Skip to content

Es el momento de reevaluar tu cobertura de Medicare: Revisa esta guía sobre el período de inscripción abierta.

 

Los héroes de raíces asiáticas que inspiran a otras generaciones

Destacados estadounidenses hablan de los adultos mayores que les abrieron camino en el país.

Greg Louganis y Duke Kahanamoku.

Ian Spanier/Bishop Museum Archives

Greg Louganis habla sobre su héroe, Duke Kahanamoku

"Mis padres nunca ocultaron que yo era adoptado", dice Greg Louganis, de 61 años. "Me dijeron que mi padre biológico era samoano, pero yo no sabía qué significaba eso. Solo sabía que tenía la piel más oscura que los otros niños".  Entonces, cuando tenía 9 años, el joven y talentoso buceador viajó a un campeonato en Fort Lauderdale, Florida, y vio una estatua de Duke Kahanamoku, el legendario nadador hawaiano, fallecido en 1968. "Pensé que se parecía a mí", recuerda Louganis. "Fue muy gratificante ver que alguien a quien yo me parecía podía ser un campeón".

Louganis estudió la historia de Kahanamoku y descubrió que era famoso no solo por sus cinco medallas olímpicas, sino por haber popularizado el deporte del surf, que hasta entonces era poco conocido fuera de Hawái. Tener un isleño del Pacífico a quien admirar le dio confianza, añade Louganis. Sin embargo, no fue hasta que ganó tres de sus cinco medallas olímpicas cuando se conectó por primera vez con su herencia de las islas del Pacífico de forma personal. En una presentación en Honolulu conoció a su padre biológico, Fouvale Lutu, que lo había dado en adopción a regañadientes cuando era un bebé, 24 años antes. A raíz de un mayor contacto con Lutu y sus otros hijos —el medio hermano y las dos medias hermanas de Louganis— se estableció un vínculo. "Son personas maravillosas, cariñosas y atentas, y estoy agradecido de tenerlas en mi vida", señala Louganis. Ahora que los padres que lo criaron han muerto, Louganis y su esposo, Johnny Chaillot, pasan la Navidad con los Lutu. En Waikiki hay una estatua de bronce enorme de Kahanamoku. "[Al verla] todavía siento una conexión con él, especialmente ahora que he descubierto esta parte de mi herencia", explica Louganis.

Padma Lakshi y Madhur Jaffrey.

Dominic Valente/Hulu; Christopher Hirsheimer

Padma Lakshmi habla sobre su heroína, Madhur Jaffrey

Padma Lakshmi había escuchado hablar de Madhur Jaffrey desde la universidad. Nacida en Delhi, la elegante Jaffrey rompió barreras —primero en el Reino Unido y luego en Estados Unidos— como galardonada actriz de Shakespeare, presentadora de televisión y escritora gastronómica cuyo emblemático libro de 1973, An Invitation to Indian Cooking, tiene el mérito de haber introducido la cocina india en Occidente. "Es una gran escritora y una gran artista", dice Lakshmi, de 50 años, que emigró a Estados Unidos desde la India a los 4 años. "Nunca vi una carrera así en ningún otro sitio. No había muchas mujeres indias que fueran conocidas fuera de la India por cualquier cosa que no fuera ser actrices de Bollywood. Siempre admiré su capacidad para ser ella misma y elevarse". Cuando las dos mujeres se conocieron a principios de la década del 2000 —el entonces esposo de Lakshmi era un viejo amigo de Jaffrey—, Lakshmi estaba creando su propia carrera como modelo, actriz, escritora y experta culinaria. "Todavía no sabía cómo iba a ser mi vida profesional", admite Lakshmi, que ha sido miembro del jurado del programa Top Chef (Bravo) durante mucho tiempo y que ahora es presentadora de Taste the Nation (Hulu).

"Sentía una gran admiración por Madhur, pero creo que entonces no apreciaba sus logros del mismo modo que hoy. Ahora sé lo que se necesita para haber hecho las cosas que ella hizo, especialmente en el momento en que las logró". En Jaffrey, Lakshmi encontró no solo un ejemplo, sino una mentora y una amiga. La mujer mayor había aprendido a cocinar de adulta, gracias a las recetas que su madre le enviaba por correo cuando era estudiante de teatro en Londres, por lo que tiene una estudiada e intensa relación con esta disciplina, y reconoció la misma intensidad en Lakshmi.

"Cuando Padma se metió de lleno en la gastronomía, fue muy interesante para mí ver cómo exploraba el ámbito, especialmente la forma en que llamó la atención sobre la cocina asiática y de todo el mundo", dice Jaffrey, de 87 años. "Siento mucha admiración por ella por hacer esto. Así fue como creció nuestra relación". Ambas comparten la convicción de que la comida es algo más que un simple sustento y un placer sensorial.

