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3 museos fascinantes en Seattle

El MoPOP y otros lugares donde explorar la cultura popular y las experiencias migratorias de EE.UU.

Panorámica del Museo de Cultura Popular

Cortesía Museum of Pop Culture

Museo de Cultura Popular (MoPOP).

In English

Si bien fue, alguna vez, un tranquilo remanso fronterizo, desde hace mucho tiempo Seattle es una capital cultural y un centro innovador. ¿Cuál es su gran poder? Residentes que asumen riesgos creativos y apoyan a una población diversa. Descubre tres museos de esa ciudad, dos que exploran la influencia de los inmigrantes y otro que celebra la cultura popular del país.​

Exhibición de guitarras

Cortesía Museum of Pop Culture

Exposición de guitarras en el museo dedicado a la cultura popular.

1. Museo de Cultura Popular​​

La moderna Seattle tiene una larga historia de innovación e individualismo. Ningún otro lugar lo demuestra mejor a los turistas que el Museo de Cultura Popular (MoPOP -en inglés-) en Seattle Center, a una milla y media al noroeste del centro de la ciudad. La creación del cofundador de Microsoft Paul Allen celebra momentos emblemáticos de la animación, los juegos, la música, la ciencia ficción, la televisión y otros géneros que el canon suele pasar por alto. ¿Su misión? “Convertir la expresión creativa en una fuerza transformadora”. ​​ El distinguido arquitecto Frank O. Gehry, con sede en California, se propuso combinar aquí la energía de los automóviles hot rod y el rock 'n' roll en el primer diseño que realizó en el noroeste del Pacífico.

La estructura resplandece con 3,000 paneles de tejas de aluminio y acero inoxidable de brillantes tonos psicodélicos. Contiene tantos elementos estructurales como un rascacielos de 70 pisos y requirió software creado para construir aviones de combate franceses. El audaz edificio causó un profundo impacto en el crítico del New York Times Herbert Muschamp, quien afirmó que “parece algo que se arrastró fuera del mar, se recostó y murió”.

​​“Es una obra de arte, sin más”, dice Jacob McMurray, director de curaduría, colecciones y exhibiciones. “Algunas galerías no tienen techos ni paredes rectas. Descubrir el edificio es una especie de viaje fantástico.​​“Ninguna otra obra arquitectónica de Seattle alcanza ese nivel de rareza y singularidad. Parece la estructura perfecta para las actividades que realizamos dentro de ella. Además, ¿no es maravilloso que el monorriel [de Seattle] circule por su interior?”. ​​

La historia del origen del museo se remonta a 1967, cuando la Jimi Hendrix Experience y el líder de la banda (nacido en Seattle) entusiasmaron inicialmente a Allen. Sin embargo, el ambicioso proyecto no logró despegar hasta el año 2000. Fiel al espíritu de ejecución frecuente y anticipada que acata la industria de la tecnología, este museo fue objeto de cinco asombrosos relanzamientos que obedecieron a la evolución de su propósito. Hoy celebra todo, desde tatuajes hasta accesorios de terror, Minecraft, Nirvana, Pearl Jam y El mago de Oz, e incorpora clases, cabinas de grabación y sectores de actuación.​​

“No exhibimos objetos que tienen cientos de años”, señala McMurray. “Estamos explorando temas que forman parte de narrativas personales. Nuestro trabajo no es decirte lo que es importante, sino transmitirlo”.​​

Las piezas destacadas que no debes perderte incluyen Sky Church, llamada así por la visión de Hendrix de un lugar al aire libre donde personas de diferentes credos, colores y experiencias pudieran reunirse y convivir. La versión del MoPOP incluye la iluminación de una pantalla LED de alta definición de 33' x 60', acompañada de efectos luminosos y una acústica de primera calidad. “Es un lugar muy impactante”, advierte McMurray. “Allí celebramos conciertos y desfiles de moda. También se organizan actividades, como campamentos. Cuando falleció David Bowie, proyectamos Labyrinth. La gente trajo su bolsa de dormir y tomamos bebidas especiales”.​​

La nostalgia puede causar profundas reacciones entre los visitantes, como llorar cuando ven la guitarra que Hendrix tocó en Woodstock. Otros se sobrecogen al ver que se da importancia a lo que les entusiasma, como los disfraces de Disney. Y a veces los invitados envían mensajes electrónicos enfurecidos porque “Nirvana no es punk rock, es grunge” o “Star Trek es mucho mejor que Star Wars”.

