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Elige a los cuidadores familiares que te ayudarán cuando los necesites

Al escoger a tus futuros representantes legales, considera los rasgos de personalidad y las habilidades.

Una mujer sentada con su madre llenando el papeleo para convertirse en la representante legal de su madre.

GCShutter/Getty Images

In English | A medida que envejecemos, es más probable que necesitemos alguna ayuda con nuestra vida diaria y nuestras finanzas. La mayoría de los cuidadores familiares se encargan hasta cierto punto de coordinar la atención médica y las finanzas de la persona a quien cuidan. Es importante que consideres quiénes serán tus cuidadores y que los autorices a ayudarte con estas tareas sin que tengan que recurrir a un tribunal para obtener esa autorización. La manera de hacerlo es nombrar a tus representantes legales en documentos de planificación patrimonial.

Como abogada, guío a clientes en consultas de planificación a diario. Pasamos mucho tiempo deliberando sobre quiénes deberían ser nombrados para desempeñar papeles importantes, tales como representantes para asuntos de salud, apoderados, albaceas y fideicomisarios, y detallamos esas tareas en un plan completo de planificación patrimonial. Cada uno de estos papeles es un tipo de prestación de cuidados. Y aunque puedo ofrecer sugerencias y ayudar a guiar las deliberaciones, el cliente siempre es quien toma la decisión final.


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El proceso de decisión no debe tomarse a la ligera. Los cuidadores que nombres en tus documentos de planificación patrimonial en algún momento podrían controlar la atención médica que recibes, tus activos y propiedades, y hasta dónde vives y cómo pasas tu tiempo.

Sin documentos legales válidos, dejarás que esto lo decidan las leyes de tu estado sobre apoderados, tutela o curatela. Y es posible que los representantes designados por un tribunal no sean quienes tú desees. Nombrar a tus representantes mientras estás en pleno uso de tus facultades mentales evita esas consecuencias no deseadas y te da control sobre tus asuntos, incluso cuando no puedas tomar tus propias decisiones. Estos consejos te ayudarán en el proceso de toma de decisiones a fin de determinar quiénes son los representantes adecuados para velar por tus intereses durante tu vida y en el futuro.

¿Con cuánta anticipación debes planificar?

Incluso si ahora eres joven y estás sano, planifica como si fueras a necesitar cuidados mañana. Las tragedias no discriminan y lo inesperado puede ocurrir. Si bien para muchos pensar en eso es alarmante, también puede ser útil al preparar tus documentos legales. Esta es la razón: cuando estás eligiendo a tus futuros representantes, no necesitas pensar en quién debería ser dentro de 5, 10 o 20 años. Mis clientes dicen, por ejemplo: “Mi hermano es una buena opción hoy, pero será demasiado mayor en 10 años para cuidar a otra persona”. Mi respuesta siempre es: “Si es una buena opción hoy, entonces tienes tu respuesta. Diez años es mucho tiempo”.

Por eso, escoge a tus representantes según las circunstancias actuales, no lo que crees que sucederá en el futuro. Tus documentos pueden —y deben— actualizarse a medida que la vida continúa.

Tipos de representantes

Tu plan patrimonial puede incluir los siguientes papeles. La terminología y los factores calificadores varían según el estado. Consulta a un abogado en tu estado de residencia para preguntar sobre estos papeles y los documentos de planificación patrimonial adecuados para ti.

Representante para la toma de decisiones médicas

Tu representante para asuntos de salud puede obtener tu información de tus proveedores de atención médica y tomar decisiones médicas por ti si tú no puedes hacerlo.

Es bastante probable que esta persona sea tu cuidador familiar. Él o ella te acompañará en el hospital, hablará con tus médicos y dará su consentimiento o rechazará tratamientos para ti. Esto puede incluir decisiones de vida o muerte. Tu representante para la toma de decisiones médicas debe ser el mayor defensor de tus derechos; debe velar por tus intereses y no por los suyos. Se le puede pedir que comparta información y se comunique con tus otros seres queridos que deseen detalles sobre tu cuidado. En esto es por lo general donde surgen los conflictos familiares: tu representante será el intermediario y quizás tenga que lidiar con opiniones no solicitadas y desacuerdos.

