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Porciones en envases, ¿engañosas?

Tal vez esté comiendo más de lo que usted cree.

In English | Los tamaños de las porciones pueden ser engañosos. Usted piensa que vigila sus calorías si echa un vistazo a la información sobre nutrición que figura en el reverso de su alimento o bebida favoritos, pero ¡cuidado!: si no lee con atención, podría estar ingiriendo cuatro a cinco veces más calorías de las que usted cree.

Tomemos, por ejemplo, la bolsa de granola Bear Naked Banana Nut que usted toma en su desayuno. Si se sirve mitad de tazón, podría estar consumiendo las mismas calorías y gramos de grasa que una hamburguesa doble con queso de McDonald's. Esto se debe a que el tamaño real de la porción equivale a sólo ¼ de taza (apenas 4 cucharadas grandes) y 140 calorías. Y si se sirve un tazón entero (lo cual ocurre fácilmente), estará consumiendo 560 calorías y 28 gramos de grasa.

Una pequeña tajada

¿Y qué ocurre con la pizza congelada cuatro quesos de corteza fina DiGiorno que trajo para la cena? La porción es un quinto de la pizza cuadrada. Pero ¿quién come apenas un quinto de pizza? Ni qué decir de intentar cortar una pizza cuadrada en cinco porciones idénticas.

Debido a esta clase de dificultades para interpretar la información sobre el contenido graso y nutricional en las etiquetas de las comidas, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) intenta concebir una forma de hacer etiquetas más útiles y realistas. Entre otras cosas, se debate si modificar o no las pautas sobre el tamaño de las porciones.

¿Debería aumentar el tamaño de las porciones para reflejar la manera en que los estadounidenses realmente comen, sin importar cuán poco saludable resulte? ¿O las cantidades de las porciones deberían mantenerse igual, pero obligando a las compañías de alimentos a mejorar la manera de mostrar cuántas calorías incluye esa bolsa gigante de papas fritas que consume usted solo?

La vocera de la FDA, Siobhan DeLancey, afirma que el gobierno considera realizar cambios en las etiquetas de nutrición, en conjunción con la iniciativa de la primera dama Michelle Obama sobre obesidad infantil.

Además, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos emitirá nuevas pautas alimenticias federales este año, lo cual también puede afectar el rótulo nutricional.

“Esto forma parte de una iniciativa nutritiva más grande y constituye un gran foco para nosotros”, observa DeLancey. “La Comisionada de la FDA Margaret Hamburg está muy dispuesta a hacer más sencillo el envase para que la gente lo lea y entienda, y sea más fácil de usar”. Entre las cuestiones que, afirma, actualmente debate la FDA figura la siguiente: “Si aumentamos el tamaño de la porción, ¿da esto permiso a la gente para comer más?”.

Parte del problema, observa DeLancey, es que la gente no voltea el envase para leer los datos nutricionales. “Esa es la clave. Si uno quiere comerlo todo, no tiene más que hacer el cálculo”.

Según un sondeo de la FDA para 2008, menos de la mitad de los estadounidenses verifican la etiqueta en busca de información sobre calorías, en tanto el 34% rara vez o nunca verifica el recuento de calorías. Además, una encuesta de Lempert Report sobre 1.305 compradores en supermercados arrojó que casi el 80% hallaba confusa la información sobre el tamaño de las porciones que figura en las etiquetas.

Esto no sorprende a la dietista Bonnie Taub-Dix, vocera nacional de la American Dietetic Association (Asociación Estadounidense de Dietética). “La gente preferiría ignorar el tamaño de las porciones. ¿Quién quiere ver que el tamaño de la porción se limita a una sola galletita?”

Afirma que, para ella, el problema no radica en las cifras de la información nutricional, sino en que la gente no multiplica esas cifras por la cantidad de porciones que de hecho consume.

Además, señala, no todas las calorías se generan igual: “una porción de postre de gelatina contiene 80 calorías, y una porción de leche descremada contiene 80 calorías, pero de ningún modo pueden compararse en términos de valor nutricional”. El postre de gelatina recibe sus calorías casi íntegramente de azúcar agregada, en tanto las calorías de la leche rica en calcio provienen de proteína y azúcar natural.

“La gente tiene que verificar el porcentaje del valor diario que se enumera para los diversos nutrientes en la etiqueta. Si hay muchos ceros, nos avisa que ese alimento podría valer algo así como cero en términos nutricionales”, afirma.

Otra razón por la que la gente no observa la información sobre el tamaño de las porciones se debe a que supone que sabe cuál debería ser una porción típica.

Una botella, dos porciones

Por ejemplo, tomemos las dos botellas de Honest Tea Cranberry Lemonade que usted lleva para ingerir en su almuerzo. Una botella es igual a una porción, ¿verdad? No. La etiqueta dice que la botella contiene dos porciones, por lo cual las calorías enumeradas corresponden sólo a la mitad de la botella, o una porción. ¿Acaso la mayoría se da cuenta de que está tomando casi 100 calorías si termina la botella entera?

A menudo, además, el envase puede ser engañoso. Verifique la etiqueta de ese pequeño paquete de sopa de fideos ramen con condimento que usted supuso que era sólo para uno. En realidad, corresponde a dos porciones. Si come todo el paquete con la mezcla de condimento, estará consumiendo mitad del valor diario de sal.

El problema de la etiqueta se extiende a los restaurantes y las máquinas expendedoras, donde la gente no suele tener idea de cuántas calorías consume. Esto debería mejorar en virtud de la Ley de reforma del sistema de salud, que exige a las cadenas de restaurantes y de máquinas expendedoras que exhiban claramente los recuentos calóricos de sus alimentos.

Descifrar la etiqueta nutricional, en ocasiones, puede exigir tanto esfuerzo que Taub-Dix ha escrito un libro al respecto. Se espera que aparezca el 31 de agosto, y se titula Read It Before You Eat It: How to Decode Food Labels and Make the Healthiest Choice Every Time (Léalo antes de comerlo: Cómo decodificar las etiquetas alimentarias y elegir siempre lo más saludable).

  • Cuidado con el sodio por porción. Una lata de sopa, por ejemplo, puede consignar el sodio sólo para mitad de la lata, o una porción, pero es preciso que usted duplique esa cantidad si, como hace la mayoría, ingiere una lata entera. 
  • Verifique el azúcar. La etiqueta no diferencia entre el azúcar natural (como la que contiene la fruta) y el azúcar agregada (como la que contiene el jarabe de maíz o el azúcar blanca). Verifique la lista de ingredientes. Si el primer o segundo ingrediente es azúcar o jarabe de maíz alta en fructosa, significa que el alimento está elaborado casi íntegramente a partir de azúcar agregada.

 

Para aquellos que esperan que mejore la claridad de las etiquetas de los alimentos, no esperen ningún cambio drástico pronto. DeLancey, de la FDA, explica que las discusiones en torno a una revisión de las etiquetas “todavía están en curso. Hay algunas piezas móviles en este punto”. Si bien el proceso puede ser largo y complejo, agrega, “estamos elaborando el producto”.


Candy Sagon escribe sobre salud y nutrición para el
Bulletin.

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