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Las familias se regocijan y reflexionan en el Mes del Orgullo

Muchos demuestran su apoyo con banderas arcoíris, festivales y espíritu comunitario.

Katie Altemus sonríe junto a su pareja

Cortesía de Katie Altemus

Katie Altemus (derecha) y su esposo, Don, planean participar en actividades para festejar el Orgullo gay este mes.

In English | En todo el país, la comunidad LGBTQ se encuentra decorando y haciendo planes para celebrar la libertad de mostrar su identidad. Las familias, en particular las que tienen niños pequeños, quizás eviten algunos de los eventos más subidos de tono relacionados con el Mes del Orgullo. Pero existen muchas maneras de festejar.

Les pedimos a seis personas que nos cuenten, en sus propias palabras, cómo festejan el Mes del Orgullo con sus familias.

Las siguientes entrevistas fueron editadas para mayor claridad y brevedad.

Brian Albertoni y Anthony Maldonado

Cortesía Brian Albertoni (Izquierda).

Brian Albertoni, de 58 años, director de mercadeo, Visalia, California

Albertoni y su esposo, Anthony Maldonado, tienen un hijo de 11 años, Lincoln, y están celebrando 25 años de estar juntos.

El Orgullo es un festejo de ser aceptado por alguien, incluso si es tu pareja. Es una celebración de quienes somos, sin vergüenza. Es una oportunidad de servir de ejemplo para que otros nos vean.

Por lo general, participamos todos los años en la Semana Familiar gay en Provincetown, Massachusetts (en inglés). Es durante la última semana de julio, y hemos ido cinco veces. Ya que no fuimos el año pasado, iremos este año.

Ahí van familias gais de todo el mundo. La primera vez que fuimos, fue increíble. Lincoln nunca había conocido a un niño que tuviera dos papás. Tenía 5 años. Solo el hecho de poder estar entre personas como nosotros, eso nos encanta.

Vivimos en un pueblo muy rural, muy republicano. Por lo que sabemos, somos los únicos papás gais en nuestro pueblo. Colgamos nuestra bandera del Orgullo en nuestra asta junto a la bandera de Estados Unidos.

Sí me preocupa que izar nuestra bandera nos ponga en el punto de mira. Nuestra decisión es que si no nos defendemos y servimos como ejemplo para las próximas personas gais, lesbianas y trans que están luchando en nuestra comunidad conservadora, ¿quién lo hará? Muchas veces hemos hablado de mudarnos a un lugar que sea más familiar, donde haya muchas más personas como nosotros.

Siempre digo que quiero quedarme porque alguien tiene que marcar una diferencia.

Leslie Eidel junto a su esposa y dos hijos.

Cortesía de Lisa Eidel (Derecha).

Lisa Eidel, de 53 años, madre a tiempo completo, condado de Bergen, Nueva Jersey

Eidel vive con su esposa, Kelly Haggerty, y sus hijos Hudson, de 10 años, y Finn, de 6 años.

Si bien demuestro el orgullo durante todo el año, el Mes del Orgullo significa mostrar de forma más visual que nos encanta quienes somos y estamos orgullosas de serlo. Para mí, es una época feliz. Es rendir homenaje a todas esas personas que nos precedieron y literalmente lucharon por la igualdad y el matrimonio. Lo considero un festejo de cuánto hemos avanzado.

Antes de tener a los niños, hubiéramos marchado en Nueva York o por lo menos asistido. Ahora, Maplewood, Nueva Jersey, tiene un festival del Orgullo (en inglés) todos los años, así que hemos estado yendo ahí. Este año también habrá una marcha con Garden State Equality (en inglés), una organización enorme que apoyó mucho la legalización de los matrimonios gais. Marcharemos ahí con nuestros hijos.

Quiero que nuestros hijos se sientan orgullosos de quienes somos. Mucho de lo que hacemos se concentra en mostrarles a nuestros niños cómo hacerse presentes, hacer cosas para lograr un cambio, sentirse orgullosos de quienes son.

