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Julio Iglesias: 'Me interesa el futuro, no el pasado'

A sus 69 años, se apresta a celebrar 45 años de carrera y lanza un álbum de éxitos, 'Julio Iglesias 1: Greatest Hits'.

In English |  Cuarenta y cinco años de carrera. Más de 300 millones de discos vendidos. Y además, ese carisma que hace de Julio Iglesias una figura casi mitológica en la música popular. A pocos meses de cumplir 70 años, el cantante madrileño se dispone a celebrar su trayectoria musical con Julio Iglesias 1: Greatest Hits, una compilación de dos discos con todos sus éxitos, la gran mayoría en nuevas versiones grabadas en el 2011. AARP tuvo la oportunidad de charlar con Iglesias sobre su vida, su carrera y sus planes.

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Cantante Julio Iglesias el 10 de junio de 2012 en Marbella, España.

Foto: Manuel Cid Lagos/Contour by Getty Images

P: En septiembre, Julio Iglesias celebrará un cumpleaños muy especial: siete décadas de vida. ¿Cómo se siente?

R: A veces floto, a veces nado y a veces corro. Pero nunca me duermo [risas]. Antes, la idea de dormirme era atractiva porque estaba cansado. Ahora prefiero la idea de despertarme.

P: Le cuento que desde que cumplí los 40, a veces siento un poco de vértigo. ¿A usted le pasa lo mismo?

R: Flaquito, si tú a los 40 sientes vértigo, imagínate yo que estoy subido a un globo de esos que no tienen más gas. Ves la tierra así, de repente, y te vas subiendo y subiendo, y no quieres que el globo se desinfle y se caiga.

Pero la verdad es que no tengo vértigo porque soy una persona afortunada. He vivido siempre una vida muy circunstancial y he aprovechado mis circunstancias. No creo que uno nace con un destino determinado. Por eso aún sueño despierto. (…) Lo que más me interesa en este momento es el futuro, no el pasado.

P: Uno de los elementos más memorables de sus conciertos es su habilidad para entretener al público con historias sobre su vida. ¿Cómo desarrolló ese arte tan particular?

R: Siempre recuerdo con muchísimo cariño a intérpretes como Frank Sinatra o Sammy Davis, Jr. He visto a Sinatra sin voz, en un concierto que nunca olvidaré, y la gente lo aclamaba de pie simplemente porque contaba historias. Porque en realidad, los cantantes somos contadores de historias.

P: ¿Qué parte del proceso creativo disfruta más, grabar un disco o salir de gira?

R: A mi edad, lo que más me gusta es cantar en directo. El estudio te arrincona un poco; es cancino y hay que repetir bastante. La vida está mucho más cerca de un concierto.

 

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P: En mi opinión, la década de los 70 fue un momento increíble para cantantes como usted, Roberto Carlos y José José. Los arreglos de las canciones tenían aroma de jazz y el sonido de los LP era cálido y suntuoso...

R: Sí, hubiera sido bonito grabar ese tipo de música con los medios de hoy. Esos arreglos profundos, donde el arreglo era casi tan importante como la canción. Los orquestadores se pasaban horas buscando sus notas, los sonidos eran acústicos y la imaginación era mucho más grande.

Para mí, 1970 fue el año más musical de la historia. Es cuando empiezan las grabaciones de 24 pistas, la música se graba bien y suena bonita, sin la mecanización de los años 80. Las mejores canciones que escribí son de esa época.

P: Debe ser increíble ser Julio Iglesias, porque usted puede besar a todas las chicas que quiere. Es como un emperador romano, pero de la era moderna.

R: Ojalá fuera tan cierto como tú dices. Sabes, el perfume grande —el bueno, el bonito— eso sólo pasa una, dos, o tres veces. Los otros perfumes son más olvidadizos. La oportunidad de besar a una mujer sin que te peguen un cachetazo, no creas que la haya aprovechado mucho. No era rápido para esas cosas.

Pero sí he sido un privilegiado en el tema de juntar los ojos, que es algo casi tan interesante como un beso. Juntar los ojos es cuando alguien te mira, y te mira con interés. Yo que tuve tantos ojos desinteresados cuando era jovencito —cuando tuve el accidente (el accidente automovilístico que terminó su carrera como futbolista), cuando no me miraban nadie más que mi padre y mi madre— sí aprecié mucho la vuelta a la mirada. Esa ventana que tiene la vida cuando te cruzas con un par de ojos y los ojos se quedan parados mirándote.

P: En sus conciertos, usted solía mencionar que cuando era joven, siempre hacía el amor con una muchacha antes de salir al escenario. Cuando lo contaba, sonaba casi doloroso, como una compulsión...

R: Antes para mí, hacer el amor era vital antes de cantar. Mi sistema nervioso incluso lo pedía. Tenía alguna novieta que me quería mucho, y un poquito más de fuerza que ahora. A lo mejor me pasaba alguna cosa así maravillosa y salía contento al escenario. Es interesante, porque te vas a besar con miles de gentes, y encima te está besando una persona que parece que las representa a todas.

Pero nunca fue una compulsión. Para mí la parte sexual del amor ha sido un acto de devoción, algo bello. No he sido un Don Juan. Amo a las mujeres, porque aparte de amarlas, he aprendido de ellas.

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P: De vez en cuando hablo con su hijo Enrique, que es realmente una excelente persona. Nunca he hablado con él de usted, entonces se me ocurrió...

R: ...preguntarme a mí sobre él (se ríe). Entiendo… La relación que tengo con Enrique es una relación de miradas largas y profundas el día que nos vemos, y después de una temible distancia, por muchas razones. Él lo quiere así, seguramente que lo necesita. Nunca hablamos de música. Le echo mucho de menos, y también lo hacen mis hijos, los pequeñitos. La música que se escucha en mi casa es la de Enrique y Julio Jr. La mía es totalmente demodé para ellos.

Tengo una gran admiración por Enrique porque ganó una partida bonita y difícil que es la de sobrepasar un poco la imaginación de su padre. Para un padre es muy atractivo cuando su hijo es capaz de ser campeón... mejor que él, incluso.

P: Entiendo todo lo que me dice. Pero yo en su lugar, quisiera poder decirle a mi hijo: "vamos a grabar un dueto juntos".

R: El pedirle algo así a un hijo como Enrique es un poco abusar de algo e incluso hacer pensar a la gente que se trata de un acto comercial. Y de hecho sería un dueto importantísimo de cara a lo que es comercial. Pero nunca en la vida se va a realizar. Ni yo lo voy a pedir, ni él tampoco.

P: Cuénteme un poco sobre su próximo proyecto.

R: El presidente de mi disquera, Doug Morris —al que yo adoro— me ha propuesto hacer un disco con cantantes jóvenes, algunos de los artistas más grandes del mundo. Un disco parecido al que hizo Sinatra allá por 1993.

P: Me parece que sería un disco excelente...

R: Si tengo fuerza física para hacerlo, sí. Porque no es el hecho de grabar el disco, sino de buscar las canciones, alterar un poco mi vida normal y pasar a otras denominaciones musicales que a lo mejor no domino. Y para eso hay que tener tiempo.

Tengo 69 años. …Para mí es un momento de agradecimiento vital a todas las cosas que han pasado. Soy una persona que ha aprendido. Si no hubiera aprendido, me hubiera quedado en los años 70, que eran maravillosos, pero no hubiera podido cantar con Sting o Stevie Wonder. Aprender ha sido vital para mí.

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