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Riesgos de cáncer de piel para afros e hispanos

Si bien tienen menos probabilidades de contraer melanoma, en general las personas negras e hispanas tienen índices más bajos de supervivencia.

Una paciente consulta con su doctora

ATCAMERA / GETTY

In English | Durante años, Yvonne Basil no le dio importancia a esa pequeña marca oscura que tenía en el quinto dedo del pie derecho. Tampoco se preocupó cuando la marca comenzó a cambiar y crecer debajo de la uña. Después de todo, no sentía dolor. Sin embargo, cuando Basil, de 54 años, tuvo algunos fondos en su cuenta de gastos flexibles que se perderían si no los utilizaba, decidió hacerse examinar por un médico. “Pensé que usaría mi cuenta de gastos flexibles para consultar con un dermatólogo porque no quería perder ese dinero que tenía disponible”, dice.

Basil hizo una cita con el Dr. Seemal R. Desai, un dermatólogo de Plano, Texas, y expresidente de la Skin of Color Society. Casi tan pronto como comenzó el examen, la expresión del médico le reveló que se trataba de algo grave. “El Dr. Desai parecía haber visto un fantasma”, recuerda Basil. “Dijo de inmediato: ‘Es melanoma’”.

Al ser una mujer negra que pasaba poco tiempo al sol, Basil nunca creyó que el cáncer de piel fuera una preocupación para las personas como ella. De hecho, el carcinoma de células basales, el carcinoma de células escamosas y el melanoma —los tres tipos principales de cáncer de piel— son mucho más frecuentes en las personas blancas. Sin embargo, según comprobó Basil, las personas de color también corren riesgo.


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Si bien casi todos los tipos de cáncer de piel se vinculan a la exposición excesiva a los rayos ultravioleta (UV), Basil tenía un melanoma lentiginoso acral (ALM), cuya causa se atribuye a una mutación genética y no se vincula a una exposición excesiva al sol. El ALM representa solo del 2 al 3% de todos los melanomas, pero es la forma más común de melanoma que afecta a las personas de raza negra. Este tipo de melanoma, que normalmente se localiza en las palmas de las manos, las plantas de los pies o debajo del lecho ungueal (debajo de las uñas), también es más agresivo porque suele pasar desapercibido con demasiada frecuencia y diagnosticarse en una etapa avanzada.

Las personas de color tienden a sufrir consecuencias más graves que el resto de la población ante cualquier tipo de cáncer de piel. Según la Skin Cancer Foundation, el índice medio de supervivencia del melanoma a cinco años es solo del 67% en las personas negras, frente al 92% en las personas blancas. “Sabemos que el 52% de los pacientes negros y el 26% de los hispanos acuden con una etapa avanzada de melanoma —en comparación con solo el 16% de las personas blancas— solo porque no tienen suficiente conocimiento al respecto y perciben un riesgo [menor]”, señala la Dra. Shani Francis, una dermatóloga con sede en Manteca, California.

La superestrella del reggae Bob Marley es quizás el caso más famoso de ALM. Falleció tras una batalla de cuatro años contra la enfermedad, que comenzó en el dedo gordo del pie y que en un principio se creyó que se trataba de una lesión de fútbol.

Basil notó por primera vez la mancha negra en el dedo del pie alrededor del 2010, pero prácticamente la ignoró durante los cinco años siguientes. Se quedó atónita al enterarse de que se trataba de cáncer y que necesitaba una amputación. “Observé una mancha irregular de color gris oscuro en el dedo del pie de Yvonne y reconocí el peligro”, recuerda Desai. “Teniendo en cuenta que el melanoma es más agresivo cuando se manifiesta en pacientes de color, quise hacerle una biopsia de inmediato”.

Después de la biopsia, un oncólogo confirmó el diagnóstico de melanoma que había dado Desai y estuvo de acuerdo con la necesidad de amputar el dedo del pie. Afortunadamente, el tipo de cáncer que tenía Basil se consideró melanoma localizado en etapa 0. “Lo extirpé antes de que fuera más profundo, pero en esa zona del cuerpo eso significa esencialmente amputar el dedo del pie. Intentamos extraer [el melanoma] con márgenes, que deben ser de medio centímetro alrededor de la mancha. Eso es básicamente todo el dedo del pie”, dice Desai.

Alrededor de una semana después de ver a Desai por primera vez, Basil se sometió a la operación. Además de amputar el dedo del pie, el cirujano accedió por la ingle —la ubicación del ganglio linfático más cercano al melanoma del pie— para realizar una biopsia del ganglio linfático centinela. Este procedimiento se lleva a cabo para extirpar y examinar el ganglio linfático centinela o de drenaje más cercano y poder determinar la presencia de células de melanoma. Dado que no se encontraron células cancerosas en la biopsia de Basil, no fue necesario que recibiera radiación ni quimioterapia.

Después de la operación, Basil usó una bota de marcha durante varias semanas y se dedicó a aprender a caminar y a mantener el equilibrio con un dedo menos. Ella y su familia también se propusieron informarse lo más posible sobre el melanoma. “Aprendí que es muy importante prestar mucha atención a la piel y usar protector solar. Si veo una pequeña mancha o lunar en el brazo o en otro lugar, empiezo a observarlo para ver si crece o evoluciona”. Basil también le dice a quien la escuche que es un mito que las personas negras no tienen cáncer de piel. Se da cuenta de lo afortunada que es por haber recibido el diagnóstico en una fase inicial. “Les digo a todos que el Dr. Desai me salvó la vida. Tengo nueve dedos en los pies y me alegro por cada uno de ellos”.

Melba Newsome es una escritora premiada que se especializa en temas de ciencia y salud y cuyo trabajo se ha publicado en Health AffairsScientific AmericanO y Newsweek.