Skip to content
 

La cantidad de jóvenes cuidadores de la generación del milenio va en aumento

Más de 10 millones son cuidadores y la mayoría trabaja.

Mujer joven lleva a su padre en silla de ruedas.

Getty Images

Las estadísticas muestran que más de 10 millones de jóvenes de la generación del milenio, de 20 a 30 años, ejercen de cuidadores sin remuneración.

In English | Es un punto a destacar sobre el cuidado, no importa quién seas, en algún momento, en el futuro, serás un cuidador o necesitarás uno. 

Supongo que lo que digo podría ser corregido para incluir la frase siempre y cuando vivas lo suficiente, pero el punto sigue siendo el cuidado de un ser querido, y eso es una certeza en la vida.

¿Te gusta lo que estás leyendo? Recibe contenido similar directo a tu email.

Si eso suena demasiado dramático, no es lo que se pretende. Es solo una probabilidad estadística. Simplemente pregúntales a los más de 40 millones de personas en EE.UU. que ya prestan cuidados sin ser remunerados, la mayoría de las veces a un padre de mayor edad o un abuelo. Y, ya que la población de más de 65 años casi se duplicará en el país en la próxima generación, el cuidado se convertirá en un tema aún más recurrente.

Por supuesto, el cuidado no es nada nuevo —ha estado sucediendo desde el principio de los tiempos—, pero parece tocarle a cada nueva generación de una manera un poco diferente. Los últimos afectados son de la generación del milenio, quienes tienen entre 20 y 30 y tantos años. Quizá suenen un poco jóvenes para ser cuidadores, pero no lo son. Las estadísticas muestran que más de 10 millones de milénicos en EE.UU. sirven como cuidadores sin recibir ninguna remuneración, lo que representa un cuarto de todos los cuidadores no remunerados del país.

Con eso en mente, Millennials: The Emerging Generation of Family Caregivers (Los milénicos: la generación emergente de cuidadores familiares), un estudio publicado por AARP, analiza cómo se desarrolla la ecuación del cuidado en la vida de estos jóvenes y da pautas respecto al futuro.

Los hallazgos más importantes del informe:

Tiempo: En promedio, esta generación pasa 21 horas a la semana en tareas de cuidado (es decir, poco más de la mitad del tiempo que constituye una semana de trabajo a tiempo completo) y casi las tres cuartas partes de este grupo (73%) lo hace mientras trabaja.

Hablar (o no): En comparación con los cuidadores mayores, los milénicos tienden a guardárselo para sí mismos: solo el 19% hablan de sus tareas de cuidadores con sus compañeros de trabajo, en comparación con el 47% de los cuidadores mayores. Y menos de la mitad de los cuidadores milénicos (46%) mencionan sus deberes a un supervisor, lo que puede reflejarse en el hecho de que el 54% dicen que sus perspectivas laborales o de carrera se han visto afectadas negativamente por sus compromisos como cuidadores.

Dinero: Tal vez lo más urgente sea el costo del cuidado. De los más de 1,200 cuidadores milénicos entrevistados, el encuestado promedio reportó haber gastado $6,800 al año (de sus propios ingresos) en cuidados (por ejemplo, alimentos, suministros, modificaciones hogareñas). Sumado a la creciente deuda estudiantil que es común para muchos milénicos, los ya profundos desafíos planteados por el cuidado pueden añadir presión financiera a las vida de los cuidadores. 

Los cuidados y el empleo

¿A dónde vamos a partir de aquí? Dada la intersección entre el cuidado y el empleo (en inglés), es evidente que los empleadores tienen un papel importante que desempeñar. 

En AARP, hace un par de años, tomamos la decisión de implementar un programa de licencia para cuidar de un familiar con el fin de ayudar a los empleados a equilibrar las demandas laborales con las exigencias del cuidado de un familiar. Todos los empleados fijos de AARP pueden solicitar hasta dos semanas laborales programadas regularmente de tiempo libre pagado por año calendario para cuidar de un pariente que sufra una enfermedad grave, o para ayudar a un pariente que tenga por lo menos 50 años o a un pariente de cualquier edad con una discapacidad. Todos los empleados de medio tiempo reúnen los requisitos para una licencia por cuidados similar, prorrateada y pagada. Llegando casi al segundo aniversario de este beneficio, el 26% de los empleados de AARP ha utilizado un promedio de 36 horas de licencia por cuidado de personas por año.

Los empleados que tienen más urgencia —es decir, los que no pueden integrarse a la vida laboral— pueden solicitar una licencia que, cuando se les concede, no los deja en un abismo financiero ni, lo que es peor, los obliga a cruzar los semáforos en amarillo en un intento por llegar a tiempo al trabajo o a la casa de un pariente. Los empleados que han utilizado el programa nos dicen que es un gran alivio del estrés y que, en vez de alejarlos de su trabajo en AARP, están más comprometidos con sus funciones en nuestra organización y con el objetivo general de servir a las personas de 50 años o más.

Aunque hay varios estudios que pueden ayudar a las organizaciones a calcular el "retorno de la inversión" de los programas de licencia para el cuidado de personas, a veces su valor es difícil de calcular. Lo haces porque es lo correcto o porque es algo que requiere el tiempo. En el caso del cuidado, en AARP, nos damos cuenta que se aplican ambas consideraciones.

Espero que esta columna pueda impulsar —o al menos a contribuir— esta conversación de una manera en que empleados y empleadores pueden trabajar juntos para encontrar soluciones viables al problema del cuidado ahora y, cada vez más, en el futuro. Si bien es cierto que ambos deben llegar a un consenso, al igual que otros desafíos importantes, es probable que se encuentre el camino al futuro cuando nos recordemos todo lo que tenemos en común. 

Al no tener fronteras, y tocar a todo el mundo, el cuidado de un ser querido tiene una extraña manera de hacernos recordar esto.

Jo Ann Jenkins es la directora ejecutiva de AARP.


¿Qué

0 | Add Yours

Deje su comentario en el campo de abajo.

Debe registrarse para comentar.

LEE ESTE ARTÍCULO