"Las personas a menudo no toman la comida en serio, pero es un aspecto muy importante de una cultura, porque tiene raíces en la historia, la religión, la geografía y casi todo lo demás", dice Jaffrey. "Es una parte importante del aprendizaje sobre un país, sobre un pueblo, sobre todos los aspectos de su vida". "La comida es una forma de que las personas transmitan su herencia y cultura a sus hijos", agrega Lakshmi. Su libro de cocina internacional Tangy, Tart, Hot & Sweet se ha vuelto a publicar recientemente en edición de bolsillo.

Cuando se le pregunta cómo se siente al ser pionera en llevar la comida india al paladar de las personas de Estados Unidos, Jaffrey dice que no piensa mucho en ello. "No me centro en ser la primera", dice. "Pienso en que otros continúen el trabajo que yo comencé. Se necesitan personas que lo lleven en todo tipo de direcciones nuevas. Estoy muy contenta de ver a Padma continuar con el trabajo de una manera maravillosa".

 


Una comunidad diversa

  • El término "asiático-estadounidense" es una invención sorprendentemente reciente. Aunque las personas procedentes de Asia y las islas del Pacífico han estado llegando a Estados Unidos desde antes de la fundación del país, no fue hasta la década de 1960 cuando dos activistas acuñaron el término para unir a los estadounidenses con raíces en el Pacífico.
  • La comunidad de asiático-estadounidenses e isleños del Pacífico (AAPI) representa alrededor del 6% de la población de Estados Unidos. Según los datos del Censo del 2018, eso incluye a 22.6 millones de estadounidenses con ascendencia de China, Japón, Corea, el sudeste asiático o el subcontinente indio, además de 1.6 millones con raíces en las islas del Pacífico, como los nativos de Hawái, los samoanos y los marshaleses.

Hirono, de 73 años, llegó a Hawái desde Japón con casi 8 años, junto con su hermano y su madre, que huía de un matrimonio difícil.  "Estoy agradecida de que Estados Unidos me haya dado muchas oportunidades", dice Hirono, "pero mi experiencia como inmigrante de origen pobre significa que sé lo que es no tener oportunidades. Por eso aprecio tanto lo que hizo Patsy".

Según Hirono, la principal característica de Mink era la persistencia. "Nunca se rindió", señala la senadora. "Ella siguió luchando". Mink dejó su escaño en el Congreso en 1976 para presentarse al Senado, candidatura que perdió. Tras un nombramiento en el Departamento de Estado de EE.UU. y un tiempo al frente de un grupo de presión en Washington, Mink regresó a casa, a Honolulu, y ganó un puesto en el ayuntamiento. Dos campañas infructuosas más tarde —una para gobernadora y otra para alcaldesa de Honolulu—, volvió a presentarse al Congreso en 1990 y recuperó su escaño. Siguió siendo una fuerza potente en la política estatal y nacional hasta su muerte por neumonía vírica en septiembre del 2002.

La última vez que las dos mujeres se vieron fue en julio de ese año. "Entonces yo era vicegobernadora de Hawái y me presentaba como candidata a gobernadora", señala Hirono. "Estábamos hablando de ello durante el almuerzo, y Patsy me miró y me dijo: 'Mazie, tienes que ganar'". Siempre recuerdo esas palabras. Ha sido la contienda más difícil que he enfrentado. Y no gané. Pero al igual que Patsy, no me rendí".

Unos años más tarde, Hirono consiguió un escaño en el Congreso, y en el 2013 se convirtió en la primera senadora asiático-estadounidense. Para el 2017 había otras dos, aunque una de ellas renunció recientemente para convertirse en vicepresidenta de Estados Unidos. "Creo que Patsy estaría encantada", comenta Hirono.

Ronnie Del Carmen y Tyrus Wong.

Stefan Cohen/Peter Brenner

Ronnie Del Carmen habla sobre su héroe, Tyrus Wong

Cuando se trasladó a Los Ángeles con su familia hace 30 años, Ronnie del Carmen no encontraba trabajo. Había trabajado como director de arte en publicidad en su natal Filipinas, pero las agencias de publicidad no parecían estar contratando. Del Carmen, que es artista comercial de formación, acabó encontrando un puesto en el sector de la animación cinematográfica "porque era el único trabajo en la ciudad que requería dibujo", recuerda. El cambio de carrera debe haberle favorecido: Del Carmen, de 61 años, es ahora un exitoso guionista y director de películas de animación, entre ellas Inside Out, de Pixar, del 2015, que codirigió y por cuyo guion fue nominado al Óscar.

Pero Del Carmen no sabía nada de animación cuando aceptó ese primer trabajo. Para ponerse al día, leyó libros, entre ellos el que considera "la biblia más importante para todos los animadores": The Illusion of Life: Disney Animation. Fue entonces cuando conoció a Tyrus Wong, el artista que creó los fondos sobrios y de otro mundo de Bambi y que más tarde ayudó a establecer el aspecto de películas clásicas como Rebel Without a Cause and The Wild Bunch, e hizo todo ello mientras trabajaba como empleado de nivel inferior del estudio y sin el debido reconocimiento. Wong, que falleció en el 2016 a los 106 años, llegó a Estados Unidos con su padre en 1920 como un "hijo de papel", es decir, utilizó una identidad falsa para evadir una prohibición federal de inmigración desde China. (Wong se convirtió en ciudadano estadounidense en 1946).