Mi hijo mayor, Hudson, cuyo nombre legal es Thom, lleva el nombre de mi primo que era gay y se suicidó. La familia de Thom era muy religiosa, y él nunca se sintió orgulloso. Esa es otra razón por la que nosotros celebramos; para hacerlo en su nombre. Estar ahí con mi hijo, he regresado al punto de partida.

Katie Altemus junto a su pareja

Cortesía se Katie Altemus (Izquierda).

Katie Altemus, de 51 años, analista comercial de informática, afueras de Filadelfia

Altemus vive con su esposo, Don, y la pareja tiene tres hijos de 11, 13 y 17 años.

El Orgullo significa mucho para mí, pero más de forma personal que por medio de celebraciones externas. Soy una persona no binaria queer y Don es un hombre trans queer. Salí del armario relativamente tarde en la vida y me costó trabajo lograr una sensación de comunidad. Luché por eliminar la imagen cisgénero/heterosexual que construí tan robustamente, por lo duro que había peleado por mi propia identidad. Dado que para entonces tenía más de 40 años, vi que la comunidad a la que intentaba unirme dudaba de mi identidad y por un par de años fue un lugar muy solitario.


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Muchos reconocen al movimiento del Orgullo por ayudarlos a salir del armario, pero en mi caso, ni siquiera asistí a mi primer evento del Orgullo hasta después de haberme declarado abiertamente y haberme casado con otra persona queer. Para ese primer evento del Orgullo, llevamos a dos de nuestros hijos a nuestro PrideFest local y pasamos un día maravilloso donde sentí que formaba parte de algo; eso no sucede tan a menudo como quisiera.

Este año, nuestro PrideFest local se realizará con un formato semivirtual y probablemente participaremos en algunas de las actividades. Intentamos vivir la idea del orgullo todos los días y de hacer de nuestro hogar y familia un lugar acogedor para todos, y de honrar el trabajo y los sacrificios de quienes nos precedieron y posibilitaron para nosotros el movimiento del Orgullo.

Apoyamos el uso generalizado de los pronombres y honramos los nombres escogidos, y cuando podemos actuamos para educar e informar a los demás en nuestras relaciones personales y profesionales. Para quienes nos ven casualmente, por lo general parecemos ser una pareja heterosexual cisgénero, y estamos decididos a usar ese privilegio para beneficiar a nuestra comunidad. Lamentablemente, todavía hay veces en las que mantenernos seguros podría afectar lo que hacemos, pero estamos bregando activamente para tener un mundo en lo que eso ya no sea una preocupación inminente.

La familia Fisher celebrando el Mes del Orgullo

Cortesía de LUCHINA FISHER (Extremo derecho).

Luchina Fisher, de 54 años, cineasta, Connecticut

Fisher y su esposo, David Parr, tienen tres hijos, Gia, de 17 años, Luc, de 15 años, y Mateo, de 10 años. Gia anunció que era trans a los 12 años.

Es muy importante demostrar orgullo, pero también apoyo. Y la característica de ese apoyo es ser un aliado tanto vocal como visible: aparecer y hablar. Para nuestra familia, eso significa asistir a los desfiles del Orgullo en familia.

Nuestro primer desfile del Orgullo en familia fue en Nueva York. Fue el verano después de que Gia salió del armario. Nos adornamos con cuentas y otras cosas. Los niños disfrutaron mucho.

A lo mejor nuestro desfile preferido del Orgullo fue cuando todos marchamos como familia. Fue durante Chicago Pride en el 2019. Gia es fundadora y pertenece a GenderCool Project (en inglés), una organización sin fines de lucro que festeja los éxitos y las personalidades de los jóvenes trans en vez de enfocarse en su identidad de género. Los campeones de GenderCool marcharon en el desfile del Orgullo, y sus familias estuvimos allí con ellos. El amor que se sentía desde el público, al estar entre el público, nos encantó a todos.

Este año, no sé si habrá algún evento del Orgullo en persona. Todavía todo es en formato virtual, así que nos estamos conectando a eventos. Estoy segura de que habrá algunos eventos sobre mi película, Mama Gloria (en inglés), un documental sobre Gloria Allen, la legendaria matriarca trans. Además, Gia escribió un libro que se ha publicado, A Kids Book About Being Transgender.

