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Un nuevo libro relata la fascinante vida de Eartha Kitt

La hija de la legendaria artista dice que su madre era 'una protectora incansable'.

Actriz y cantante Eartha Kitt.

Anthony Barboza/Getty Images

In English | Kitt Shapiro, hija única de la actriz y cantante Eartha Kitt, ha escrito un libro de memorias sobre la vida con su madre, quien fue abandonada por su propia madre cuando era solo una niña. El ascenso de Eartha Kitt desde sus orígenes humildes en Carolina del Sur hasta convertirse en artista de fama mundial —desde el punto de vista de su devota hija— es una historia de determinación y fortaleza. A continuación, la autora Kitt Shapiro habla sobre Eartha & Kitt: A Daughter's Love Story in Black & White.


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La portada del libro de las memorias de Kitt Shapiro, "Eartha and Kitt A Daughter's Love Story in Black and White".

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P: Tu madre, que falleció en el 2008, ganó tres premios Emmy y fue nominada a tres premios Tony y dos premios Grammy. Y sin embargo, en lo más profundo, ella era una madre.

R: Sí. Por eso lo subtitulé "A Love Story" (una historia de amor), porque realmente lo es. De alguna manera, éramos la combinación ideal. Yo tenía la personalidad perfecta para ser su compinche. Pero como madre, ella era muy estricta. No permitía que me portara indebidamente o que actuara de manera consentida en ningún momento. Exigía un comportamiento de dama, lo cual es muy interesante ya que ella era una mujer muy tenaz e independiente.

P: La novedosa canción de Navidad "Santa Baby", que ella hizo famosa, fue escrita para ella. Era considerada un símbolo sexual internacional. ¿Era muy diferente en casa?

R: En el escenario, ella creaba más que nada una ilusión de sexo. Pero lejos de las cámaras, mi madre no era ni mucho menos una mujer fatal, en el sentido de comportarse de manera obscena o en absoluto vulgar. Fuera del escenario, una vez que se quitaba todo el maquillaje, volvía a ser esa persona sin fachada, y esa era Eartha Mae. Se sentía más cómoda en su huerta, con las manos en la tierra. Ella solía decir: "Dame tierra. No me compres diamantes ni pieles. Dame tierra porque ya no van a hacer más".

P: Ella interpretó a Gatúbela en Batman, la serie de televisión de la década de 1960, y la gente la reconocía por la calle y le pedía que ronroneara. ¿Siempre lo hacía?

R: Sí, siempre. A veces decía que no y después se alejaba, se daba la vuelta y ronroneaba.

Una foto en blanco y negro de Kitt Shapiro cuando era niña con su madre Eartha Kitt.

Courtesy of the Archives of Kitt Shapiro

Kitt Shapiro de niña con su madre, Eartha Kitt.

P: Tu madre era de raza mixta y fue rechazada por las personas afroamericanas por ser "amarilla". Ella decía: "Eartha Kitt no tiene color, y así es como se rompen las barreras". ¿Qué pensaría de las luchas por la igualdad racial de hoy en día, dada su elocuencia y su labor en defensa de los derechos civiles?

R: Creo que tendría mucho que decir. Porque tratar a las personas de manera distinta a causa del color de su piel era para ella una crueldad inconcebible. Mi madre era diminuta. La gente a menudo se sorprende al descubrir lo pequeña que era. Emanaba autoridad, solo con su postura erguida y la forma en que te miraba. Y era capaz de mantenerse firme, sin echarse atrás. Por lo que podía ser muy intimidante. Pero creía que no había que dejar de conversar, que mientras fuera posible tener un diálogo civilizado, aunque fuera exaltado, era posible generar sentimientos de comprensión y empatía por otras personas. También creo que si hubiera visto a esa joven de 17 años [Darnella Frazier] que no solo estuvo dispuesta a dar un paso adelante y filmar [a George Floyd], sino que luego subió al estrado, habría dicho: "Ves, solo se necesita una persona. Una sola persona puede hacer una diferencia". Mi madre me enseñó a lanzar piedritas en el estanque. Decía que si tiras una piedra grande al agua, verás ondas más grandes y estas desencadenarán cambios en la orilla. Con las piedras pequeñas, las ondas son mucho más sutiles. Pero también consiguen cambios. La diferencia es que esto lleva más tiempo. Era un ser humano excepcional y fue puesta en esta Tierra por una razón.


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P: A pesar de su enorme éxito, siempre se sintió como una niña harapienta, "una recolectora de algodón pobre del sur". Eso era evidente de muchas maneras. Una de ellas era su costumbre de llevar recipientes de Tupperware a los restaurantes, lo cual te causaba un gran bochorno.

R: Oh, sí. Por supuesto se llevaba las sobras de nuestra mesa. Pero si veía panecillos sobrantes en las mesas de servicio, se acercaba y se los llevaba también. ¡Me daba mucha vergüenza! Yo le decía: "¡Vas a restaurantes de cinco estrellas y te llevas la comida como si fueras una pordiosera!". Y ella contestaba: "Tú no sabes lo que es pasar hambre". Y era cierto. Pero eso no hacía que me sintiera menos avergonzada.

Kitt Shapiro sentada en un sofá.

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Kitt Shapiro.

P: Dirigiste su carrera y fuiste el centro de su vida, especialmente cuando se divorció de tu padre, que era blanco, cuando tú eras joven. Pero escribiste que tuviste que hacer muchos sacrificios personales por ella, y que se resentía contra cualquier persona que absorbiera tu atención. ¿Cómo pudiste equilibrar esto después de casarte?

R: Es curioso. Cuando yo era una adolescente y una adulta joven, no dejaba de preguntarme: "¿Dónde está mi voz?". Y yo me sentía culpable. Pero pienso que la mayoría de las mujeres que trabajan tienen el mismo problema, tanto si trabajas para tu madre como para una corporación. Había veces que viajaba con mi madre y no llevaba a mis hijos. Pero había otras veces en que mis hijos venían, porque eran sus nietos. Creo que porque me quería tanto, muchas de esas emociones eran causadas por su miedo al rechazo y al abandono. No fue fácil, pero conseguí ayudarla a superarlo.

P: Si pudieras disfrutar de un minuto más con ella, ¿qué le preguntarías?

R: Le diría: "¿Me extrañaste?". (Se ríe). Simplemente sonreiría y miraría esa cara suya, siempre llena de tanto amor maravilloso.

Alanna Nash es una escritora colaboradora que cubre temas de celebridades y entretenimiento. Ha escrito diez libros, entre ellos varios sobre Elvis Presley y Dolly Parton. Recibió un premio Media Achievement Award de la Country Music Association y el premio Charlie Lamb Award for Excellence in Country Music Journalism.

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