"Tyrus fue alguien que, durante décadas, no recibió crédito por el monumental trabajo de diseño que realizó", dice Del Carmen. "Toda su vida se enfrentó a la discriminación. Pero siguió trabajando en su arte". Hacia el final de su vida, Wong recibió muchos reconocimientos que le correspondían. Aun así, Del Carmen se pregunta qué podría haber logrado Wong si se le hubiera permitido liderar proyectos cinematográficos. "Me gustaría poder entrar en una máquina del tiempo, volver atrás e igualar el terreno de juego para Tyrus. ¿Qué más habría logrado? Nunca lo sabremos". No hace mucho, Del Carmen viajó al sudeste asiático en busca de historias tradicionales que contar. Regresó de su viaje con una sensación de asombro y pertenencia que le conectó con esa parte del mundo y le dio una nueva visión de lo que impulsa a las personas a emigrar.

"Fue una lección de humildad. Fue muy duro", revela. "Y tenía la intención de contar una historia que reflejara ese viaje". Del Carmen propuso la idea a Netflix, que lo invitó a participar en la película. "Oírlos decir 'queremos que tú cuentes tu historia' fue increíble para mí", recuerda. "También me hace sentir una deuda con personas como Tyrus, que nunca tuvieron esa oportunidad". 

Lisa Ling y Connie Chung.

Phil Provencio/Landon Nordeman

Lisa Ling habla sobre su heroína, Connie Chun

Después de ganar un concurso público para un puesto de presentadora en el programa The View de la cadena ABC en 1999, Lisa Ling se vio abrumada por las notas de los simpatizantes. "Recibí tarjetas de un buen número de personas de gran prestigio", dice, "pero la que más me impactó fue la de Connie Chung", a quien no conocía. Aunque Ling, que ahora tiene 47 años, no recuerda las palabras exactas, sí recuerda la intención: "Felicitaciones. Estoy muy orgullosa de ti. Y estoy observando".

Qué está haciendo AARP

En mayo se celebra el Mes de la Herencia Asiática y de las Islas del Pacífico en Estados Unidos, para conmemorar las contribuciones de esta comunidad al país. El mes de mayo marca dos hitos: la llegada de los primeros inmigrantes japoneses al país en mayo de 1843 y la finalización del ferrocarril transcontinental, que fue construido por trabajadores chinos, en mayo de 1869.

Para obtener más información sobre cómo AARP sirve a la comunidad AAPI, visita aarp.org/aapi o encuéntrenos en Facebook en facebook.com/aarpaapi (enlaces en inglés).

 

Habiendo crecido cerca de Sacramento, California, Ling, hija de inmigrantes de Taiwán y China, idolatraba a Chung, la única mujer asiático-estadounidense en los programas informativos de la época. (Los padres de Chung habían emigrado de China antes de que ella naciera). "No conozco a ninguna periodista asiática de mi generación que no cite a Connie Chung como su inspiración", explica Ling. "Realmente encarnaba la inteligencia, la gracia y la belleza". La carrera de Chung como reportera y presentadora de televisión la llevó a las tres principales cadenas, además de CNN y MSNBC.  Ling y Chung se conocieron en un evento de la industria, y rápidamente se hicieron amigas.

"Admiré a Lisa desde el principio", dice Chung, de 74 años. Yo siempre trabajaba para una empresa, en una cómoda burbuja, con un contrato. Ella no tenía miedo de emprender el camino por su cuenta. La veía como una pionera". Periodista y escritora, Ling actualmente es presentadora y productora ejecutiva de la serie documental This Is Life With Lisa Ling en CNN.

Aun así, Ling solía acudir a Chung para que la aconsejara sobre cómo actuar en ese campo tan competitivo. Cuando Chung empezó a trabajar en una cadena de televisión en 1969, "había una tendencia a contratar mujeres y minorías", recuerda. "Miré a mi alrededor y vi un mar de rostros masculinos blancos. Y mi forma de afrontarlo fue declarar en mi propia mente que yo también era un hombre blanco. En otras palabras, básicamente hacía lo mismo que ellos".

Eso significó que tuvo que luchar y esforzarse por las asignaciones y el reconocimiento. El consejo más memorable que Ling recibió de Chung: no tengas miedo de defenderte. "Creo que nosotras, como asiático-estadounidenses", señala Ling, "a menudo sufrimos por no ser vistas porque no hablamos por nosotras mismas". "Y no es solo una cosa asiática", añade Chung.

"Es una cosa de mujeres. No siempre cantamos nuestras propias alabanzas; damos crédito al equipo. Mientras que un hombre podría estar más que feliz de decir que, si no fuera por él, el trabajo nunca se haría". Hoy en día, el periodismo televisivo no es menos competitivo, pero quienes se inician en este campo tienen un abanico más amplio de modelos a seguir. "Ser estadounidense significa formar parte de un país diverso y, en el fondo, compasivo", dice Ling.