Pienso que ahora mismo es un momento tan crítico para demostrar apoyo a los jóvenes trans, en particular debido a toda la legislación antitrans que estamos viendo aparecer. Todos esos proyectos de ley que se están proponiendo en las legislaturas estatales están prohibiendo de todo, desde que los jóvenes trans puedan participar en deportes hasta que puedan acceder a la atención de salud que tanta falta les hace. Especialmente este año, es importante demostrar nuestro apoyo a la comunidad.

Leslie Fisher junto a su pareja y perro

Cortesía de LESLIE FISHER (Izquierda).

Leslie Fisher, de 57 años, asesora de diversidad, equidad e inclusión, Oakland, California

Fisher es hermana de Luchina Fisher y está casada con Judy Gilbert.

El Orgullo es una forma de festejar, conectarse y dar visibilidad a una comunidad que ha sido marginada, amenazada y matada. Ahora gracias a la COVID-19, hay una oportunidad para también conectarse virtualmente con familiares que están celebrando en el otro extremo del país.

Nuestra familia se hace presente. Colgamos las banderitas arcoíris, tenemos invitados y tocamos música. Por lo general, todos los años asistimos a algún tipo de festejo. Íbamos al Castro [un barrio en San Francisco] y también al centro de Oakland. Asistíamos a fiestas. A veces íbamos a Zuni Café, que es como la central de lesbianas cerca de Market Street, donde se hacen todas las celebraciones. Y era toda una escena.

Este año será muy distinto de la manera en la que casi siempre festejamos. Pero espero que por lo menos quienes están vacunados puedan visitarnos y que podamos reunirnos.

Estoy acostumbrada a ir al Black Pride al igual que al Pride habitual. Un año, hicimos una marcha de lesbianas negras en Oakland durante el Mes del Orgullo, y estuvo fabulosa.

Espero que con la COVID-19, y el hecho de que los eventos se transmitirán en internet, que las personas de color también puedan encontrar recursos en otras partes del país, hasta si no tienen algo específico que apoye la vida de las personas negras y a las personas negras LGBTQIA [lesbianas, gais, bisexuales, trans, queer, intersexuales y asexuales].

Heidi Kronenberg junto a sus dos hijos

Cortesía de HEIDI KRONENBERG (Centro).

Heidi Kronenberg, de 54 años, trabajadora social, Hudson Valley, Nueva York

Kronenberg vive con su pareja y tiene dos hijos que son jóvenes.

El Orgullo significa que no necesito sentirme cohibida sobre quien soy. Puedo salir del armario. No tengo que sentirme mal conmigo misma ni preocupada sobre lo que la gente pensará de mí.

Antes vivía en Chicago e íbamos al desfile todos los años. Mudarse a un entorno rural puede ser un gran desafío. Las raíces de mi zona son conservadoras. Hay gente que se muda para acá que no es conservadora, pero nunca se sabe quién te rodea. Por eso no colgaría una bandera arcoíris frente a mi casa. Mi seguridad siempre es una preocupación.

El pueblo junto al mío tiene un pequeño desfile del Orgullo, lo que me hace sentir muy bien. No estaba segura de cómo sería el ambiente ni de si iba a haber manifestantes, pero fue un desfile completo. Ahí marcharon las bandas escolares. Sentí que al permitir que todos marcharan, de verdad se acogió el orgullo gay. Me sentí muy aceptada y tranquila, y muy feliz de haberme mudado para acá. Me sentí segura.

Este año, mi familia asistirá a nuestro desfile local del Orgullo. Nos gusta sentir esa breve sensación de seguridad y apoyo de saber que otros se reunieron para celebrar. Mi hija ahora vive en la ciudad de Nueva York, así que si tienen un desfile, estoy segura de que asistirá. Mis hijos tienen pequeños gestos; mi hijo cambió el orden de nuestros platos para la cena según el arcoíris. El Orgullo es una sensación cálida, por lo menos durante el mes.

Sarah Netter colabora con artículos sobre noticias nacionales y temas de estilo de vida. Se ha publicado su trabajo en The New York Times y The Washington Post, en RollingStone.com y en ABC News.

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