​​McMurray sonríe. “Me encanta eso. ¿Qué mejor espacio que uno el que el público se apasiona por nuestro contenido, incluso si están molestos? Lo peor sería que simplemente dijeran: 'Está bien, da igual'”.

Consejo del director: McMurray recomienda no perderse “If 6 Was 9”, una escultura cinética “con el aspecto de un impresionante tornado” con unos 700 instrumentos, 40 de los cuales se combinan en un instrumento que se puede tocar, básicamente un robot de guitarras. “Es una pieza importante del arte contemporáneo estadounidense”, señala, creada por el escultor Trimpin, de Seattle. 

Planea una visita​

Ubicación: 325 5th Avenue N, en el vecindario Queen Anne; 206-770-2700; mopop.org​

Cómo llegar: estaciona el vehículo enfrente en el lote de Seattle Center 5th Avenue N (516 Harrison St.). Además, al Seattle Center llegan 18 rutas de autobús y el monorriel.​

Visitas: de jueves a martes, de 10 a.m. a 5 p.m. (cierra los miércoles y el Día de Acción de Gracias, Nochebuena, Navidad y otro día de diciembre para el evento benéfico anual del museo)​

Entradas: compra entradas con horario específico en línea por adelantado, $25-$30

Mejor momento para visitar: entre semana, desde la última hora de la mañana hasta la media tarde para evitar el tráfico en el centro de la ciudad

Mejor temporada para visitar: si te gusta asustarte, procura ir el tercer viernes del mes de enero a octubre, cuando el MoPOP presenta su serie de películas de terror, It's Coming From Inside the House. Cada año hay un festival a fines de la primavera que también exhibe cortometrajes de ciencia ficción y fantasía.​

Accessibilidad: los visitantes que tienen problemas de movilidad suelen usar la zona cubierta para descenso de pasajeros en la entrada de 5th Avenue N y Harrison Street. Se ofrecen sillas de ruedas sin cargo (asignadas por orden de llegada). Hay estacionamiento accesible en el lote del Seattle Center.

​2. Wing Luke Museum, museo de la experiencia asiático-estadounidense/de las islas del Pacífico

Árboles chinos de los deseos en la exhibición KidPLACE

Paul Christian Gordon / Alamy Stock Photo

Árboles de los deseos chinos en la exposición KidPLACE.

Las cartas se elevan en el cielo, flameando en el patio de luz de un hotel que alguna vez albergó a pioneros asiáticos. En su desarraigo, los inmigrantes miraban por estas mismas ventanas y caminaban entre estos muros entablados y desgastados.

Los mensajes que enviaban a su hogar —llenos de amor, anhelo, pérdida y esperanza— cuelgan suspendidos en lo alto y también resuenan en el espacio en inglés y otros idiomas. Juntos forman una de las instalaciones más impresionantes del Wing Luke Museum (en inglés), museo de la experiencia asiático-estadounidense/de las islas del Pacífico del distrito internacional de Chinatown en Seattle, aproximadamente a una milla al sureste del centro de la ciudad.  

“La obra de arte Letter Cloud de Susie Kozawa y Erin Shie Palmer evoca la experiencia del cruce del océano”, explica la directora de la exhibición, Jessica Rubenacker. “Escuchas el romper de las olas y puedes sentir el viento en la cara. Es un momento realmente hermoso”.

El museo recibe su nombre de un inmigrante chino que se convirtió en el primer funcionario electo asiático-estadounidense de la región en 1962 antes de morir tres años después al estrellarse su pequeño avión. La comunidad estableció una fundación para honrar a Wing Chong Luke, la cual financió su visión de crear un museo panasiático en 1967. Desde entonces se ha convertido en la primera sede afiliada al Smithsonian del noroeste y un área afiliada al Servicio de Parques Nacionales.

