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8 causas sorprendentes de la hipertensión arterial

Además de la sal y el estrés, los alimentos, las bebidas, los fármacos y otros factores pueden elevar la presión.

Médico revisa la presión arterial de su paciente

FATCAMERA / GETTY

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Las personas que controlan su presión arterial suelen conocer los factores más comunes que pueden elevarla, como la sal y el estrés, por ejemplo.

Sin embargo, también hay algunos alimentos, hábitos y problemas de salud insospechados que pueden interferir y frustrar el esfuerzo deliberado por reducir la presión arterial alta o hipertensión, un trastorno que afecta a casi la mitad de los adultos del país.

Estos son ocho factores sorprendentes que pueden elevar la presión arterial.

¿Por qué es peligrosa la hipertensión?

La presión arterial alta —también conocida como hipertensión y llamada el “asesino silencioso” porque no suele presentar síntomas— puede causar estragos en el organismo y provocar daños en los vasos sanguíneos, el corazón, el cerebro, los riñones, los ojos y más. Si no se detecta o no se controla, puede causar lo siguiente:

  • Ataque cardíaco
  • Derrame cerebral
  • Insuficiencia cardíaca
  • Enfermedad renal
  • Pérdida de visión
  • Disfunción sexual
  • Angina de pecho
  • Enfermedad arterial periférica

Se calcula que casi la mitad de los adultos en el país tienen la presión arterial elevada, y solo uno de cada cuatro adultos con hipertensión la tiene controlada.

Fuentes: American Heart Association, Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades

1. Apnea del sueño

La apnea del sueño, un trastorno en el que se interrumpe y reinicia la respiración varias veces durante la noche, puede provocar un aumento de la presión arterial. Además, es cada vez más frecuente en el país debido a la cantidad creciente de personas que luchan contra el sobrepeso, explica el Dr. Donald Lloyd-Jones, presidente de la American Heart Association y director del Departamento de Medicina Preventiva de la Facultad de Medicina Feinberg de Northwestern University. El exceso de peso es uno de los principales factores de riesgo de apnea del sueño, y la edad es otro de los más importantes.

Cuando una persona que tiene apnea del sueño deja de respirar, el cerebro interviene y despierta al organismo para que respire, lo que puede ocurrir hasta treinta veces por hora. “Y no dormir bien puede ser muy dañino para el sistema vascular, sobre todo cuando se debe a que las vías respiratorias se cierran y el cerebro y el organismo tienen que mantenerse lo suficientemente conscientes para intentar abrirlas”, señala Lloyd-Jones.

Todo ese estrés y esfuerzo aumentan la presión arterial, “y no solo cuando dormimos, sino también cuando estamos despiertos durante el resto del día”, dice Lloyd-Jones. También puede producir una gran cantidad de otros problemas de salud, como un mayor riesgo de infarto, diabetes tipo 2 y trastornos hepáticos. Los investigadores de Johns Hopkins Medicine descubrieron que la apnea del sueño grave en la mediana edad o en la vejez puede aumentar hasta en un 46% el riesgo de muerte prematura.

Una señal de advertencia habitual de la apnea del sueño son los ronquidos, de modo que si alguien te dice que roncas fuerte o respiras agitadamente mientras duermes, puede ser motivo para consultar con tu proveedor de atención médica. Existen diversos dispositivos y terapias que pueden ayudar a tratar la apnea del sueño, y los estudios sugieren que es posible mejorar la presión arterial con una de las opciones más comunes: un equipo de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP).

2. Contaminación del aire

Las investigaciones demuestran que la exposición a la contaminación ambiental puede aumentar la presión arterial en los adultos. La contaminación puede ser causada por las partículas en suspensión finas, como las que provienen del escape de los automóviles y de la quema de combustible, o por las gruesas, como el polvo de las carreteras y las obras de construcción. Este vínculo también se ha establecido en los niños.

Un estudio (en inglés) dirigido por investigadores de University of Michigan descubrió que incluso la exposición breve a niveles elevados de contaminación ambiental puede afectar la presión arterial de los adultos saludables. El cambio es similar al que se observa cuando una persona aumenta unas 5 o 10 libras de peso, señalaron los investigadores en un comunicado de prensa.

