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Según estudio, sin contar 16,000 muertes por COVID-19 ocurridas en hogares de ancianos

El estudio sugiere que 4 de cada 10 muertes que sucedieron a principios de la pandemia no están siendo reconocidas por las autoridades federales.

Una enfermera toma de la mano a un paciente.

Getty Images

In English | Más de 16,000 muertes por COVID-19 en hogares de ancianos de EE.UU. probablemente han sido omitidas en el recuento oficial de muertes del Gobierno, según un nuevo estudio de la revista (JAMA) Network Open (enlace en inglés). El estudio sugiere que el 40% de las muertes de residentes a causa del virus en los primeros meses de la pandemia del año pasado no se han contado. Y esos datos del Gobierno no registraron el 44% de las infecciones por COVID-19 en los hogares de ancianos durante el mismo período, principalmente en el noreste del país.

Publicado el jueves, el estudio comparó los casos y muertes por COVID-19 que los hogares de ancianos de EE.UU. reportaron al Gobierno federal con los que se reportaron a 20 departamentos de salud estatales a fines de mayo del 2020.

Se esperaba un déficit de muertes y casos en los hogares de ancianos por COVID-19, ya que el Gobierno federal no exigió que los 15,000 hogares de ancianos del país informaran esos datos hasta fines de mayo del 2020, más de tres meses después del primer brote de COVID-19 reportado en un hogar de ancianos en el estado de Washington. Y una vez que a los hogares se les exigió que lo hicieran, se les dio la opción de informar o no de manera retroactiva sobre los casos y las muertes de los meses anteriores. 

 “Por ejemplo, el Life Care Center de Kirkland reportó cero casos acumulativos de COVID-19 en la primera presentación [federal], a pesar de una investigación realizada por los CDC en marzo del 2020 que identificó 81 casos de COVID-19 y 23 muertes por COVID-19 entre los residentes”, escribieron los autores del estudio. Ese centro en Kirkland fue el lugar donde se produjo el primer brote de COVID-19 en Estados Unidos el año pasado.

Las muertes que faltan suman hasta el 14% de lo que los autores del estudio estiman que fue el verdadero número de muertes por COVID-19 entre los residentes de hogares de ancianos en el 2020. Más de 68,000 casos de COVID-19 entre residentes tampoco se reportaron durante esos primeros meses, lo que representa casi el 12% del total de casos entre los residentes de hogares de ancianos en el 2020. 

Si las estimaciones del estudio se agregan al recuento oficial del Gobierno (enlace en inglés), elevarían el número total de muertes por COVID-19 entre los residentes de hogares de ancianos a más de 151,000. El total de casos aumentaría a casi 750,000. 

“Nos sentimos obligados a asegurarnos de que, solo porque el Gobierno federal no había exigido que se informaran las muertes que ocurrieron al principio de la pandemia, esas muertes se contaran de alguna manera”, dice Karen Shen, coautora del estudio. 

“En esencia, no hay un registro de 4 de cada 10 muertes en este período; eso es algo enorme”, dice Shen, quien acaba de terminar su doctorado en Economía en Harvard University. “Y aunque tal vez no sea sorprendente, lo correcto es que no pasen desapercibidos”. 

Se descuidó el noreste

Según el estudio, la mayoría de las muertes y los casos omitidos en el conteo federal ocurrieron en el noreste, que fue la región más afectada por el coronavirus durante el brote de la primavera del 2020, cuando el Gobierno federal todavía no requería datos de COVID-19 de los hogares de ancianos. 

En Connecticut, Massachusetts, Nueva Jersey y Rhode Island, los datos estatales reportaron casos y muertes mucho más altos que los datos federales. Los datos federales insinuaron que en el 2020 murieron en Nueva York y California números similares de residentes de hogares de ancianos: 5.0 muertes por cada 100 camas en Nueva York y 4.8 muertes por cada 100 camas en California. Pero después de contar las muertes no reportadas, el estudio encontró que los hogares de ancianos en Nueva York registraron 8.1 muertes por cada 100 camas, en comparación con las 5.5 muertes por cada 100 camas en California. 

AARP abogó por la recopilación y publicación de datos actualizados sobre la COVID-19 en los hogares de ancianos (enlace en inglés) en las primeras etapas de la pandemia, para que la propagación del virus se pudiera rastrear mejor y los recursos se distribuyeran mejor a los hogares que los necesitaban. 

“Hemos sabido desde muy temprano que había una gran brecha aquí”, dice Ari Houser, asesor sénior de métodos del Instituto de Política Pública de AARP. “Así que, aunque es bueno ver que ahora tenemos números con más rigor y confianza, realmente confirma lo que sabíamos desde el principio: que ocurrieron muertes significativas en marzo, abril y mayo del año pasado que el Gobierno no está contando”. 

Los autores del estudio publicaron sus hallazgos “con la esperanza de que otros puedan comenzar a entender qué tipo de medidas de respuesta temprana fueron eficaces en los centros durante esos primeros días”, dice Shen. 

Las infecciones por COVID-19 han comenzado a aumentar de nuevo después de caídas dramáticas a principios del 2021, según un análisis reciente de AARP sobre datos federales de hogares de ancianos. El presidente Joe Biden anunció que todos los trabajadores de hogares de ancianos en centros que reciben fondos de Medicaid o Medicare deben vacunarse completamente contra la COVID-19. Al 29 de agosto, solo el 63% de los trabajadores en todo el país estaban completamente vacunados.

Emily Paulin colabora con artículos sobre hogares de ancianos, atención médica, y política federal y estatal. Su trabajo también ha aparecido en la publicación australiana sobre estilo de vida Broadsheet.