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Cómo pagar por los cuidados a largo plazo si tu salud no es perfecta

Lo que debes hacer si crees que no reunirás los requisitos para un seguro de cuidados a largo plazo.

Un cuidador sostiene una hoja de papel que ayuda a una mujer a revisar sus opciones para pagar el cuidado a largo plazo.

izusek/Getty Images

In English | Comprar un seguro de cuidados a largo plazo a los 40 o 50 años es un consejo generalizado, pues puedes sacar el seguro cuando es más asequible y antes de que surjan problemas de salud que te impidan obtenerlo. Pero ¿qué sucede si tienes una enfermedad crónica o inesperada cuando eres joven, antes de haber podido comprar un seguro de cuidados a largo plazo?

Eso fue lo que le ocurrió a Mark Charnet, de 59 años, fundador de American Prosperity Group en Pompton Plains, Nueva Jersey. “Me diagnosticaron diabetes cuando tenía 30 años”, dice. También se sometió a una operación de revascularización quíntuple y ha padecido varios derrames cerebrales. “Sabía que nunca podría cumplir con los requisitos para un seguro de cuidados a largo plazo”, dice.


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El costo de los cuidados a largo plazo puede sobrepasar el presupuesto de cualquiera. De hecho, la mediana del costo de vivir en una habitación semiprivada en un centro de atención de enfermería especializada es $93,075 al año, según el proveedor de seguro médico Genworth Financial. La mediana de lo que cuesta tener un auxiliar de cuidados en el hogar que te ayude con las actividades de la vida diaria, como bañarte, vestirte y comer, es $54,912 al año.

Cómo se evalúa el riesgo

Al igual que todas las empresas de seguros, los proveedores de seguros de cuidados a largo plazo evalúan el riesgo cuando emiten una póliza. Si tienes mayores probabilidades de necesitar servicios de cuidados a largo plazo, es menos probable que cumplas con los requisitos para obtener la póliza.

Pero haber tenido un problema de salud no impide automáticamente la obtención del seguro, en especial si te recuperaste, según Chris Orestis, presidente de Retirement Genius, una empresa que proporciona asesoramiento financiero a los adultos mayores. “Analizarán tu pasado, pero en realidad tendrán en cuenta tu estado de salud actual y las enfermedades que tienes ahora”, dice Orestis.

Por ejemplo, según la American Association for Long-Term Care Insurance (AALTCI), una organización profesional para proveedores de seguros, tal vez puedas obtener una póliza de seguro de cuidados a largo plazo después de haber tenido cáncer en función del tipo de cáncer que tuviste y su etapa, o si no has tenido cáncer durante cierto período de tiempo. Igualmente, podrías reunir los requisitos para la cobertura después de un derrame cerebral si fue hace más de dos años y no tienes otra enfermedad.

Sin embargo, debes tener cuidado al hacer comparaciones para comprar una póliza. Para empezar, ser rechazado por un proveedor de cuidados a largo plazo puede disminuir tus probabilidades de ser aprobado por otros, advierte Jesse Slome, director ejecutivo de AALTCI. Algunas compañías de seguros preguntan si te han rechazado y, si así fue, “eso puede ocasionar un rechazo automático”, afirma Slome. AALTCI puede conectarte con un especialista que te dará una idea de tu probabilidad de cumplir con los requisitos antes de que completes una solicitud.

Si te preguntan, no trates de mentir o de restarle importancia a tu historial médico. Si se descubre que mentiste o si no revelas tus circunstancias de salud actuales o pasadas, podrían rechazar una reclamación futura, señala Orestis.

Si todavía reúnes las condiciones para obtener un seguro de cuidados a largo plazo, es probable que pagues más por ese seguro. La prima anual promedio para un hombre de 65 años con buena salud es de $1,400, mientras que un hombre de la misma edad con algunos problemas de salud podría pagar en promedio $2,100 al año, según AALTCI.


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Otras soluciones

Sin embargo, el estado de salud podría obligar a algunos, como Charnet, a considerar otras maneras de financiar sus necesidades de cuidados a largo plazo. Estas son algunas posibles soluciones.

1. Financia tú mismo los gastos. Cuando Charnet supo que un seguro de cuidados a largo plazo no era una opción, adoptó una filosofía sencilla: “Vivir con menos para poder ahorrar e invertir más”, dice. Él aconseja guardar dinero todas las semanas para invertir, ya sea en una cuenta 401(k), una cuenta de jubilación IRA (enlace en inglés) o una cuenta de inversión no relacionada con la jubilación.

2. Obtén un seguro de cuidados a largo plazo a través de un plan grupal. Si aceptas un empleo que ofrezca como beneficio la cobertura para los cuidados a largo plazo, puedes inscribirte, independientemente de tus antecedentes médicos. “Si alguien tiene algún tipo de enfermedad crónica y su empleador ofrece seguro de cuidados a largo plazo, debería inscribirse porque es posible que pueda continuar con el seguro después de abandonar la empresa”, señala Orestis.

3. Invierte en una anualidad para cuidados a largo plazo. Con una anualidad, pagas una suma global de dinero y a cambio te pagan una cantidad específica de ingresos a intervalos establecidos durante el resto de tu vida. Las anualidades de cuidados a largo plazo ofrecen disposiciones especiales para ayudar a pagar los gastos del cuidado a largo plazo.

4. Considera una póliza híbrida de seguro de vida y cuidados a largo plazo. Mientras que los proveedores de seguro de cuidados a largo plazo están interesados en tus probabilidades de necesitar ayuda con la vida diaria, las compañías de seguros de vida se enfocan en si tienes probabilidades de morir joven. Para algunas personas con enfermedades crónicas, podría ser más fácil obtener un seguro de vida y, si así fuera, algunas pólizas incluyen una cláusula para cuidados a largo plazo.

5. Compra una póliza para cuidados a corto plazo. A diferencia de las pólizas para cuidados a largo plazo que pueden proporcionar años de cobertura, las pólizas para cuidados a corto plazo por lo general te cubren durante un año o menos. “Los beneficios no son tan buenos como los de un producto tradicional de seguro de cuidados a largo plazo, pero son mejores que no tener nada”, dice Slome.

6. Obtén acceso a servicios de cuidados a largo plazo a través de Medicaid. El Gobierno federal pagará por los servicios de cuidados a largo plazo, pero solo si tienes ingresos limitados y, en general, si tus activos contables son menos de $2,000 para un individuo y de $3,000 para una pareja.

7. Vende tu póliza de seguro de vida. Si ya tienes una póliza de seguro de vida, puedes hacer lo que se conoce como liquidación del seguro de vida para cuidados a largo plazo, según Orestis. En esta transacción, los fondos provenientes de la venta se usan para financiar los gastos de los cuidados a largo plazo.

Tamara E. Holmes es una autora y editora que vive en Washington D.C. Lleva más de dos décadas escribiendo artículos sobre dinero, emprendimiento y carreras laborales. Su trabajo se ha publicado en distintos medios, como USA TodayWorking Mother y Essence.

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