Otro estudio (en inglés), también dirigido por investigadores de University of Michigan, demostró que filtrar el aire puede reducir la presión arterial, según explicó a AARP el Dr. J. Brian Byrd, coautor del estudio y profesor adjunto de Medicina Interna. El ejercicio también puede reducir la alta presión arterial, incluso en zonas donde los niveles de contaminación son altos, según un estudio del 2020. En el 2019, el 99% de la población mundial vivía en zonas en las que la calidad del aire no cumplía con las pautas de la Organización Mundial de la Salud.

Además de la contaminación procedente de los automóviles, el ruido del tráfico se ha vinculado a un mayor riesgo de hipertensión arterial.


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3. Regaliz negro

Esta golosina no es broma: el regaliz negro —es decir, el auténtico, no un caramelo con sabor a regaliz— puede ser peligroso para la salud, y no solo por su contenido de azúcar. Este dulce contiene el compuesto glicirricina, un derivado de la raíz del regaliz que puede causar una gran retención de sal y agua en el organismo, lo que aumenta la presión arterial.

El consumo de regaliz negro también puede ocasionar niveles bajos de potasio y anomalías en el ritmo cardíaco. De hecho, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) advierte que no se deben consumir grandes cantidades de regaliz negro de una sola vez. La agencia indica que el consumo de apenas dos onzas al día durante por lo menos dos semanas podría llevar a un adulto de 40 años o más a acudir al hospital.

4. Alcohol

Si bien se suele decir que el vino es bueno para el corazón, el alcohol puede elevar la presión arterial, tanto a corto como a largo plazo. Según Lloyd-Jones, aunque inicialmente el alcohol dilata los vasos sanguíneos, estos comienzan a contraerse una vez que el hígado lo metaboliza. La presión arterial puede permanecer en niveles más altos de lo normal al día siguiente del consumo. Además, si el consumo excesivo de alcohol se convierte en la norma, lo mismo ocurrirá con los valores de la presión arterial.

Las personas que beben en exceso (más de tres bebidas al día en el caso de las mujeres y cuatro en el de los hombres) y que reducen su consumo de alcohol a un nivel moderado (hasta una bebida al día en el caso de las mujeres y dos en el de los hombres) pueden reducir el valor superior de la presión arterial en unos 5.5 mm Hg (milímetros de mercurio, una unidad de presión) y el valor inferior en unos 4 mm Hg, según Mayo Clinic.


¿Qué es la hipertensión arterial?

Categoría Presión arterial sistólica Presión arterial diastólica
Normal  <120 mm Hg  <80 mm Hg
Elevada 120-129 mm Hg  <80 mm Hg
Hipertensión etapa 1 130-139 mm Hg 80-89 mm Hg
Hipertensión etapa 2 ≥140 mm Hg  ≥90 mm Hg

Fuente: CDC


5. Medicamentos comunes

¿Tienes dolor de cabeza? ¿Dolor en las articulaciones? Ten cuidado con lo que eliges cuando te diriges al botiquín. Los antiinflamatorios no esteroides como el ibuprofeno (Advil) y el naproxeno (Aleve) pueden elevar la presión arterial. Lo mismo ocurre con el consumo habitual de acetaminofén (Tylenol), según un nuevo estudio publicado en Circulation, la revista de la American Heart Association.

“Las personas que toman este tipo de medicamentos de forma continua para controlar el dolor deben consultar con su médico”, señala Lloyd-Jones.

Otros productos de venta libre que debes vigilar incluyen los descongestionantes, que alivian la congestión nasal al estrechar los vasos sanguíneos para reducir la inflamación en la nariz. Estos productos también pueden elevar la presión arterial. “Por eso no se deben usar de forma constante ni habitual”, indica Lloyd-Jones. Los suplementos, como el ginseng y la efedra, también se vinculan con el aumento de la presión arterial.