Para esta tarea, se requiere un equilibrio entre empatía y fortaleza. Como cuidadora, tuve que insistir mucho para que un médico nos prestara atención (“¡No nos iremos hasta que el oncólogo nos dé más de cinco minutos de su tiempo y conteste todas nuestras preguntas!”). Tuve que decirles a familiares que no se entrometieran cuando cuestionaban las opciones de cuidado que seleccionamos (“Sí, traeremos a los de cuidados paliativos para ayudar a controlar el dolor. No, eso no quiere decir que nos estemos dando por vencidos y dejando morir a mamá”). Me apoyé en el viejo proverbio de que no se puede complacer a todo el mundo todo el tiempo, y mi meta fue que la persona a mi cargo recibiera los mejores cuidados y tuviera el menor estrés familiar posible.

Tu representante también debe ser capaz de meterse de lleno en el papel de cuidador. Si la persona vive fuera del estado, ¿podrá viajar adonde ti, si es necesario? Si el representante tiene sus propias discapacidades físicas o mentales, ¿será posible contratar a profesionales que lo ayuden con las tareas de cuidado que no pueda realizar? ¿Le costará trabajo al representante cumplir las exigencias de prestar cuidados de manera intensiva? Sobre todo, recuerda que se puede contratar a alguien que ayude y tu representante puede actuar a distancia si hace falta. Lo más importante es que tu representante esté listo, dispuesto y sea capaz de desempeñar ese papel.

Apoderado

A tu apoderado se le otorga autoridad por medio de un poder notarial. Él o ella puede actuar en nombre tuyo solo mientras estés vivo y tiene la autoridad para tomar decisiones en tu nombre sobre tus asuntos financieros y legales. Al apoderado se le podría permitir que actúe en nombre tuyo aunque todavía estés en tu sano juicio o solo se le podría permitir empezar a actuar en tu nombre una vez que se demuestre que estás incapacitado.

El momento en el que comienzan las funciones del apoderado depende del tipo de poder notarial que otorgues. La autoridad podría limitarse a ciertas tareas o podría incluir todas las cosas que tú mismo harías.

Se puede decir que tu apoderado tiene mucho poder. Debido a esto, según las leyes, tu apoderado debe cumplir un “estándar fiduciario”, lo que significa que si no cuida de tus intereses, puede estar sujeto a responsabilidad civil o penal. Eso significa que si el apoderado no maneja tus asuntos de manera adecuada, puede ser demandado o incluso acusado de un delito.

Las características de un apoderado eficaz son la confiabilidad y el deseo de aprender y buscar ayuda cuando se necesita. Tu apoderado debe ser bien organizado y capaz de mantener buenos registros. Esto es importante porque el apoderado podría estar autorizado para gastar tu dinero o modificar tu planificación financiera. Mantener buenos registros te protege y evita que esa persona tenga problemas legales.

Tu apoderado debe comprender el alcance de lo que el poder notarial lo autoriza a hacer y no hacer nada no permitido bajo este poder. Lo más importante es que tu apoderado tiene que darse cuenta de cuándo debería consultar a profesionales, como contadores o planificadores financieros certificados, para obtener orientación. Tu apoderado no necesita hacer todo solo. Recomendamos que cualquier persona que esté empezando a cuidar a un familiar y a usar un poder notarial se comunique con profesionales para que la ayuden a realizar las tareas lo mejor posible.

Albacea y fideicomisario

Tu albacea se encarga de administrar tu patrimonio después de tu muerte. Eso significa que tendrá que preparar un inventario de los bienes de tu patrimonio, contratar a un abogado, pagar a tus acreedores, preparar tu última declaración de impuestos y distribuir los bienes a tus beneficiarios.


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Según el tipo de fideicomiso que establezcas, tu fideicomisario podría actuar en tu nombre mientras estés vivo o después de tu muerte (o ambas cosas). El fideicomisario tendrá el poder de controlar tus bienes según los términos y condiciones que estipules en tu fideicomiso.

Para estos dos papeles, busca a alguien que sea bueno para manejar el dinero. La perseverancia y la eficiencia también son características positivas. Al igual que tu apoderado, el albacea y el fideicomisario deben cumplir un estándar fiduciario. Los tribunales no son benévolos con los fiduciarios perezosos. Si el albacea no está manejando los asuntos ni avanzando en un caso de juicio testamentario, el juez pedirá una explicación. Y si un fideicomisario no está siguiendo los términos del fideicomiso, los beneficiarios del fideicomiso empezarán a exigir respuestas.

