Skip to content
 

Cómo Kenny G dejó atrás a sus detractores y por fin se puso de moda

Gracias a un nuevo documental de HBO, el pionero del 'smooth jazz' —antes criticado por muchos— ahora es motivo de interés. Y comparte aquí su magia con AARP.

Kenny G tocando su saxofón.

Tim Mosenfelder/Getty Images

In English

Como Kenny G no hay dos. Su doble en caricatura —un artista de "smooth jazz", de cabello encrespado, con su saxofón soprano— arrasó con el universo musical en la película Trolls World Tour (2020). Y el mismo Kanye West lo convocó para dar una serenata a su entonces esposa Kim Kardashian en el Día de San Valentín. Él no es la peor pesadilla de los puristas del jazz, sino un modesto hombre oriundo de Seattle que logró vender 75 millones de álbumes en todo el mundo.

En diciembre lanzará New Standards, su primer álbum en seis años. Se estrenará también un nuevo documental en HBO, titulado Listening to Kenny G (enlace en inglés), en el que se explora la paradójica situación de ser uno de los artistas más exitosos y, a la vez, uno de los más despreciados por los críticos. El músico —y también habilidoso piloto de aviones y jugador de golf— ya salió de su confinamiento por la pandemia y está más ocupado que nunca.​


Oferta especial de la membresía de AARP durante la Semana Cibernética. Únete a AARP - Solo $9 al año cuando te inscribes por un período de 5 años.


Con su legendaria ética de trabajo —todavía ensaya tres horas diarias, después de despertarse cada mañana—, Kenny G reconoce que su éxito es el producto de la regla de 10,000 horas planteada por el autor Malcolm Gladwell. Pero, según el artista, hay algo más que también entra en juego: el talento. Kenny Gorelick se graduó de la misma escuela secundaria en Seattle de la que egresaron la caricaturista Lynda Barry el coreógrafo Mark Morris. Estudió Contabilidad en University of Washington, acomodando sus estudios entre sus actuaciones musicales. A su padre, dueño de una empresa de suministros de plomería llamada Thrifty, le pidió un poco de tiempo para seguir su vocación artística antes de incorporarse a la empresa. Lo demás, desde luego, ya es historia. Su álbum Breathless —lanzado en 1992, reconocido como Disco de Diamante y 12 veces Disco de Platino— es el álbum instrumental más vendido de todos los tiempos. Su tema "Going Home" es el himno oficial en China con el que se marca el fin de cada jornada laboral. Y el artista se puso mucho más de moda con su participación en el álbum de Kanye West titulado Jesus Is King, lanzado en el 2019 y ganador de un premio Grammy.​

Kenny G deja por un momento el saxofón para hablar con AARP sobre cómo es su mundo y qué tan cómodo (o incómodo) se siente con las reacciones de algunas personas ante la fama que él ha logrado.

¿Cuál fue el objetivo del documental de HBO? Eres muy valiente para mofarte de ti mismo.

Ese fue el objetivo que tenía la directora para la película. No me di cuenta de lo claro que era el mensaje hasta que la vi. Ese fue el mensaje que ella quería transmitir, más que las anécdotas personales de mi vida. La película trata más bien sobre esas personas que se molestan mucho por el éxito que he logrado.

Has visto el sketch de Saturday Night Live, titulado “What’s Up With That?”, donde Fred Armisen interpreta un personaje que se parece exactamente a ti.

No sé por qué no me pidieron a mí hacerlo (...) me acerqué a Kenan [Thompson] y Fred cuando colaboré con Foster the People en el programa, y les dije: "Oigan, aquí estoy". Yo también soy muy bueno para fingir tocar el saxofón.

Tal parece que has podido hacer caso omiso de las reacciones a veces airadas de otras personas ante tu música, ya que nos haces saber que has asimilado la broma. En el documental, incluso Ben Ratliff del New York Times parece darse por vencido.

Me encanta cuando al final dice: "¿Cómo no nos va a gustar?". Es un gran momento en la película. Me encanta.

Tu música creó todo un nuevo formato musical en la radio, con la aparición de las estaciones de "smooth jazz" conocidas como "The Wave".

Me siento orgulloso de que fuera un nuevo estilo musical, que en ese entonces nadie tocaba ni componía. Y agradó a muchas personas que no eran fanáticas ni del jazz tradicional ni de la música pop o R&B. Lo que buscaban, y lo que les gustaba, era un estilo intermedio. Con el tiempo, el formato de radio se debilitó porque empezó a incluir a todos los instrumentalistas imaginables. Muchos de ellos simplemente no eran muy buenos, y eso provocó la desaparición del formato.