El poderoso estudio de arquitectura de Seattle Olson Kundig diseñó el espacio actual alrededor de un hotel y centro social fundado en 1910 para inmigrantes chinos, filipinos y japoneses. Conservó algunas de las diminutas e históricas habitaciones de huéspedes —ahora decoradas con artefactos de esa época— y además creó galerías y el Tateuchi Story Theatre. El teatro tiene 59 butacas, ofrece programación comunitaria y forma parte del recorrido histórico del museo. Sin embargo, cualquier visitante puede pasar a ver su antiguo telón: un tapiz de anuncios pintados hace más de un siglo.

La conmovedora Letter Cloud sigue siendo una estrella polar en las constelaciones itinerantes del Wing Luke. Hace más de dos décadas, el personal comenzó a invitar a personas de origen asiático y de las islas del Pacífico a impulsar la narrativa del museo. La comunidad sugiere exhibiciones y participa en su ejecución. “El proceso era inédito en el sector, pero algunos de sus aspectos se están generalizando”, señala Rubenacker.

Su colega, la creadora de exposiciones Mikala Woodward, lo explica: “Aceptamos sugerencias de todos en todo momento. Luego programamos actividades con tres años de anticipación y tratamos de equilibrar la representación de diferentes comunidades y —ya sabes— algunos temas tristes con otros más alegres. No somos curadores. Somos organizadores comunitarios”.

Esta estrategia produce un caleidoscopio de exhibiciones en constante evolución, que abarcan desde retratos filipinos hasta el feminismo asiático-estadounidense/de las islas del Pacífico y la obra del artista contemporáneo Gerard Tsutakawa. Sin embargo, el museo Wing Luke también tiene algunas instalaciones permanentes entrañables, como las habitaciones del hotel conservadas y una tienda de importación china de la época. También puedes hacer visitas guiadas por el vecindario, que suelen incluir la tienda de galletas de la fortuna Tsue Chong y la galería artesanal KOBO que vende productos de todo tipo, desde cuencos de laca hasta jabón de ciprés japonés. El museo también suele ofrecer algún homenaje a la estrella de las artes marciales Bruce Lee: Seattle marcó sus años formativos y alberga su última morada en el Lake View Cemetery de Capitol Hill. La exhibición del 2021 se centrará en la mente, el cuerpo y el espíritu de Lee.

Ten en cuenta que no hay cafetería porque, según Rubenacker, “queríamos animar a los huéspedes a probar uno de los tantos restaurantes maravillosos del distrito internacional de Chinatown”.

Sin embargo, el museo tiene una tienda de regalos que vende artículos inusuales como peluches de fideos de arroz, cubos de Rubik con figuras de mahjong que brillan en la oscuridad y aretes Hanamaru elaborados con antiguas telas de kimono.

Planea una visita

Ubicación: 719 S King St.; 206-623-5124; wingluke.org

Cómo llegar: si vas en automóvil, debes saber que el tráfico de la hora pico de Seattle provoca bastantes embotellamientos. Encontrarás varios estacionamientos públicos de una a cinco cuadras del museo, y se puede estacionar gratis en la calle los domingos y los días feriados. Hay muchas rutas de autobús que operan en la zona y los trenes llegan a King Street Station, a un tercio de milla al oeste del museo.

Visitas: de martes a domingo, de 10 a.m. a 5 p.m. (cierra los principales días festivos)

Entrada: $17, $15 para adultos de 62 años o más (todas las entradas son gratuitas el primer jueves de cada mes)

Mejor momento para visitar: de media mañana a media tarde para evitar la congestión del tráfico de Seattle

Mejor temporada para visitar: algunos visitantes prefieren hacer planes para combinar con eventos en el vecindario, como el mercado nocturno en otoño y el Año Nuevo Lunar en primavera. Ambos celebran las culturas asiáticas con venta de comida en la calle, puestos de mercado, tambores taiko y danzas tradicionales de leones y dragones.

