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Por qué no es mala idea jubilarse para poder hacer más ejercicio

Nuevos estudios muestran que comenzar un plan de ejercicio físico entre los 60 y 70 años mejora realmente la salud.

Dos mujers y un hombre haciendo ejercicios en un gimnasio

GETTY IMAGES

In English | Últimamente se ha hecho mucho hincapié en la importancia de comprometerse a hacer ejercicio cuando se entra en los 40 para defenderse de todo, desde la demencia hasta la diabetes décadas más tarde. Pero nuevos estudios también sugieren que puedes pasar por alto ese período de la mediana edad y todavía ver beneficios importantes si comienzas a hacer ejercicio a partir de los 60 o incluso de los 70 años, cuando la jubilación de repente hace que sea mucho más fácil hacerlo.


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Y de acuerdo con un estudio, al menos, tan solo moverse más después de los 60, por ejemplo, permanecer al día con las tareas domésticas o dedicarse a un hobby como la jardinería, puede marcar una diferencia significativa en la salud. Esa investigación, que acaba de publicarse en el Journal of the American Heart Association, concluyó que los adultos que entran en los 60 años que aumentaron la actividad de leve a vigorosa y disminuyeron el tiempo sedentario mejoraron sus posibilidades de mantener su corazón saludable. Al observar a 1,600 voluntarios británicos y medirles la actividad física general y la actividad física liviana, tal como trabajar en el jardín o pasar la aspiradora, los investigadores concluyeron que ambos tipos mejoraron la función de los vasos sanguíneos, lo que redujo el riesgo de enfermedades cardiovasculares. 

Un segundo estudio, este de la Facultad de Medicina de Wake Forest, analizó los efectos del ejercicio en adultos mayores que también eran obesos, un grupo que los investigadores señalaron en los Journals of Gerontology poco se estudia en el campo de la dieta y el ejercicio.

En su trabajo, los participantes del estudio de entre 65 y 79 años, que eran sedentarios pero generalmente saludables antes del estudio, completaron entrenamiento supervisado ​​en la caminadora cuatro días por semana, aumentaron gradualmente las sesiones de 15 a 30 minutos y continuaron durante 20 semanas. Los investigadores se centraron en la salud cardiorrespiratoria, medida por el VO2, que refleja qué tan bien el cuerpo suministra oxígeno a los músculos durante un período de entrenamiento. En aquellos que completaron la tarea en la caminadora, el pico del VO2 aumentó en un 8%. En aquellos que se subieron a la caminadora y también redujeron las calorías de forma moderada, el equivalente a reducir una rebanada de pan o un refrigerio al día, el pico del VO2 aumentó casi un 14%. Pero la conclusión más importante fue cómo los participantes descubrieron que aumentar los niveles de ejercicio no solo llevaba a menor fatiga en sus vidas diarias, sino también a niveles más bajos de discapacidad reportada. Esto es fundamental para ayudar a que algunos de los que están en la parte superior de ese grupo de edad continúen viviendo de manera independiente.

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