6. Azúcar añadido

Cuando consumimos azúcar, el organismo secreta insulina para ayudar a eliminar ese azúcar de la sangre y transportarlo a las células, donde puede convertirse en energía.

“Sin embargo, la insulina en sí tiende a elevar la presión arterial en muchas personas”, indica Lloyd-Jones. “Por lo tanto, si consumes una gran cantidad de azúcar añadido o almidones simples, tienes descargas de insulina más intensas y prolongadas, lo que hace subir la presión arterial”.

Es habitual encontrar azúcar añadido en las gaseosas, los pasteles y las galletas. Algunos yogures y cereales para el desayuno también pueden tener un alto contenido de azúcar añadido.

7. Tabaquismo

Otro motivo más para abandonar el hábito: el tabaquismo, un factor de riesgo confirmado de infarto y derrame cerebral, también puede afectar a la presión arterial. Según la American Academy of Family Physicians, esto se debe a la nicotina. Esta sustancia causa el estrechamiento de los vasos sanguíneos y la aceleración de la frecuencia cardíaca, lo que eleva la presión arterial.

“Si hacemos un seguimiento, queda claro que en un período de 24 horas la presión arterial [de los fumadores] es más alta que la de los no fumadores”, explica Byrd.

8. Otro problema de salud

La producción excesiva de la hormona aldosterona puede provocar hipertensión arterial e incluso dificultar su control con medicación. Según Byrd, las personas que no han logrado controlar la presión arterial con diversos medicamentos deben consultar con su médico, ya que “es muy probable que padezcan un trastorno denominado aldosteronismo primario”. Este problema suele pasar desapercibido, dice Byrd, pero se puede tratar con medicamentos.

La hipertensión también puede ser señal de un problema en los riñones o en la glándula tiroides. También puede indicar niveles bajos de potasio. Lloyd-Jones señala que aumentar la cantidad de potasio en la dieta (las frutas y las verduras son muy buenas fuentes) puede reducir la presión arterial.


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No olvides las causas más comunes

Es importante no ignorar los factores que más influyen en la hipertensión arterial en el país, el principal de los cuales es el peso. Si tienes sobrepeso, bajar incluso unas pocas libras puede producir un gran cambio en la presión arterial: puedes reducir tus valores en 1 mm Hg por cada 2.2 libras que bajes, según Mayo Clinic.

Tampoco debes descuidar la dieta. En promedio, la población nacional consume unos 3,400 miligramos (mg) de sodio por día, y la mayor parte proviene de alimentos envasados y comidas preparadas en restaurantes. Según la American Heart Association, esa cifra debería acercarse más a los 1,500 mg.

“Nuestros alimentos contienen una cantidad excesiva de sodio, no hacemos suficiente ejercicio, tenemos sobrepeso y bebemos demasiado alcohol, y cada uno de estos factores contribuye a elevar los niveles de la presión arterial”, explica Lloyd-Jones.

Es importante que te tomes la presión arterial con frecuencia y que “comprendas en qué parte del espectro te encuentras”, recomienda Lloyd-Jones. Puedes hacerlo en casa con un tensiómetro para el brazo. Si notas que te está empezando a subir la presión o si ya es elevada (el valor sistólico, el más alto, se considera normal cuando es menor de 120, y el valor diastólico, el más bajo, cuando es menor de 80), es importante tener cuidado con los alimentos y los hábitos que pueden hacerla aumentar, agrega Lloyd-Jones. También es fundamental consultar con tu médico para encontrar la mejor manera de controlarla, ya sea con medicamentos, con cambios en el estilo de vida o con ambas alternativas.

“Una manera muy importante y eficaz para que los pacientes asuman el control de la situación es que se tomen la presión arterial en casa”, señala Lloyd-Jones.

Rachel Nania escribe sobre el cuidado de la salud y sobre políticas de salud para AARP. Anteriormente, fue reportera y editora de WTOP Radio en Washington D.C. Recibió el premio Gracie y un premio regional Edward R. Murrow. Asimismo, fue becaria para asuntos de demencia de la National Press Foundation.

Cómo bajar la presión arterial

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