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10 prendas de tu vestuario que nunca debes tirar, vender o donar

Zapatos, ropa y accesorios clásicos de los que no hay que desprenderse.

Una mujer de pie delante de un armario sosteniendo una pila de jeans doblados.

Westend61/Getty Images

In English | Marie Kondo ha puesto en marcha algo irreversible. Organizar tu armario se ha convertido en un fenómeno en YouTube y TikTok, y todo el mundo afirma ser un “experto”. Pero seamos realistas: para una mujer de más de 50 años, una limpieza de armario supone mucho más que una simple tarea de organización. Es un proceso doloroso. Nuestra ropa nos ha ayudado a encajar, sobresalir y ascender. Nos ha hecho sentir atractivas, delgadas, a la moda, inteligentes y arregladas. Nos ha ayudado a superar trabajos, relaciones, rupturas, reuniones, cambios hormonales y dietas. Le estamos agradecidas y nos cuesta deshacernos de ella, incluso en este nuevo mundo de ropa cómoda y zapatillas deportivas. Estas son 10 prendas que nunca debes tirar, vender o donar (no importa lo que digan).


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1. Blusas de seda

Fueron elegantes componentes de tu vestuario de trabajo, pero en el ambiente actual de trabajo desde casa, ¿es hora de despedirnos de ellas? ¡Absolutamente no! No permitas que tus blusas “buenas” sean las prendas pretenciosas de tu armario y empieces a tratarlas con menos respeto...como si fueran camisetas. Incluso las que tienen lazos y volantes pueden cobrar una apariencia renovada si se combinan con pantalones joggers y jeans. No te obsesiones por lograr la perfección. Su belleza está en la fluidez y caída de la seda, así que deshaz los lazos o desabrocha un par de botones del cuello, enrolla las mangas para un aspecto desenfadado, métete la camisa solo en la parte delantera del pantalón y deja que el resto cuelgue libremente por detrás. Vístelas debajo de una chaqueta de mezclilla o cuero o de un suéter holgado. Confieren un toque de elegancia a los estilos deportivos, igual que rociarte con perfume o lucir un lápiz labial rojo.

2. Tus jeans viejos favoritos

Estos suelen pertenecer a la categoría de “ojalá no los hubiera tirado”. Si tus jeans se ajustan a tu cuerpo actual (con énfasis en "actual") sin apretar, presionar y sin ser difíciles de poner, y no tienen un tiro o una forma muy extremados, ¡consérvalos! Los jeans buenos son difíciles de encontrar, y los jeans desgastados que se adaptan a tus curvas son aún más preciados. Los estilos que merece la pena rescatar son los de corte recto, tobilleros o incluso ajustados (sí, ¡no van a desaparecer!) en un color básico como un tono azul oscuro o medio, o un tono clásico lavado uniforme. Y continúa usándolos con confianza porque, como nosotras, mejoran con la edad. Si tus jeans se han desteñido, desgastado en partes, están ligeramente rasgados o tienen el dobladillo deshilachado e irregular, aún mejor. ¡Ganarás puntos por estilo!

Una mujer hablando por un teléfono celular.

Westend61/Getty Images

3. Blazers

Los diseñadores célebres como Giorgio Armani y Donna Karan nos han enseñado que una chaqueta estructurada con solapa de muesca es lo único que necesitas para dar a un cuerpo con curvas una forma más fuerte y estilizada. Ponernos un blazer si nos sentíamos desaliñadas o hinchadas, cuando la báscula indicaba que habíamos ganado cinco libras, o cuando necesitábamos una dosis de confianza, nos ayudaba a sentirnos mejor, ¡y funcionaba! ¿Por qué dejar de hacerlo ahora? Conserva los blazers que todavía te queden bien. Asegúrate de que no te queden justos en los brazos y el pecho (esto es esencial para las mujeres maduras), especialmente al cruzar los brazos y abotonar la chaqueta. ¿No notas tirantez ni arrugas? ¡Fabuloso! Sin embargo, si tus chaquetas tienen hombreras grandes anticuadas o un corte cuadrado, un sastre puede (y debe) alterar la forma quitando las hombreras y enangostando la prenda para eliminar el exceso de tela, elevando la línea de los hombros y estrechando las mangas para modernizar la silueta. Aunque un blazer combinado con jeans es prácticamente el uniforme universal de la mujer elegante, prueba a ponerte la chaqueta encima de una sudadera con capucha, combínala con pantalones cargo o joggers y zapatillas deportivas, o cíñela con un cinturón encima de un vestido. Sé creativa.

