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Esto es lo que debes saber sobre el coronavirus

Las subvariantes altamente contagiosas de ómicron circulan por todo Estados Unidos.

Últimos detalles

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Actualizaciones de las vacunas contra la COVID-19 estarán disponibles en el otoño. Con la finalidad de ofrecer una franja de protección más amplia contra las nuevas cepas del coronavirus, las dos vacunas más utilizadas tendrán actualizaciones, lo que ayudará a combatir las nuevas olas de infecciones. Estas denominadas vacunas bivalentes incluirán componentes de la cepa original del virus que causa la COVID-19, pero también de ómicron y algunas de sus subvariantes. Las tomas actualizadas podrían estar listas este otoño. Si se es elegible para un refuerzo ahora, ya sea el primero o el segundo, "no esperaría", dijo el coordinador de respuesta contra la COVID-19 de la Casa Blanca, Ashish Jha, M.D., en una conferencia de prensa este 25 de julio.

La vacuna contra la COVID-19 de Novavax obtiene la autorización de la FDA y la aprobación de los CDC. Aproximadamente una semana después de que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) otorgara la autorización de uso de emergencia de la vacuna contra la COVID-19 de Novavax, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) aprobaron su uso, lo que hace que esta sea la cuarta vacuna disponible para los estadounidenses en la lucha contra el virus. La serie de dos tomas de Novavax, aprobada para adultos mayores de 18 años, estará disponible en las próximas semanas. Utiliza una tecnología diferente, más tradicional, que las otras vacunas contra la COVID-19, existentes en el mercado. En vez de hacer que el organismo cree su propia versión de la proteína de la espícula (una parte clave del virus), la proteína se elabora en un laboratorio y luego se entrega directamente mediante la inyección. “Si has estado esperando una vacuna contra la COVID-19, basada en una tecnología diferente a las disponibles anteriormente, ahora es el momento de unirte a los millones de estadounidenses que han sido vacunados”, dijo la directora de los CDC, Rochelle Walensky. “Con los casos de COVID-19 en aumento nuevamente en partes del país, la vacunación es fundamental para ayudar a proteger contra las complicaciones graves ocasionadas por la COVID-19”.

Las autoridades de salud pública instan a los adultos mayores a mantenerse al día con sus vacunas ante la llegada de la variante BA.5. El 12 de julio, las autoridades de salud pública alentaron a los adultos de 50 años o más a administrarse su segunda vacuna de refuerzo si aún no lo han hecho. Hacerlo aumentará la protección contra la variante BA.5 altamente contagiosa, la cual es ahora la cepa dominante que circula en EE.UU. Según los funcionarios, esta variante “puede tener una mayor capacidad para evadir la inmunidad, incluso de infecciones anteriores, lo que significa que tiene el potencial de hacer que el número de infecciones aumente en las próximas semanas”. Los casos de COVID-19 están en aumento una vez más, al igual que las hospitalizaciones. “Si tienes más de 50 años, ese refuerzo adicional disminuye drásticamente el riesgo de que te hospitalicen, te internen en la unidad de cuidados intensivos y mueras”, dijo Ashish Jha, coordinador de respuesta contra la COVID-19 de la Casa Blanca. Los últimos datos muestran que entre las personas de 50 años o más, aquellas que han recibido dos dosis de refuerzo tienen 42 veces menos probabilidades de morir a causa de la COVID-19, en comparación con las que no están vacunadas. Hasta ahora, menos de un tercio de los adultos de 50 años o más han recibido su segunda vacuna de refuerzo contra la COVID-19, según datos federales. Además, recibir el refuerzo ahora no te impedirá recibir una versión actualizada de la vacuna más adelante este otoño. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) ha pedido a Pfizer y a Moderna que preparen una vacuna contra la COVID-19 que sea efectiva contra la cepa original del coronavirus, así como a ómicron, incluidas las subvariantes de ómicron BA.4 y BA.5.

Algunos farmacéuticos pueden recetar Paxlovid. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) ahora permite que los farmacéuticos autorizados por el estado receten el tratamiento antiviral Paxlovid para la COVID-19 . Anteriormente, las personas que dieron positivo en la prueba de COVID-19 necesitaban una receta de su médico o de un sitio especial de prueba para tratar. Las personas que buscan Paxlovid de un farmacéutico deberán mostrar una copia de sus registros de salud recientes (menos de 12 meses) que incluyan análisis de sangre para que el farmacéutico pueda revisar si hay problemas renales o hepáticos. También deberán traer una lista de todos los medicamentos que están tomando, incluidos los medicamentos de venta libre con el fin de que el farmacéutico pueda detectar posibles interacciones entre medicamentos. “La FDA reconoce el importante papel que los farmacéuticos han desempeñado y siguen desempeñando en la lucha contra esta pandemia”, dijo en un comunicado Patrizia Cavazzoni, M.D., directora del Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos de la FDA. “Dado que Paxlovid debe tomarse dentro de los cinco días posteriores al comienzo de los síntomas, autorizar a los farmacéuticos con licencia estatal a recetar Paxlovid podría ampliar el acceso al tratamiento oportuno para algunos pacientes que son elegibles para recibir este medicamento para el tratamiento de la COVID-19”. Sin embargo, la FDA todavía sugiere que las personas que dan positivo en la prueba de COVID-19 primero consideren buscar atención de su proveedor de atención médica habitual o de un sitio de prueba para tratar en su área.

