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Leaving AARP.org Website

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El fraude, que resulta en el robo de dinero o información, sigue siendo un problema generalizado entre los consumidores, y muchas personas en el país experimentan pérdidas financieras y ajustan su comportamiento para reducir el riesgo. Una nueva investigación de AARP encuentra que, aunque la mayoría de los adultos se preocupa por el fraude y está al tanto de las tácticas de estafa, muchas actividades cotidianas siguen dejando a los consumidores expuestos.

La mayoría de los adultos están preocupados por el fraude

Muchos adultos en el país informan que se preocupan por las estafas y el fraude, situando su nivel de preocupación promedio en 7.5 de 10. Las preocupaciones más comunes sobre el fraude incluyen convertirse en víctima (24%), no tener forma de recuperar fondos robados (21%), el rápido crecimiento del fraude (17%) y que un ser querido sea víctima (22%). Más personalmente, el 39% de los adultos dicen que han experimentado fraude. Después de experimentar fraude, muchas personas tomaron medidas: el 63% contactaron a sus instituciones financieras, el 38% advirtieron a familiares o amigos, y el 25% reportaron el delito a las autoridades locales, mientras que el 4% decidieron no comunicar la experiencia con nadie.

El fraude es ampliamente reconocido como un riesgo compartido

Notablemente, una gran mayoría de adultos (81%) creen que el fraude le puede pasar a cualquiera, mientras que solo el 13% creen que el fraude ocurre principalmente entre los adultos mayores. La mayoría de los adultos identifica correctamente tácticas comunes de estafa, como reconocer que pedirles comprar tarjetas de regalo (71%) y bítcoin (58%) para manejar asuntos financieros urgentes es una estafa. Solo el 4% dicen que las víctimas de fraude "deberían haberlo sabido," lo que sugiere que la mayoría de las personas en el país ve el fraude como un riesgo generalizado en lugar del resultado de un descuido.

Aún así, el conocimiento está fragmentado. Menos personas (19%) pueden identificar un cajero automático de criptomonedas, y aunque una mayoría (57%) confía en su capacidad para detectar estafas impulsadas por inteligencia artificial, esta confianza puede crear una falsa sensación de seguridad. A medida que las tácticas de fraude se vuelven más sofisticadas y personalizadas, el exceso de confianza puede convertirse en un factor de riesgo.

Pasos de protección son comunes — pero persisten brechas

Muchas personas están tomando pasos importantes para protegerse en internet. La mayoría de los adultos reportan bloquear sus dispositivos con códigos de acceso, biometría o reconocimiento de huellas dactilares (88%). Muchos habilitan la autenticación multifactorial (77%), usan software de protección (58%) y actúan rápidamente en las actualizaciones — el 57% tienen actualizaciones automáticas habilitadas o las activan de inmediato.

A pesar de estas protecciones, persiste una exposición significativa al riesgo en internet. Solo alrededor de un tercio de los adultos (29%) usan una contraseña única para cada cuenta en internet, y muchos (55%) no usan una red privada virtual (VPN) al conectarse a wifi público. Una parte notable todavía responde llamadas (21%) o mensajes de texto (15%) de números desconocidos o acepta solicitudes de amistad en redes sociales (15%) de personas que no conocen. En redes sociales de manera más amplia, alrededor de la mitad informa que realiza cuestionarios o encuestas (46%) o descarga aplicaciones gratuitas (49%), actividades que pueden exponer datos personales o introducir software malicioso.

Los riesgos fuera de internet también persisten. Aunque la mayoría de los adultos dicen que trituran documentos confidenciales, casi un tercio (32%) informan que rara vez o nunca lo hacen.

Implicaciones

La información sobre fraudes está muy difundida, y la mayoría de los adultos reconoce tácticas comunes de estafa, pero la exposición sigue siendo común ya que los delincuentes se adaptan y encuentran nuevas formas de atacar a las personas a través de canales comunes como el teléfono, mensajes de texto y redes sociales. Los hallazgos de la encuesta muestran que la educación es importante pero no suficiente por sí sola; reducir el fraude también requerirá protecciones integradas más fuertes y acción coordinada por parte de la industria, los legisladores y las fuerzas del orden. Y debido a que las vulnerabilidades difieren entre grupos, los esfuerzos de prevención pueden ser más efectivos cuando están dirigidos y acompañados de vías de denuncia más claras y fáciles.

Metodología

Los hallazgos se basan en una encuesta entre 1,696 adultos de 18 años o más en Estados Unidos, realizada a través de NORC AmeriSpeak Omnibus usando un enfoque de modo mixto. Las entrevistas se llevaron a cabo del 22 al 26 de enero, y los resultados se ponderaron para reflejar los puntos de referencia de la población en el país en cuanto a género, edad, raza y etnicidad, educación y región.

Para obtener más información sobre esta encuesta, comuníquese con Joanne Binette, jbinette@aarp.org. Consultas de medios, media@aarp.org.