4. Cárdigan clásicos

Seguramente tienes las versiones más nuevas: anchos y cortos o largos y sueltos. Pero ¿qué hay de los cárdigan tradicionales y los conjuntos de dos piezas? Primero, estos últimos están de moda en el 2021, así que empieza a usarlos otra vez combinados. Pero no te detengas ahí. Los cárdigan clásicos —tanto de cuello redondo como en V— cambian de forma fácilmente para asumir una nueva identidad de estilo dependiendo de cómo los abotones. Por ejemplo, abrocha solo el primer botón desde arriba para conseguir una forma en A que se ve más fresca sobre una camiseta. O crea un estilo blusón abrochando un par de botones inferiores y subiendo el dobladillo del suéter para que descanse sobre la cintura o la parte superior de la cadera. Ciñe con un cinturón el cárdigan abotonado solo en la cintura sobre cualquier vestido (desde estilos entallados hasta bohemios a media pierna) para actualizar tu estilo, o viste del revés cualquier cárdigan, para que los botones queden a tu espalda y conseguir un estilo de noche al instante. No te preocupes: las mangas y los botones ayudarán a que todo permanezca en su lugar.

5. Botas y zapatos sensatos

Solo porque una vez te enamoraste de esos zapatos puntiagudos de tacón de aguja o esas botas sobre la rodilla, no significa que deban seguir ocupando espacio en tu armario. No estás creando un archivo para el Smithsonian o el Anna Wintour Costume Center en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Pero estos 10 estilos de calzado se clasifican como esenciales: botas tobilleras fáciles de calzar y que combinan bien con todos tus pantalones y jeans; botas de montar hasta la rodilla y botines de cuero que no aprieten tus pantorrillas y que se vean sensacionales con faldas hasta la rodilla y encima de leggings; mocasines y zapatos planos con suelas de goma antideslizantes y punta ovalada que no aprieten tus juanetes o callos; botas de lluvia que sean lo suficientemente elegantes para calzar con pantalones de vestir; zapatillas deportivas de marca con "personalidad de zapato", como las zapatillas de cuero sin cordones o cuñas; zapatillas deportivas para hacer ejercicio y caminar; botas con forro de lana para los días fríos; y un par de elegantes zapatos negros de tacón, porque los necesitarás cuando menos lo esperes.

6. Faldas de la forma y el largo que más te favorezcan

No es necesario que conserves toda la gama de faldas que cuelgan actualmente en tu armario, solo las que te queden bien. Esencialmente, si eres más ancha de arriba y más delgada en la parte baja, conserva las que sean ajustadas y fáciles de poner, como las faldas rectas o de tubo de satén o de punto. Te darán una silueta más estrecha por abajo que combina bien con blusas anchas y recortadas o con suéteres grandes y holgados. Si eres más ancha por abajo, conserva las faldas plisadas y los estilos de A que combinan bien con blusas entalladas, blusas que se llevan por dentro y leotardos, con amplio espacio para la barriga, las caderas, los muslos y el trasero. ¿Y las minifaldas y faldas entalladas muy ceñidas que complican tanto la vida? ¡Dónalas!


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Mujer vistiendo una gabardina color castaño claro.

