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Cómo organizar y conservar los recuerdos más preciados de tu familia

¿Cuántos momentos inolvidables han sobrevivido al tiempo y cuántos se han olvidado? ¿Te gustaría conocer las anécdotas que encierran? Consejos para lograrlo.

Una pareja y su hija se toman una foto con el teléfono inteligente.

Nd3000/iStock

Haz que las fotografías de tu familia sobrevivan al tiempo y las generaciones venideras.

Gloria Vence llegó de Colombia en 1980, cuando se casó y comenzó una nueva vida en Estados Unidos. La nostalgia, sin embargo, la acompañaba siempre, y le costó dejar los recuerdos de su país y su familia. Con el tiempo, fue trayendo las fotos de su familiares, algunos libros simbólicos y un par de objetos que consideraba importantes para alimentar su memoria.

Hoy, a sus 60 años, luego de más de 30 años de vivir entre Florida y Nueva York, Vence sabe muy bien el desafío que representa organizar sus históricas pertenencias. Su principal afán, además de conservar sus objetos, es que las generaciones venideras de su familia recuerden sus orígenes, para que perduren sus vivencias, logros y valores.  


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Si, al igual que Vence, tienes el deseo de organizar tus memorias y dejar un legado a los tuyos, aquí te presentamos algunos consejos para empezar.

Reúne recuerdos familiares

Identifica los objetos que nutren tu memoria y los que evoquen sentimientos familiares, por ejemplo, fotografías, prendas de ropa, manuscritos, carnés, muebles y cartas antiguas. Si puedes, visita también lugares que han hecho parte de tus historias: el barrio donde creciste o el restaurante donde celebraban reuniones familiares en tu infancia, este ejercicio te devolverá buenos recuerdos.

Un hombre mayor pone objetos familiares dentro de una caja.

KatarzynaBialasiewicz / iStock

Selecciona las cosas que te tienen un valor intrínseco, pueden ser discos, fotografías, ropa y otros.

Haz una curaduría

Cataloga los objetos por orden de importancia, cuáles conservar y cuáles no. “Algunos de los objetos que más valen la pena son: fotografías, copias de testamentos, documentos militares y suvenires de viajes, pues revelan gustos, costumbres y rasgos personales de nuestros seres queridos. Por otro lado, a veces no resulta tan valioso conservar viejos recibos de compras, libros que alguna vez atesoró una persona, botellas de colonia o ciertas prendas de ropa (a menos que cuenten una historia sobre la persona)”, dice Denise Levenick, conocida como The Family Curator y autora del reconocido blog de genealogía del mismo nombre.

Luego, cuando tengas lo necesario, resiste el afán de organizarlo todo de una sola vez. Haz una lista de 10 o 20 situaciones u objetos que tengan un valor sentimental importante y dedícate a esto de lleno. Para Levenick, una buena forma de organizar los objetos es cuando lo hacemos cronológicamente.

“Lo importante es concentrarse en un pedazo de la historia y buscar elementos que la alimenten. Por ejemplo, si estás contando que en tu familia hay héroes de guerra, enfócate en fotos o uniformes que lo demuestren”, dice la experta.

Tableta electrónica y teléfono muestran fotos. Al lado tienen una taza de café y una computadora portátil.

Fstop123 / iStock

Elabora un álbum digital con fotos, audios, videos, e historias para que los vea tu familia.

Dale valor a tus fotografías

“Tenemos cientos de archivos digitales sin ningún orden, acumulamos viejos álbumes en lugares como el garaje o el ático, donde terminan por arruinarse, y hasta terminamos por botar fotos en mal estado o en las que aparecen personas que desconocemos. Pero el reto está en saber conocer el valor de estas, y saber cómo [conservarlas y] compartirlas”, dice Levenick. Para esto recomienda:

  • Retira las fotografías de los álbumes clásicos, pues el pegante que emplean las deteriora. Puedes usar seda dental o una microespátula para despegarlas sin dañarlas. Luego, conserva tus fotos en cajas sin ácido y ponlas en lugares con poca luz, cuya temperatura esté entre 60 y 70 ºF, como por ejemplo, los roperos.
  • Escanea las fotografías. Los genealogistas recomiendan guardar una copia en papel, otra en el computador y otra en la nube. Nunca botes las fotografías originales.
  • Escribe una historia sobre los distintos recuerdos que encuentres y ponla a rodar entre tus conocidos. Además, “investiga y ayúdate con la información que puedan darte tus conocidos al respecto, quizá ellos te cuenten datos que ignorabas”. tipo.

¡Aprovecha las herramientas digitales!

“Muchos recuerdos suelen terminar en un e-mail o en una red social y, más tarde, en el olvido. Pero, conservar las historias [personales] requieren un poco más de esfuerzo”, dice Levenick. La buena noticia es que ahora, gracias a plataformas tecnológicas, como por ejemplo JamBios o Kindeo, se pueden subir y organizar fotos, audios, videos, e historias, para que los vea la familia y, si alguien lo desea, participe en estas.

Beth Carvin, creadora de JamBios, empezó esta página como una solución para que sus familiares compartieran y complementaran entre ellos, historias y fotografías, que antes compartían solamente por e-mail. Hoy en día, la plataforma está abierta al público y es una innovadora solución para compartir los recuerdos colectivamente. Además, también puedes imprimir un libro con lo que has creado; la orden se hace desde el sitio web y en unas semanas lo recibes en casa.

Una persona se prepara para escribir en un cuaderno.

Rawpixel Ltd / Alamy Stock Photo

Elige los recuerdos más recientes o los que recuerdas con más claridad para escribir tu historia personal.

Escribe tus memorias

Piensa que un anillo o un vestido de bodas, que para ti es importante, solamente tendrá valor emocional para tus hijos o nietos si cuentas de dónde viene, desde qué época lo tienes y cuál es su significado. De lo contrario, para ellos será difícil darle importancia y conocer tu historia.

La tarea de organizar los recuerdos es terapéutica —comenta Carvin—, se trata de sacar todo lo que hay acumulado en el corazón y en la cabeza, para crear unas memorias que nos conecten con los nuestros, sin que la gramática o problemas de redacción nos detengan. Para esto, recomienda:

  • Mantén el equilibrio entre la objetividad y la subjetividad en tus narraciones.
  • Empieza por contar los recuerdos más frescos en tu memoria. No intentes contar todo de una vez.
  • Usa fotografías para ilustrar lo que cuentas, o para escribir a partir de ellas.
  • Se selectivo. ¿Tienes 35 fotos del mismo evento? Elige las cinco mejores.
  • Dale oportunidad a otros miembros de tu familia a que participen en tu historia y cuenten sus percepciones sobre el tema del que escribes.

Tanto Carvin como Levenick coinciden en que todos tenemos grandes historias personales que contar, y compartirlas con los familiares y los amigos, es una forma de darles continuidad, mantenernos unidos e incluso contrarrestar la negatividad y las malas noticias del día a día. Pero, sobre todo, preservar lo que realmente importa en la vida, el amor por la familia.


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