Recibe contenido similar, suscríbete a nuestro Boletín


En el documental se te ve grabando el nuevo álbum, armándolo casi nota por nota. 

Se requiere mucha disciplina y paciencia para grabar así. No quiero que algo simplemente suene bien; quiero que suene fenomenal. Analizo lo que no me gusta, y me lleva mucho tiempo encontrar las notas que busco. El álbum tiene sus influencias en el jazz de los años 50 y 60, pero lo he actualizado con las herramientas musicales disponibles en la actualidad.

Y eso es algo que los críticos te han acusado de no hacer, de no evolucionar el género.  

Sé tocar el solo de John Coltrane en "Giant Steps" o incluso las obras de Charlie Parker, Sonny Rollins y Dexter Gordon. Pero esto lo hago con un estilo que es mío, mi manera de tocar, la que yo siento que me queda bien. No quiero repetir algo que ya se haya hecho. Prefiero hacerlo de la manera en que lo hago.

¿Por qué le pusiste al álbum el título New Standards?​

Quise interpretar canciones con progresiones de acordes que reflejaran las clásicas baladas de jazz de los años 50 y 60, pero a mi manera, convirtiendo así los viejos estándares en los nuevos.

Utilizaste fragmentos de la obra de Stan Getz para "Legacy" en el nuevo álbum, tal como lo hiciste antes con la obra de Louis Armstrong en "What a Wonderful World". 

Tomé las notas de una grabación en vivo de su interpretación de "Happy Birthday", la cual fue sin orquesta, y las convertí en una melodía. No creo que eso se haya hecho nunca antes. Todos los críticos a los que no les gustó el dueto de "What a Wonderful World" con Louis Armstrong se volverán locos con este tema. Tenemos la tecnología que nos permite tomar las notas, estirarlas, condensarlas, cambiar el tono. Estoy muy orgulloso de la grabación. Creo que es una obra musical muy impactante. La considero una obra maestra, y no me importa lo que digan los puristas del jazz. Su viuda, Monica, y su familia me dieron su bendición. Les encanta. Y donaré los ingresos percibidos al patrimonio de Stan Getz, tal como lo hice con el tema de Louis Armstrong.

Terminaste de grabar el álbum antes de la pandemia, pero se postergó su lanzamiento, lo cual te permitió modificar y afinar algunas partes de la grabación.

Disfruté del proceso sin sentir ningún apremio por el tiempo. Me divertí con ello. Lo disfruté muchísimo.

En el álbum tocas los saxofones soprano y tenor.

En "Two of a Kind", incluso toco ambos saxofones en un dueto conmigo mismo. Y hay un tema, "Moonlight", en el que toco el saxofón alto. Esta vez es una mezcla mucho más uniforme, con más tenor de lo normal. Me parecía que estos temas necesitaban el sonido del gran saxofón tenor.

Con los arreglos de cuerdas y los segmentos de piano, estas canciones suenan como una partitura cinematográfica. Es sorprendente que nunca se te haya pedido componer partituras.

Muchos de los temas del álbum podrían haber sido canciones temáticas para una película romántica. Es uno de los campos a los que sencillamente no he tenido acceso. Algún día, alguien como Quentin Tarantino me pedirá componer una partitura.

¿Te propusiste convertirte en una "marca", con tu cabello, nombre y estilo musical?

Nunca lo pensé así. En ese entonces no se hablaba de desarrollar marcas. Simplemente pensábamos en crear grabaciones y lograr que las tocaran en la radio. Mi música es lo más importante; si hago eso, lo demás se resolverá solo.

Así que, a fin de cuentas, ¿dejas que tus detractores digan lo que quieran, mientras tú te ocupas de lo tuyo?

Saco el máximo provecho de la situación. No me detiene porque sé el tipo de músico que soy y sé cuánto esfuerzo le dedico. Recibo grandes elogios por mi trabajo. ¿Para qué hacerle caso al 1% al que no le gustas? Puede ser que las cosas hayan cambiado, pero sigo interpretando en conciertos delante de 1,500 personas. Eso de por sí es un gran logro. Y me siento feliz de hacerlo.

Roy Trakin es crítico de cultura pop; biógrafo de Sting, Tom Hanks y Jim Carrey; votante del Salón de la Fama del Rock & Roll y de los MTV Video Music Awards, y colaborador por muchos años de Variety, Billboard, The Hollywood Reporter, The Village Voice y el L.A. Times.