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La magnífica Linda Ronstadt

Recibe el premio Leyenda en los Premios a la Herencia Hispana y conversa sobre sus raíces hispanas y su trabajo diseminando el folclore mexicano entre artistas jóvenes.

Linda Ronstadt, 2019

Michael Kovac/Getty Images para NARAS

In English | Linda Ronstadt, cantante ganadora de 10 premios Grammy, a los 74 años recibió el premio Leyenda, patrocinado por AARP, en los Premios a la Herencia Hispana el 6 de octubre.

Ronstadt conversó con AARP acerca de su larga carrera y la influencia de sus raíces mexicanas en su música.

Haz cambiado tu estilo musical tantas veces. Cuando miras atrás, ¿cuál etapa de tu carrera disfrutaste más?

Empecé a disfrutar cantar, verdaderamente disfrutarlo, cuando empecé a cantar el cancionero estándar, y luego, la música mexicana que realmente me encantaba. Después que canté canciones de estos dos géneros, regresé a la música pop con mucha más facilidad. Verdaderamente me gusta cantar las canciones de Jimmy Webb y Burt Bacharach, canciones que son un poquito más difíciles vocalmente. Me aburrí un poco con lo que hice en los setenta porque no era suficientemente amplio, melódicamente, para mí. Simplemente no sentía que me daba la oportunidad de expresar todo lo que yo era. 

Siempre tuviste que gritar para hacerte oír por encima de los grupos de rock.

Sí, me cansé de hacerlo. Muchas de esas canciones del sur... mi familia no trabajaba en los maizales. Crecí en el campo, pero no precisamente así. Mi linaje musical es de México, no de Appalachia.  

Cuando grabaste tu álbum Canciones de mi padre, ¿pensaron los ejecutivos que sería un desastre, antes de que rompiera los récords de ventas y lo clasificaran como platino doble?

Cuando me presenté en concierto, no se vendían los boletos. Y pensé, he hecho una cosa tan estúpida. Resulta que los mexicanos no suelen comprar boletos de antemano, simplemente se presentan esa noche. El lugar terminó abarrotado de tres generaciones de mexicanoamericanos.

Video: Linda Ronstadt insistió y logró grabar en español

¿Crees que ahora se aprecia más la cultura hispana en Estados Unidos?

Se ha demorado tanto que pienso que los mexicanos siguen siendo invisibles al público. Tengo tantas amistades, personas con maestrías y somos tan brillantes en tantos aspectos. Están parados en un restaurante y alguien les dice, “¿Me busca al mesero? Tráigame una ensalada”. 

¿Crees que la Fundación para la Herencia Hispana ayuda a contrarrestar esa impresión?

Creo que cualquier cosa que haga cualquiera, ayuda. A los mexicanos se les ha subestimado y maltratado por tanto tiempo. Es una lástima, ¿sabes? Mi familia, por ejemplo, ha estado en California desde 1769. Que nadie me diga que tengo que regresar de adonde vine. Los que se mudaron a California en 1849 llegaron después. Mi familia vivía en Arizona cuando era México. 

¿Cómo fue ir con Jackson Browne y un autobús lleno de artistas jóvenes al pueblito de Banámichi, en Sonora, México? Un viaje captado en la nueva cinta Linda and the Mockingbirds (estrena el 20 de octubre).

Bueno, ahí sí me siento en casa. Mi abuelo nació allí. Mi bisabuelo fue coronel en el ejército alemán, y después en el ejército mexicano. Él ayudó a derrotar a Maximiliano [y asegurar la independencia de México].

 


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¿Y por qué llevaste, con Jackson Browne, a este grupo de muchachos de California al pueblito mexicano donde nació tu abuelo?

