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Cómo decirle a un paciente que tiene cáncer Skip to content
 

¿Cómo comunicar el diagnóstico de cáncer a los pacientes?

Es importante leer los sentimientos y escoger el momento adecuado para la noticia.

Médico conversando con su paciente

Istock

Uno de los momentos más graves y estresantes para un médico es cuando tiene que comunicar el diagnóstico de cáncer. Como soy médico oncólogo, me ha tocado dar la mala noticia muchas veces, pero reconozco que esa es una destreza que no me enseñaron en la escuela de medicina. Ese arte lo aprendí a tropezones en el curso del trabajo, muchas veces —lamentablemente— a expensas de la salud emocional del enfermo y su familia.

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Una de las anécdotas que marcó mi vida profesional fue la de un oncólogo que había regresado a Perú después de haber trabajado años en Estados Unidos. El médico había adquirido el hábito de ser muy directo al comunicar el diagnóstico de cáncer: “¡Usted tiene cáncer!”. Contaban las enfermeras que el doctor espetaba a boca de jarro. Al poco tiempo, el médico se quedó sin pacientes porque lo acusaban de ser cruel e inhumano.

Aprender a leer los sentimientos

Después de esa experiencia, he tratado siempre de prepararme para el momento de hablar con el paciente; por ejemplo, preguntar si desea que su familia esté presente. Casi siempre, los pacientes —quienes presienten la mala noticia— prefieren que un familiar los acompañe.

Es muy importante leer los sentimientos, incluso el humor del paciente y del resto de la familia. He aprendido que la mayoría de los pacientes latinos son lo que los sociólogos denominan “miembros de una sociedad colectivista”. Los miembros de una sociedad colectivista actúan dentro de un grupo familiar. Sin embargo, los miembros de una sociedad individualista enfrentan los hechos en solitario, sin presencia de otros.

Esa diferencia la he comprobado durante mi práctica en Estados Unidos. Una de las primeras ocasiones en que tuve que comunicar el diagnóstico de cáncer a una paciente anglosajona, me percaté que vino sola. La paciente me dijo que prefería enfrentar sus problemas sola. Sin embargo, un paciente latino viene acompañado de cuatro, cinco, siete o hasta 10 miembros de su familia.

Diferentes tipos de pacientes

Es importante reconocer cuánta información quiere saber el paciente. Existen los que vienen con libreta en mano, apuntan todo y hasta graban la conversación porque quieren conocer todos los detalles de la enfermedad. Otros llegan con artículos médicos impresos en carpetas especialmente preparadas para la ocasión; luego están los que no desean saber muchos detalles y hay que preguntarles cuánto quieren conocer.

Algo que también he aprendido en el camino es a ser menos directo, excepto con pacientes individualistas, y a dar la noticia en el momento adecuado. La persona debe recibir el diagnóstico en un contexto de tiempo y no como una bomba lanzada súbitamente. He aprendido que no debo ser interrumpido por nada ni por nadie durante la crucial cita. También he comprobado que debo estar sentado y tener los ojos un poco por debajo o a la misma altura del paciente, pero nunca por encima.

El uso de una pizarra para hacer dibujos explicativos es un recurso muy útil para despertar la curiosidad tanto del paciente como de los familiares. El diálogo y las preguntas fluyen mejor.

Por último, e inspirado por las investigaciones del Instituto Nacional del Cáncer de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, he aprendido a diseñar con el paciente un plan de trabajo para enfrentar la denominada “jornada del cáncer”, que incluye información sobre los diversos tratamientos que se pueden suministrar, incluyendo la vida después del cáncer.

La sociedad ha cambiado, los modernos tratamientos han logrado extender la vida de un paciente con cáncer y los médicos tenemos que adaptarnos y saber responder de manera adecuada a esos cambios, pero algo que nunca debe cambiar es la aplicación del sabio aforismo del profesor y fisiólogo francés Claude Bernard: “Curar a veces, aliviar a menudo y consolar siempre”. 

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