Accesibilidad: se puede llegar fácilmente a todas las galerías en ascensor. Se ofrecen andadores y sillas de ruedas sin cargo (asignados por orden de llegada).

Exposición del Museo Nórdico Nacional

Cortesía National Nordic Museum

El Museo Nacional Nórdico.

3. Museo Nacional Nórdico

La historia de la pujanza migratoria de Seattle continúa en el Museo Nacional Nórdico (en inglés), en el antiguo pueblo pesquero escandinavo de Ballard, que ahora es un moderno vecindario situado seis millas al noroeste del centro de la ciudad. El museo presenta la historia de las culturas escandinavas de hace 12,000 años hasta la época actual. Según la directora de colecciones, exposiciones y programas, Leslie Anne Anderson, la colección también explora los principales valores nórdicos, como el vínculo con la naturaleza, la innovación, la justicia social y la sustentabilidad.

“Te damos una idea de los puntos principales de cada país nórdico, pero en los últimos años realmente hemos ampliado nuestra perspectiva. Consideramos la región cultural de Sápmi, hogar del pueblo indígena sámi, así como las regiones autónomas de Groenlandia, las Islas Feroe y las Islas Åland. También estamos progresando y encontrando vínculos para transmitir los relatos de quienes tienen ascendencia nórdica pero tal vez también, digamos, caribeña. Por ejemplo, inauguramos una exposición con la artista La Vaughn Belle para responder al legado del colonialismo, específicamente la trata transatlántica de esclavos en las Indias Occidentales Danesas”.

El museo se fundó en 1979, y durante casi 40 años ocupó una escuela en desuso. Sin embargo, en el 2018 debutó en una sede de primera clase con certificación LEED Gold, una estructura modernista en bloque revestida con paneles verticales de zinc. En su interior, el estudio de arquitectura de la costa oeste Mithūn evocó un fiordo esculpido por acción de los glaciares con puentes aéreos que conectan las galerías Old World y New World, lo que intensifica la “experiencia de la migración”.

Un tragaluz ilumina una bandada de aves marinas de cristal congeladas en pleno vuelo entre los dos espacios, lo que aporta más simbolismo. Como le dijo su creador —el artista de las Islas Feroe Tróndur Patursson— al sitio de noticias sin fines de lucro Crosscut: “Incorporan la naturaleza en el interior. Le dan alma al edificio”.

Emprendes un viaje desde el “nivel del mar” mientras exploras objetos y relatos orales de los países nórdicos, desde piedras rúnicas hasta cuencos para ordeñar renos y un CD de ABBA. Las exposiciones transitorias, como la fotografía de Edvard Munch, también se destacan aquí. “Tienes la oportunidad de ver objetos que normalmente no llegan a Estados Unidos”, señala Anderson.

Sube las escaleras y sumérgete en el paisaje, literalmente. Los abedules se erigen como centinelas de una sala de cine sembrada de almohadillas con forma de gigantescos adoquines pulidos por el mar. Luego de descansar para recuperar fuerzas, cruzas un puente elevado hacia una galería que retrata la emigración nórdica masiva del siglo XIX, cuando casi un tercio de la población huyó del hambre y la inestabilidad política. Los objetos que podrás ver incluyen equipo de pesca y una chaqueta de maderero de 1914 de Filson, una empresa local que comenzó por suministrar equipo a los buscadores de oro del río Klondike.

En el exterior, no te pierdas de la réplica de un barco vikingo y la sauna finlandesa en actividad más antiguo de Seattle.

Ten en cuenta que este museo también es un centro de investigación genealógica, donde los visitantes pueden hacer una consulta personalizada con un genealogista profesional. Se ofrecen citas los días de semana, pero debes hacer la reserva pronto. Andersen recomienda reservar una sesión con al menos un mes de antelación.  

Para después de la visita: respira un poco de aire fresco en las esclusas Hiram M. Chittenden, que se encuentran a solo seis minutos a pie hacia el suroeste. Aquí, el agua salada de Puget Sound confluye con el canal de navegación que lleva al lago Union. Los barcos —como la mayoría de la flota pesquera de Alaska fuera de temporada— se elevan de 20 a 22 pies sobre el nivel del mar. Los paneles de vidrio revelan especies de salmón que migran de un lado a otro, y en los jardines botánicos se ofrecen conciertos gratuitos de verano los sábados a las 2 p.m. Pasea por la zona de tiendas de moda, restaurantes y galerías en Ballard Avenue, a tres cuartos de milla al este del museo.

