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Pasión por la buena mesa

La famosa chef Ingrid Hoffmann y su madre, Yolanda Ibarnegaray, comparten un amor de toda la vida por la cocina y por el arte de ser un buen anfitrión.

Así como muchas veces su instinto la llevó a utilizar una determinada especia al momento de crear un nuevo plato, Ingrid Hoffmann instintivamente buscó a su madre cuando decidió publicar su propio libro de cocina, Delicioso: una colección de mis recetas favoritas con sabor latino (Vintage Español), editado en español e inglés en el 2008.

La estrella de la cocina latina y del arte de ser un buen anfitrión de los programas Simply Delicioso, de la cadena televisiva Food Network y de Delicioso, de la cadena Galavision, señala a su madre —la chef profesional y ex propietaria de restaurante, Yolanda Ibarnegaray—  como su fuente de inspiración para llegar a ser una de las personalidades de la cocina más visibles de la actualidad.

“Ella es mi principal simpatizante —declara Hoffmann, de 43 años—. Cuando surgió la idea de Delicioso, ella me dijo: ‘hazlo, y yo te ayudaré’”.

Así fue siempre para este dúo colombiano compuesto por madre e hija, cuya pasión compartida por la buena comida y el arte de agasajar las convirtió en socias y catapultó a Ingrid al estrellato internacional.

“Cuando Ingrid era niña, yo estaba constantemente cocinando, probando nuevas recetas y creando nuevos platos —nos cuenta Ibarnegaray, quien se graduó en la prestigiosa escuela de cocina Le Cordon Bleu, de París—. Siempre estaba a mi lado en la cocina.” De hecho, la pequeña Ingrid, quien comenzó a mostrar interés en la cocina cuando tenía apenas seis años de edad, se subía muchas veces a un banco para poder alcanzar las hornallas.

La cena en la casa de los Hoffmann reflejaba diversas tradiciones que provenían de ambas ramas de la familia: platos tradicionales de Alemania por parte de la familia del padre, Billy Hoffmann, y platos de Colombia, Bolivia, Perú, del país Vasco y de Argentina por el lado materno. A estos platos, debemos sumarles los de comida internacional que iban apareciendo en el menú de Ibarnegaray.

“No recuerdo haber comido nunca comida que fuera 'para niños'”,  afirma Hoffmann, cuyas recetas provienen, claramente, de su bagaje personal de tradiciones culinarias. Sin embargo, la chica —sobrenombre de Hoffmann, quien se refiere a sus recetas como “chicalicious” y a sus consejos como “chica tips”— lleva a la mesa su propia creatividad y enfoque.

“El estilo de cocina de Ingrid es muy distinto del de su madre”, sostiene Steven Ship, socio gerente de Chica Worldwide, la compañía de medios de Hoffmann. Además, añade, en lo que respecta a los programas de televisión, libros de cocina y otros proyectos, Hoffmann es quien, definitivamente, ejerce el control. En tanto las dos son “muy, muy unidas... Ingrid es el cerebro y la ejecutora —prosigue Ship, y añade—; la madre es quien la alienta”, siempre lista para brindar apoyo y compartir su talento creativo.

“Mamá es mi máxima inspiración”, dice Hoffmann, y cita la ética de trabajo de Ibarnegaray, basada en la persistencia y el trabajo duro que resultó en una exitosa empresa de banquetes, en Curaçao, Antillas Holandesas, que funcionó por más de veinte años, y un restaurante en Bogotá. Hoffmann prosperó trabajando codo a codo con su madre. Pero, señala, “quería volar por mi cuenta”. En 1985, inauguró una boutique de alta moda en el distrito de Coconut Grove, en Miami, que, finalmente, se expandió hasta convertirse en una cadena de cuatro locales en Miami y Aruba.

Sin embargo, la cocina y el agasajo continuaban siendo sus pasiones, y extrañaba el negocio del restaurante. A su vez, Ibarnegaray, que se había divorciado, extrañaba a su hija menor. En 1992, abrieron juntas un restaurante en Miami y, muy pronto, a Hoffmann le ofrecieron realizar un segmento de cocina en un programa local. A Ingrid no le intimidaban las cámaras; de adolescente había sido modelo y había actuado en telenovelas en idioma español. “Sonó divertido —afirma, refiriéndose a la invitación—. Soy una aventurera.”

En 2002, poco después de que este segmento saliera al aire, Hoffmann fue invitada a formar parte del popular programa de la cadena Univision, Despierta América. Esto condujo al programa en español Delicioso con Ingrid Hoffmann, en 2004, que, a su vez, la llevó a aparecer en The Marta Stewart Show, en 2006. A continuación, en 2007, vino el lanzamiento de su programa Simply Delicioso, en idioma inglés, por la cadena de televisión Food Network.

De niña, Hoffmann nunca había imaginado que algún día tendría su propio programa de televisión y menos, aun, que tendría dos, y en distintos idiomas. “Creo que si puedo manejar esto, entonces, habré logrado el trabajo perfecto, ese con el que uno sueña —nos cuenta—. Amo lo que hago. Lo hago con pasión.”

Como no es una persona que se duerma en los laureles, esta chica sigue soñando: quiere tener su propio programa de entrevistas y planea desarrollar una línea de alimentos saludables.

Una cosa con la que no había soñado, añade, era que su padre se convirtiera en su crítico de moda. “Él llama y me dice: ‘No me gustó cómo te quedaba esa blusa’”, nos cuenta Hoffmann, riendo.

 

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