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Oscar De La Hoya

Atleta olímpico, campeón de boxeo, promotor y filántropo.

Oscar De La Hoya

Cindy Ord/Getty Images

In English | Este país lo significa todo para mí. Me dio la oportunidad de representar a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos, lo que inició mi carrera y lanzó los sueños de mi niñez. Pero tuve que trabajar mucho y nunca darme por vencido. Me despertaba a las 4 de la mañana para correr seis millas. Las sesiones en el gimnasio me costaron sudor y lágrimas.

Como hijo de inmigrantes mexicanos que cruzaron la frontera hacia Estados Unidos cuando ambos tenían 16 años, crecí en el este de Los Ángeles, donde aprendí el valor de trabajar duro, respetar a mis padres y su misión para nosotros: educarnos para que tuviéramos una vida mejor. Se lo debo todo a mi herencia cultural: cómo crecí, dónde crecí, y los valores que mis padres nos inculcaron y que todavía me guían. Hasta el día de hoy, trabajo tan duro como pueda todos los días, pero me aseguro de siempre sentirme bien equilibrado y feliz. 

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Estoy orgulloso de haber nacido en Estados Unidos, pero mis raíces mexicanas son mi base y las que me hacen nunca darme por vencido, siempre seguir luchando y terminar la pelea, hasta el final. Como muestra del aprecio que siento por mis raíces, me hice ciudadano mexicano en el 2002. Para mí fue muy importante mostrarle a mi familia, a mis admiradores y al resto del mundo que me siento muy orgulloso de mi herencia y mis raíces.

"La belleza del boxeo es que es un deporte global. Cuando entras en ese cuadrilátero, no hay nacionalidades. El boxeo nos une a todos, seamos ricos o pobres, viejos o jóvenes".

Mi padre fue luchador y mi abuelo boxeador, así que soy parte de la tercera generación de luchadores. El boxeo siempre ha sido un deporte que ha podido unirnos como familias. No puedes imaginarte cuántas personas me escriben o se acercan para decirme, "Gracias por mejorar la relación entre mis padres y yo; sabes, nos uniste"; porque se reunían con familiares alrededor del televisor para ver mis peleas.

Sin el boxeo, mi vida no estaría completa. Cuando estaba dentro del cuadrilátero peleando, me sentía seguro y tranquilo. Sentía que podía hacer lo que quisiera, porque estaba preparado. Era una máquina bien entrenada, mental y físicamente. El boxeo cambió mi vida y le dio a mis hijos una vida mejor. También me inculcó los valores que les enseño a mis hijos: trabajar duro, tener disciplina y la dedicación necesaria para llegar a ser un campeón mundial.  

El boxeo latinoamericano siempre ha sido el pilar del boxeo a escala mundial. Por ejemplo, de México, Puerto Rico y Cuba han salido algunos campeones espectaculares a través de los años. La belleza del boxeo es que es un deporte global. Cuando entras en ese cuadrilátero, no hay nacionalidades. El boxeo nos une a todos, seamos ricos o pobres, viejos o jóvenes. Ahora, como promotor, tengo un sentido de responsabilidad para organizar grandes peleas y cultivar a grandes luchadores. Estamos desarrollando nuevos campeones.

                                          —Según relatado a Verónica Villafañe.

A los 19 años, Oscar De La Hoya obtuvo una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1992, ganándose así el apodo de Chico de Oro. Como profesional, De La Hoya ganó 10 títulos mundiales en seis categorías distintas de pesos antes de retirarse del boxeo en el 2009. Uno de los boxeadores de más éxito de la historia moderna, con ingresos de $700 millones en solo pay-per-view, en el 2002 fundó Golden Boy Promotions, convirtiéndose en promotor mientras todavía estaba activo en el deporte. Participa en múltiples esfuerzos benéficos y de servicio comunitario, incluidos la Oscar De La Hoya Foundation y un centro de boxeo para jóvenes en el vecindario del este de Los Ángeles donde creció.   

 

Nota del editor: Este ensayo forma parte de una serie sobre la experiencia de los latinos en Estados Unidos. En sus propias palabras, estas reconocidas figuras, tanto inmigrantes como nacidos en el país, nos dicen lo que significa para ellos ser estadounidenses, y cómo retribuyen a sus comunidades y ayudan a moldear nuestro mundo. A continuación, la lista de perfiles que forman parte de esta serie:

Historias de éxito, valentía y retribución

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