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Caldo de huesos: ¿Moda o beneficio real para nuestra salud?

Dos recetas de caldos fáciles de preparar para incorporar en tu dieta.

Caldo de hueso

Istock

Los caldos de huesos han vuelto a nuestras cocinas. Para mi abuelita, un buen caldo era la estrella contra cualquier mal. Y es que una sopa calientita, con ingredientes frescos, y llena de sabor es simplemente reconfortante.

Y ella no era la única fiel creyente de esto. Casi todas las abuelas, latinas o no, recurrían a los caldos cuando alguien se enfermaba. Como chef, siempre he valorado el sabor tan especial que un caldo hecho en casa le puede dar a cualquier plato. 


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Estos caldos pueden ser hechos de huesos de pollo, pavo, res o puerco. Los huesos se dejan hervir por varias horas para que suelten todos sus minerales, vitaminas y gelatina. Se les puede añadir vegetales, los vegetales se descartan al finalizar la cocción y queda un caldo sustancioso que los más entusiastas disfrutan como cualquier otra bebida.

Pero ¿qué dice la ciencia?

Los fanáticos de los caldos de huesos atribuyen múltiples beneficios para la salud al consumo regular de este alimento. Sin embargo, la Dra. Diane Pérez, colaboradora de AARP en español, considera que “más allá de ser un alimento de sabor agradable y proporcionar reconfortante calor no aporta mayor beneficio para la salud, aunque se consuma todos los días”.

Pérez argumenta que la evidencia científica disponible no ha logrado demostrar contundentemente los beneficios para la salud que se le atribuyen a nivel popular. En cambio, algunos estudios sí han comprobado el leve efecto del caldo de hueso de pollo para aliviar las congestiones nasales. Asimismo, investigaciones más recientes, según la doctora, apuntan al efecto antiinflamatorio de estas sopas al inhibir los neutrófilos o leucocitos que ayudan a la destrucción de bacterias y hongos.

Monica Auslander Moreno, dietista y fundadora de Essence Nutrition, opina distinto y asegura que existen beneficios nutritivos al incorporar los caldos a una dieta balanceada.  “A muchas personas les cuesta hidratarse correctamente. El caldo de hueso es completamente líquido y es una forma de mantenernos hidratados. Si estás padeciendo de alguna infección respiratoria o estomacal, la hidratación es extremadamente importante”.

La dietista agrega que la prolina y glicina, dos aminoácidos que forman parte del colágeno de los huesos, son componentes favorables para el estómago de personas con problemas gástricos. “Al hervir los huesos también se desprenden calcio, magnesio, hierro y vitamina B12. Aunque la cantidad no sea grande, sí elevan el valor nutricional de cualquier plato”.

Después de hablar con estas dos expertas, concluyo que tomar caldo de huesos no me va a hacer desaparecer las arrugas ni restaurar la vitalidad en mis rodillas, como reclaman los fanáticos, pero está claro que no existe contraindicación que me prevenga de consumirlo.

Recuerda que la mejor forma de saber si un alimento nos funciona o no es ingiriéndolo y viendo cómo reacciona nuestro cuerpo. Tal vez eres de los que se puede tomar el caldo en una taza de té o seas de los que prefiere utilizarlo en una de tus recetas favoritas. Un caldo de huesos no sustituye una comida, pero constituye una buena base para un plato nutritivo.

Aquí te dejo dos versiones de caldos muy fáciles de preparar. 

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