Eso no quiere decir que tu albacea o tu fideicomisario necesitan una maestría en Administración de Empresas para desempeñar estas funciones. Recuerda, tendrán orientación de abogados y consejeros. Lo más importante es que tu albacea y tu fideicomisario sean dignos de confianza y estén a la altura de las circunstancias.

Considera tus opciones

No necesitas nombrar a la misma persona para manejar tu atención médica y tu dinero. Uno de tus hijos podría ser eficaz y muy bueno con la contabilidad. El otro podría tener antecedentes de enfermería y saber comunicarse muy bien con los demás. En ese caso, ¿no sería lo más sensato responsabilizar a uno de ellos de tus necesidades médicas y al otro de la administración de tus finanzas?

Y no tienes que nombrar a un familiar. Hace poco, estaba organizando mis archivos y encontré los viejos documentos de planificación patrimonial de una pariente. Ella me había nombrado en su testamento como su representante para asuntos de salud y su albacea. Me acordaba que hizo eso, pero se me había olvidado que no nombró a su próximo familiar más cercano para desempeñar ningún papel si se enfermaba o moría. En vez de eso, nombró a un amigo. Esto tenía sentido; el amigo tenía antecedentes médicos y mi pariente había cuidado de ese amigo cuando tuvo cáncer hacía unos años. El amigo tenía el historial de vida y la perseverancia para ser un cuidador excelente. Como en los documentos de mi pariente, si tienes un amigo que reúne los requisitos y está dispuesto a hacer esa labor, entonces nombra a tu amigo.

A veces, las personas preguntan qué deben hacer si no tienen buenas opciones en su círculo de amigos y familiares, o si no tienen un círculo de amigos y familiares. Elegir a un profesional neutral es una opción sólida. Puedes nombrar a cuidadores defensores de derechos, abogados o contadores, organizaciones de fideicomiso o instituciones financieras para desempeñar estas funciones. El beneficio de eso es que estas empresas desempeñarán un papel fiduciario con un alto nivel de profesionalismo y competencia. Si bien esto podría costar más dinero, garantiza que se protegerán tus intereses y se cumplirán tus deseos. Y puede prevenir el drama familiar y los posibles litigios en familias más conflictivas.

No te preocupes de herir sentimientos

Mis clientes a menudo dicen: “¿No puedo simplemente nombrar a mis dos hijos para ser el apoderado (o albacea, representante para asuntos de salud o fideicomisario)? No quiero herir los sentimientos de nadie”.

Mi respuesta es esta: si bien las leyes te permiten nombrar a corepresentantes en tus documentos legales, es posible que no te gusten los resultados en la práctica. Si tus corepresentantes no pueden ponerse de acuerdo o no trabajan bien juntos, puedes esperar demandas judiciales, batallas en tribunales y familias divididas. Mientras tanto, no recibirás los mejores cuidados que mereces. Si te parece que los corepresentantes no podrán trabajar conjuntamente, entonces nombra a un representante principal y a un suplente si el principal no puede realizar las tareas. Si decides nombrar a corepresentantes, tal vez te convenga no designar a más de dos corepresentantes al mismo tiempo. Si bien podría ser bueno tener números impares para ayudar a desempatar, muchas manos en un plato hacen mucho garabato.

La mejor manera de evitar herir sentimientos es hablar con tus seres queridos. Esto puede ser en persona o por medio de una carta de instrucciones. Dile a tu familia lo que deseas si en el futuro necesitas cuidados. Diles quién está encargado y por qué. Si no es una sorpresa en medio de una crisis familiar, tus cuidados marcharán mejor y es más probable que tus seres queridos trabajen conjuntamente y no les den problemas a tus representantes legales.

Deja un plan de acción

No evites hablar sobre cómo deseas vivir si pierdes la capacidad de ser completamente independiente. Habla sobre eso con tus posibles cuidadores y representantes. Los papeles que les estás asignando conllevan una gran responsabilidad. Una conversación o instrucciones claras sobre tus finanzas y deseos serán su plan de acción y aliviarán su estrés como cuidadores. Lo que compartas hoy con ellos facilitará su vida —y la tuya— en el futuro y brindará tranquilidad a todos los participantes.

Amanda Singleton recibió el premio nacional Caregiving Visionary Award de CareGiving.com y presta servicios a cuidadores durante todas las etapas de la vida por medio de su bufete de abogados. Síguela en Twitter y Facebook (enlaces en inglés).

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