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Actividades para los que sufren de Alzheimer

Descubre las ocupaciones sencillas que te ayudan a mantener activa a la persona que cuidas.

Mujer en medio del jardín - Actividades para los que sufren de Alzheimer

Alamy

Con frecuencia las personas me preguntan sobre actividades que pueden realizar sus seres queridos que viven con demencia o la enfermedad de Alzheimer. Buscan actividades “que tengan sentido”, o que “tengan utilidad o valor”. La pregunta me remonta a mis días de estudiante de doctorado, cuando algunas personas insistían en que debía aprender a contestar con un “depende”. Sin embargo, en estas ocasiones, yo puedo responder claramente. Depende:  

  • De quién fue tu ser querido, su ocupación y sus pasatiempos.
  • De quién es ahora tu ser querido con sus habilidades y limitaciones.
  • De la capacidad que todavía mantiene para comunicarse, verbalmente o por escrito.
  • Del tiempo que necesite para mantener su atención en una tarea.
  • Del grado de supervisión que necesite para completar una actividad.

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El diagnóstico de Alzheimer u otra demencia en un ser querido de la familia lleva consigo muchos cambios para la persona que se encargará de cuidarlo. Sin embargo, no quiere decir que releguemos a la persona que manifiesta la enfermedad a un estado de inactividad y aislamiento. Por el contrario, el hecho de mantener ocupada y activa a la persona con Alzheimer u otra demencia puede:

  • Hacerle sentir útil y parte de la familia;
  • Promover independencia por el mayor tiempo posible;
  • Prevenir la depresión;
  • Disminuir o prevenir conductas disruptivas;
  • Crear ratos de esparcimiento y relajación, tanto para quien cuida como para quien recibe el cuidado; y
  • Promover formas de expresión alternas.

Claves para escoger las actividades sin estrés

Las actividades que escojas no tienen que contribuir al estrés que ya sientes; para ello debes concentrarte en que se disfrute el proceso de la actividad y no en el éxito o el producto final de la actividad. Cada cambio en tu ser querido requiere una adaptación. Para que las actividades no creen confusión, frustración y estrés, ni a ti ni a tu ser querido, toma en cuenta los siguientes consejos:

  • ¿Cuáles son las limitaciones físicas de tu ser querido? Mientras que algunas personas pueden disfrutar la música y el baile, otras pueden llevar el ritmo con las palmas y los pies. Algunas podrán cantar las canciones, otras tararear, y tal vez otras ya no puedan expresarse verbalmente, pero podrán disfrutar de la música.  
  • ¿Qué actividades disfruta la persona? Si notas que una actividad causa ansiedad, frustración, irritabilidad o da lugar a conductas disruptivas, evítala. Si por el contrario ves que tu ser querido se calma, parece entretenerse, o se relaciona con otros, probablemente sea una actividad apropiada. Aunque para algunas personas leer el periódico o una revista mientras se toman un café continúa siendo parte de una rutina, aunque esté perdiendo la capacidad de comprender lo que se lee, para otras puede ser muy frustrante. ¿La alternativa? Recurre a los juegos de cartas, bingo, crucigramas y sopas de letras. Asimismo, mientras que para algunos puede ser entretenido ver programas de televisión o deportes, para otros puede ser confuso, y los sonidos, el volumen, la velocidad de las acciones, y la publicidad puede producir miedo.
  • ¿Qué actividades puede realizar la persona con Alzheimer sin ayuda o instrucciones? Involucrar a tu ser querido en los quehaceres y rutinas te ayuda a mantenerlo ocupado, promueve su autoestima, y crea pautas o claves en el ambiente para reorientar a la persona. Por ejemplo, decir, “Necesito que me ayudes a poner la mesa”, puede ser una tarea que no requiere de supervisión e inicia la rutina de la hora de la comida. Barrer, trapear, limpiar el polvo, lavar los platos, doblar la ropa seca y limpiar los tablones de la cocina son tareas que puede llevar a cabo la persona con Alzheimer, mientras te mantienes cerca haciendo otras cosas. El objetivo no es hacer bien la actividad o terminar la tarea. Se trata, más bien, de que la persona con Alzheimer o demencia disfrute lo que está haciendo y se sienta útil en su mundo.  
  • ¿Qué clase de trabajo u ocupación tenía antes la persona? Un periodista, por ejemplo, tal vez disfrute pegar fotografías en un álbum, o podrías ayudarle a armar un libro de recuerdos para que reviva en la mente esas experiencias. Almacenar fotografías digitales en un marco que las muestre lentamente, puede ser tema de conversación, o simplemente un pasatiempo para cualquier persona. Si fueron granjeros y jardineros, podrían disfrutar el cultivo de una pequeña huerta en el jardín, la rutina de salir a regar las plantas y quitar las hojas secas. Para algunas personas cultivar unas hierbas aromáticas en la ventana podría ser más satisfactorio. La actividad no debe crear frustración. Por ejemplo, un artista puede reaccionar con mucha ansiedad al no poder mezclar óleos o acuarelas. Para esta persona tal vez lo más apropiado sea un libro de colorear; y a lo mejor, nada que tenga que ver con pintar, sino con una nueva expresión artística, como crear un collage con hojas secas y otros materiales inertes.

Ejemplos de la vida real

Una actividad que te puede parecer insignificante, quizá tenga un sentido especial para ese ser querido a quien cuidas.

Nani (no estoy usando los apellidos) me contó la actividad que llevaba a cabo su madre mientras ella cocinaba y hacia otros quehaceres. Cada día, Nani mezclaba en un recipiente un par de libras de lentejas y frijoles. La actividad consistía en separar cada tipo de grano en un recipiente diferente. Esta tarea banal para muchos, le permitía a la mamá de Nani sentirse útil, porque relacionaba esa tarea con la responsabilidad de preparar alimentos para la familia. Cada día se repetía la conversación, y la actividad monótona de separar granos para cocinarlos después daba lugar a entablar una conversación y un momento de respiro para Nani.

Iliana, por otra parte, intuyó que su madre vivía mentalmente en la época en que había sido maestra. Sentados en la mesa, los hijos de Iliana hacían sus tareas escolares mientras que la abuela “corregía” trabajos con su lapicero rojo, haciendo anotaciones en los papeles que ponía Iliana al frente. Para quien no vive con demencia probablemente eran garabatos, pero para la maestra era su responsabilidad y manera de sentirse útil.

A medida que vaya avanzando la enfermedad de Alzheimer, tendrás que mostrarte flexible —contigo y con tu ser querido—, y adaptarte a las nuevas actividades. Deja volar tu creatividad. Mientras no estén en ningún peligro, puedes llevar a cabo cualquier actividad que te funcione para mantener activo a ese ser querido.

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