verde de la cámara en tu computadora. Y cada noche tengo cosas que hacer. A veces me siento culpable si no contesto correos electrónicos a las 10 de la noche. Y luego me digo a mí misma: “¡Qué tontería!”.

 ...pero encuentra maneras de relajarse

Por la noche, cuando mi madre estaba viva, siempre brindábamos dondequiera que ella y yo estuviéramos en el mundo. Ahora estoy demasiado agotada cuando llegan las 7 de la noche. Voy abajo y allí está mi hermana, mi sobrina está preparando la cena, y me tomo un whisky. Lo bebo y brindo por mi madre. Es algo que he hecho en todos los lugares del mundo, dondequiera que esté.

Y cada mediodía, durante una hora, saco a mi perro viejo a dar un paseo corto y a veces doy una caminata a paso ligero sola. Luego, paso por lo menos media hora sentada debajo mi árbol favorito, el que solía trepar de niña, y me visitan un petirrojo y un mirlo. Uno de los petirrojos viene cada día —sin falta— y a veces nos cantamos mutuamente.

Janet Kinosian, radicada en el sur de California, colabora con AARP desde hace muchos años; también ha escrito para Los Angeles TimesThe New York TimesPeople y muchas otras publicaciones.

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