Planea una visita

Ubicación: 2655 NW Market St.; 206-789-5707; nordicmuseum.org

Cómo llegar: la entrada al estacionamiento del museo se encuentra en la esquina de NW Market Street y 28th Avenue NW. Los autobuses 17 y 44 del metro pasan por el museo.

Visitas: de miércoles a domingo, de 10 a.m. a 5 p.m. (cierra los principales días festivos)

Entrada: $18, $15 para adultos de 65 años o más (todas las entradas son gratuitas el primer jueves de cada mes). Compra la entrada en línea o en persona.

Mejor momento para visitar: de miércoles a viernes de 1 p.m. a 5 p.m., cuando está menos concurrido

Mejor temporada para visitar: cualquier época del año, pero hay más visitantes en verano.

Accesibilidad: estaciona el auto en el lado sur del edificio y sube el corto tramo de escaleras o la rampa de la entrada. En el interior, puedes llegar a todas las plantas fácilmente en ascensor. Se ofrecen sillas de ruedas sin cargo (asignadas por orden de llegada).

​Alojamiento​​

Cerca del Wing Luke: a tan solo seis minutos a pie del museo, te puedes alojar en el Panama Hotel and Tea House: un edificio de 1910 diseñado por Sabro Ozasa, considerado el primer arquitecto de ascendencia japonesa de Seattle. Las 102 habitaciones sobrias y acogedoras están decoradas con muebles antiguos. Una visita imperdible: el hotel exhibe el único sentō (baño público) intacto del país, que resguardó las pertenencias de algunos de los 7,050 residentes japonés-estadounidenses de Seattle encarcelados en los campos de la Segunda Guerra Mundial. El precio de las habitaciones comienza en $99

Cerca del Museo Nórdico: el lujoso Hotel Ballard cuenta con 29 habitaciones y una elegante terraza desde donde puedes apreciar las vistas de los montes Olympic recubiertos de nieve. La propiedad da a la calle principal en el centro de este barrio de origen escandinavo. El precio de las habitaciones comienza en $149​.

Cerca del MoPOP: disfruta de uno de los mejores hoteles del mundo, el Inn at the Market, una propiedad de ladrillos rojos cubierta de hiedra a una milla al sureste del museo. En algunas de las 79 habitaciones, los ventanales ascienden del suelo al techo y enmarcan el letrero de neón del Pike Place Market, además de ofrecer vistas de la bahía de Elliott hasta los picos de los montes Olympic en el horizonte. El precio de las habitaciones comienza en $161.

​​Restaurantes​​

Cerca del Wing Luke: Maneki, establecido en 1904, es el único restaurante japonés de Seattle que sobrevivió la era de la reclusión. Deléitate con platos de sushi, como unagi donburi (anguila de agua dulce a la parrilla sobre arroz) y bacalao negro marinado con miso.​

Cerca del Museo Nórdico: no te pierdas las ostras frescas con salsa mignonette de champán en Walrus and the Carpenter. También puedes probar el glorioso y deslumbrante sándwich caribeño de Un Bien, un restaurante favorito de paredes rosadas con servicio de barra y algunas mesas al aire libre. Prueba el lomo de cerdo, las cebollas caramelizadas y los jalapeños encurtidos en un panecillo untado con alioli de la famosa panadería Macrina de la ciudad.​

Cerca del MoPOP: pide un bocadillo rápido en No Anchor, una cervecería de Belltown que se incluyó en la lista de candidatos semifinalistas al mejor nuevo restaurante de James Beard del 2017. El plato imperdible: mejillones ahumados y encurtidos.​

La escritora y fotógrafa Amanda Castleman radica en Seattle y escribe sobre cultura y aventura para BBC Travel, National Geographic y Sierra.

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