Hemos estado involucrados con un pequeño grupo cultural [en el Este de la Bahía de San Francisco, en California], Los Cenzontles Cultural Arts Academy, por casi 30 años. Atienden a unos 300 muchachos entre los 6 y 19 años a la semana, y les enseñan los fundamentos de las músicas tradicionales mexicanas. Y digo músicas en plural porque cuando cruzas la calle en México, te topas con otra cultura: hablan diferente, se visten diferente. Llevan a estos muchachos a Sonora y allí aprenden de los maestros. Tienen un lugar seguro adónde ir. Y tienen una forma de ver su cultura con orgullo y afirmación. Además, los muchachos que asisten a este programa tienen una mucha mejor oportunidad de asistir a la universidad.

En el norte de México existe la polka, el vals y el schottische. Siempre digo que los mexicanos tomaron la cultura alemana y la hicieron sexi. Por lo que tienes la música banda, la música oompah con la tuba y las trompas, es muy alemana, pero los mexicanos la hicieron muy mexicana. Y la banda se convirtió en la música más popular en California. Más que el hip hop o el rock clásico, mucho más.

Muchas canciones vienen de México. “What a Difference a Day Makes”, ¿recuerdas esa canción? Es mexicana, y alguien le escribió una letra en inglés. O “Perdita”, o “Perfidia”.  

¿Aún puedes cantar, ocasionalmente?

No, no puedo cantar ya. Ni una nota. Aún puedo caminar y hablar, pero no muy bien y no muy lejos.

¿Qué tipo de música escuchas hoy día?

Te cuento que escucho mucha ópera en YouTube. Me gusta mucho YouTube porque puedo ver cuatro diferentes sopranos cantando un aria de Madame Butterfly que me gusta, o La Traviata.

Alguna vez piensas, ¡Oh, había un reino de música que debía haber conquistado y no lo hice! Si tu voz sanara de pronto, ¿hay un estilo o tradición que te gustaría interpretar?

Diría que mucho más el repertorio de los compositores de los sesenta y setenta. Burt Bacharach y Jimmy Webb son muy buenos. También Brian Wilson. Y Paul Simon, sus últimos cuatro álbumes son fantásticos. Los tengo en mi iPhone, nunca me sé los títulos. Son impresionantes. Los escucho una y otra vez.

A Simon algunas veces se le tilda de imperialista que se apropia de las diferentes culturas.

Idiotas estúpidos. Por supuesto que las personas se influyen unas a las otras por medio de la música. En Graceland, integró esa música perfectamente con la música popular norteamericana, y con su música. No la tomó ni la usó sin añadirle nada, hizo una síntesis.

¿Y no es la clave de Estados Unidos esa misma mezcla de culturas? ¿No es esa la razón por la cual nuestra cultura es tan vital?

Por eso mismo es. Sabes, el cancionero tradicional americano es como un emparedado, con los africanos una parte del pan y la migración judía otra parte, y entre los dos están los italianos, los irlandeses.   


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Quizá debes escribir otro libro, de historia y crítica de la música.

¡Escribir es tan duro! Casi me muero cuando escribí mi libro (en inglés). Me levantaba todos los días y me sentaba en el piso, porque mi espalda no aguanta la silla, encorvada sobre mi laptop, que odio – odio todos los aparatos electrónicos – y era tan difícil tener que idear cosas todos los días.

¿Eres un poquito más lista acerca de la música y de la vida ahora que ya tienes más edad?

Bueno, tengo mejores modales que antes. Sabes, influyen tus pares. Tengo la colección más grande del mundo de libros de etiqueta y los peores modales del mundo. Me fascina la etiqueta. Creo que es uno de los espejos más interesantes de la cultura. Me encanta Miss Manners. Ella es mi autora favorita de este tema.

Miss Manners debía haber escrito un libro de etiqueta para los muchachos del rock en los años sesenta, cuando los hippies no siempre eran tan sensibles.

Los hippies tenían una ética bastante buena. Eran amables, quiero decir, los hippies de verdad. Eran atentos, y eliminaron muchos de los estereotipos sexuales. Por Dios, nos libraron de las fajas, les debemos nuestro agradecimiento eterno.