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La generación sándwich siente la presión de ser cuidadores

Cuidar de dos personas es más del doble de difícil.

Tres generaciones de mujeres, abuela, hija y nieta usando una tableta

HALFPOINT/GETTY IMAGES

In English | Carol tenía un gran corazón; a veces demasiado grande, pensaba. Estaba feliz de hacer mandados para su tía de 82 años, que nunca se casó y sufría de la enfermedad de Parkinson. Pero luego su madre de 85 años empezó a quejarse de un dolor creciente de artritis, y necesitaba ayuda para limpiar su apartamento y comprar alimentos. Poco después, el esposo de Carol se lastimó la espalda y también necesitaba su atención. Carol sentía que no daba abasto y carecía del tiempo y la energía necesarios para cumplir con todas las expectativas de quienes cuidaba.

A medida que la población del país envejece, más familias tienen más integrantes que necesitan cuidados, y una cantidad cada vez mayor de cuidadores tiene obligaciones simultáneas de atender a varios familiares de diferentes edades.

Piensa en el cuidador prototípico de la "generación sándwich" que tiene la presión de satisfacer las necesidades de las generaciones mayores (los padres ancianos) y las menores (hijos o nietos). Recientemente escuché de una cuidadora de 50 y tantos años que atiende a su madre de más de 70 años, quien padece demencia moderada, y a su abuela de más de 90, que padece demencia severa.

También supe de otra persona que cuida de su padre, que sufre de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), su esposo, que tiene esclerosis múltiple, y un hijo adulto con autismo.


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Típicamente, estos cuidadores equilibran responsabilidades contrapuestas —como conducir a una cita médica o a otra— con emociones conflictivas (por ejemplo, orgullo y remordimiento, alegría y resentimiento, o autoconfianza y ansiedad). Más de un ser querido depende de ellos, y su carga es especialmente pesada. A menudo se sienten abrumados por el gran volumen de tareas diarias.

Si todos los cuidadores familiares necesitan encontrar un equilibrio entre su propio cuidado y el de quienes cuidan, entonces ese concepto aplica el doble o triple para quienes cuidan de dos o más seres queridos.

Pero ellos frecuentemente rechazan las súplicas de amigos y profesionales, quienes les aconsejan cuidar de sí mismos; a menudo dicen, "¿Quién tiene el tiempo?" y, "Puedo lidiar con esto durante un poco más". Es como si se adaptaran al manejo de más responsabilidad al adoptar un mayor altruismo.

¿Cómo podemos brindarles más apoyo y convencerlos de cuidar mejor de sí mismos? A continuación, presento algunas ideas.

Ten cuidado con el aumento gradual de responsabilidades

Nadie planea ser la persona que cuida a varios familiares a la vez. Lo más probable es que se comprometen tácitamente a ayudar a cualquiera de sus seres queridos necesitados. Luego, poco a poco acumulan cada vez más deberes a medida que sus familiares envejecen y requieren más asistencia. En ningún momento consideran que su ayuda es un recurso finito que debe usarse estratégicamente.

Por ejemplo, pocas veces se dicen a sí mismos: "Dado todo lo que tengo que hacer esta semana, me sobran 15 horas para servir de cuidador".

En su lugar, expanden su capacidad normal a 20, 25 o 30 horas para acomodar las necesidades de los demás. Eso puede funcionar a corto plazo; la mayoría de nosotros podemos sobrepasar nuestras capacidades usuales cuando es necesario. Pero a largo plazo, significa que operamos con un déficit constante y nos ponemos en riesgo de agotamiento y desgaste.

Brinda cuidados por necesidad, no 'equidad'

Con frecuencia, los que cuidan de dos personas se sienten obligados a dedicarles a ambas el mismo tiempo y esfuerzo, aun si no tienen el mismo nivel de necesidad. Sienten culpa de hacer más por uno que por el otro, y temen que eso sea percibido como favoritismo.

Por ejemplo, Carol no lleva comida a casa de su tía si no hace lo mismo por su madre. Si pasa varias horas con su madre y su tía, hará lo mismo con su esposo. Pero esa presión adicional de brindar atención en un estándar imaginario de equidad hace que su labor sea infinitamente más difícil.

En su lugar, debería elegir según el grado de urgencia. Debería poder disfrutar una noche con su esposo sin preocuparse de defraudar a su tía y su madre. Y también debería poder alejarse un poco de su esposo de vez en cuando para prestar más atención a su madre y su tía.

Aprende a delegar las responsabilidades

Los que cuidan de dos personas deben ser muy receptivos a las vulnerabilidades y limitaciones de las personas, incluidas las suyas propias. Significa aceptar que sus esfuerzos nunca serán perfectos; serán humanamente defectuosos.

Deberán delegar ciertas responsabilidades a otros familiares y profesionales, incluso si la persona que cuidan se opone al plan. A veces tendrán que depender de recursos comunitarios y administradores de cuidados, aun si no confían en ellos completamente. Cuidar de dos personas es dos veces más complejo, y la mitad de eficiente. Estos cuidadores deben darse el doble de crédito por tener la valentía de hacerlo en primer lugar.

Barry J. Jacobs, psicólogo clínico, terapeuta de familia y asesor sobre el cuidado de la salud, es también coautor del libro AARP Meditations for Caregivers (Da Capo, 2016). Síguelo en Twitter y en Facebook (enlaces en inglés).

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