Szepy/iStock/Getty Images Plus/Getty Images

7. Gabardinas y chaquetas de cuero negras

Estas tal vez sean tus prendas “eternas”. Nos hacen sentir vanguardistas, sofisticadas e interesantes, y quedan igual de bien sobre una sudadera con capucha y unos leggings, como encima de un vestidito negro. Si tienes la suerte de poseer una gabardina de color crema clásica impermeable, ¡escóndela de tus hijas y nietas! La misma regla se aplica a las chaquetas de cuero negras estilo motociclista. No las reserves solo para los días de lluvia o para usarlas con jeans. En cambio, piensa en ellas como prendas para vestir en capas. Ponte la gabardina encima de un vestido a media pierna, un cárdigan y botas, luego amarra el cinturón con un nudo (¡nunca lo abroches!) para que las puntas queden colgando. O viste la gabardina abierta encima de un blazer y jeans o sobre blusas en capas y leggings. En este caso, ata el cinturón con un nudo por detrás o mete los extremos en los bolsillos.

8. Pantalones tobilleros entallados con el tiro adecuado

A pesar de nuestra dependencia de los pantalones joggers, pantalones deportivos y leggings, también necesitas uno o dos pares de pantalones de vestir. Debido a que las mujeres mayores de 50 años tienen más pantalones negros de los que usan (la búsqueda del pantalón negro perfecto es uno de nuestros pasatiempos favoritos), reducir tu colección para conservar los mejores requiere un gran afinamiento. Algunos quedan abultados en el abdomen o por detrás; otros se adhieren a los puntos equivocados o tienen un largo que limita nuestra selección de calzado. Estas son señales delatadoras. Conserva los pantalones tobilleros (no los capri), ligeramente elásticos, y de corte recto y estrecho. También deben ser perfectamente lisos desde la cintura hasta el tobillo, sin la apariencia de una segunda piel como los jeans estrechos o leggings. El tiro debe ser lo suficientemente alto para que la cintura quede a la altura, o justo por debajo, de tu cintura real. Tus pantalones tobilleros negros ideales pueden ser sin cremallera en una mezcla de tejidos o de punto ponte, o de un estilo entallado sin pliegues, con cremallera y bolsillos angulados. Encuéntralos y aférrate a ellos.

9. Vestidos envolventes

Desde que Diane von Furstenberg nos introdujo a este icónico estilo en la década de 1970, hemos contado con la ayuda de los vestidos envolventes para esculpir nuestros cuerpos. Este estilo sencillo nos devolvió la cintura (o creó una) y equilibró las proporciones entre la parte superior e inferior de nuestro cuerpo para darnos una silueta de reloj de arena, y el cuello en V favorecía a bustos de todos los tamaños y formas. Además, era excelente para disimular unas libras de más. En poco tiempo el estilo fue imitado por todos, de Saks a Target, hasta que cada marca, diseñador y tienda lo convirtió en una prenda esencial. Los vestidos envolventes, compañeros ideales de las personas a dieta, disponibles en todos los colores y tejidos, nunca pierden de vista su objetivo: hacer que te veas atractiva. No te deshagas de ellos.

Pendientes, collares y otras joyas acomodadas en una caja.

Nicole Janke/EyeEm/Getty Images

10. Tus accesorios llamativos favoritos

Es cierto, nuestro cuerpo cambia, y ahora preferimos ropa más cómoda, deportiva y relajada, ¡pero no descartes todos los adornos! Los pendientes, collares, pulseras y pañuelos que hayas acumulado durante varias décadas son tesoros de los que no te debes despojar. Nos hacen sentir vistosas, radiantes y originales. Siempre conserva tus aros ligeros y pendientes de botón, pendientes colgantes de clip y aretes enormes, las perlas y las cadenas de oro, los colgantes, los collares tipo babero, los broches y los brazaletes. Sí, oíste bien, ¡guárdalos todos! En lugar de eliminar alhajas, prueba nuevas formas de superponerlas y combinarlas.  Combina un pendiente de perla negra y otro de perla blanca en lugar de un par a juego; entrelaza una variedad de sartas de perlas, cuentas y cadenas para crear un maxi collar nuevo; o ponte una pulsera de plata en una muñeca y una de oro en la otra. Pero no te adornes las orejas, las muñecas y el cuello al mismo tiempo, para evitar parecer un árbol de Navidad.

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