BA.5 es ahora la cepa dominante de COVID.  Las subvariantes BA.4 y BA.5 de ómicron representan aproximadamente el 90 por ciento de los casos de la COVID-19 en los Estados Unidos a partir del 5 de agosto, solo unos meses después de que se informaron las cepas por primera vez en Sudáfrica. BA.5 está detrás de aproximadamente el 86 por ciento de los casos de la COVID-19, y BA.4 representa aproximadamente el 8 por ciento, según muestran los últimos datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Estas cepas parecen ser más contagiosas que sus predecesoras, dicen los expertos. Los EE. UU. tienen un promedio de 117.000 casos informados de COVID-19 cada día, todos causados ​​por alguna versión de la variante ómicron. Recientemente, la FDA y su panel de expertos votaron a favor de introducir vacunas (que se usarán como refuerzos este otoño) diseñadas específicamente para atacar la cepa original del coronavirus más ómicron y sus subvariantes, incluidas BA.4 y BA.5. “A medida que avanzamos hacia el otoño y el invierno, es fundamental que tengamos refuerzos de vacunas seguros y efectivos que puedan brindar protección contra variantes circulantes y emergentes para prevenir las consecuencias más graves de la COVID-19”, dijo Peter Marks, M.D., director de la Centro de Evaluación e Investigación Biológica de la FDA.

Los CDC recomiendan vacunar a los niños pequeños. La Dra. Rochelle Walensky, directora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), recomendó el 18 de junio que los padres vacunen a sus hijos pequeños de 6 meses a 5 años, con lo que aceptó los hallazgos de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) y del comité asesor de vacunación de los CDC. “Recomiendo a los padres y cuidadores con preguntas a que hablen con su médico, enfermero o farmacéutico local para conocer más sobre los beneficios de las vacunas y la importancia de proteger a sus hijos al vacunarlos”, dijo Walensky en una declaración. El 17 de junio, la FDA autorizó las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna para ese grupo de edades más jóvenes y también autorizó la vacuna de Moderna para jóvenes de 6 a 17 años. Los funcionarios de los CDC han comenzado a distribuir las vacunas pediátricas para los niños más pequeños en todo el país, las que estarán disponibles en miles de consultorios, farmacias, centros de salud autorizados por el Gobierno federal, departamentos de salud y clínicas a partir de esta semana. En mayo, las autoridades de salud pública recomendaron un refuerzo para los niños de 5 años o más que han sido vacunados con la serie de dos dosis de Pfizer.

Uno de cada cuatro adultos mayores probablemente tenga síntomas prolongados de COVID. Un nuevo estudio a gran escala (en inglés) de los CDC encontró que uno de cada cinco sobrevivientes de COVID-19 de 18 a 64 años y uno de cada cuatro sobrevivientes de 65 años o más experimentaron al menos una enfermedad que podría deberse a una infección previa de SARS-CoV-2. Se observaron enfermedades en varios sistemas de órganos, incluidos el corazón, los riñones y los pulmones. Las enfermedades más comunes en ambos grupos de edad fueron síntomas respiratorios y dolor muscular. Otro dato clave: los adultos mayores en el estudio tenían un riesgo más alto de desarrollar enfermedades neurológicas y problemas de salud mental. Los investigadores también descubrieron que los sobrevivientes de COVID-19 tienen el doble de riesgo de desarrollar embolia pulmonar o enfermedades respiratorias.

Respuestas a las preguntas más frecuentes sobre la COVID-19.


¿Cómo puedes contraer la COVID-19?

COVID-19 es el nombre de la enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2 (el nuevo coronavirus). Según los CDC, se transmite de tres maneras principales. Puedes contraer la COVID-19 tras inhalar, si estás cerca de una persona infectada que exhala pequeñas gotitas y partículas que contienen el virus. También puedes contagiarte si esas pequeñas gotitas y partículas caen en los ojos, la nariz o la boca (probablemente al toser o estornudar), o si tienes partículas de virus en las manos y luego te tocas los ojos, la nariz o la boca.

¿Quién corre riesgo de contraer COVID-19?

Toda persona puede contraer COVID-19, pero algunas corren un mayor riesgo de lo que los expertos llaman “enfermedad grave”, cuando es posible que se requiera hospitalización o cuidados intensivos. 

Los adultos mayores son más propensos que las personas más jóvenes y saludables a padecer una enfermedad grave a causa de la COVID-19. De hecho, la gran mayoría de las muertes por COVID-19 en Estados Unidos han ocurrido entre personas de 50 años o más, y el riesgo aumenta con la edad. 

Los adultos de cualquier edad con una enfermedad subyacente también corren un mayor riesgo de complicaciones por una infección de coronavirus, incluidas las personas con:

  • Cáncer
  • Enfermedad renal crónica
  • Enfermedades pulmonares crónicas, entre ellas la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), asma (moderada a grave), enfermedad pulmonar intersticial, fibrosis quística e hipertensión pulmonar
  • Demencia u otros trastornos neurológicos
  • Diabetes (tipo 1 o tipo 2)
  • Síndrome de Down
  • Trastornos cardíacos (como insuficiencia cardíaca, enfermedad arterial coronaria, cardiomiopatías o hipertensión)
  • Infección por VIH
  • Un estado inmunodeprimido (sistema inmunitario debilitado)
  • Enfermedad hepática
  • Trastornos de salud mental, incluidos depresión y trastornos del espectro de esquizofrenia
  • Sobrepeso y obesidad (definido como un índice de masa corporal de 25 o más)
  • Embarazo
  • Enfermedad de células falciformes o talasemia
  • Fumar, en el pasado o en la actualidad
  • Trasplante de un órgano sólido o de células madre sanguíneas (incluidos los trasplantes de médula ósea)
  • Derrame cerebral o enfermedad cerebrovascular, que afecta el flujo sanguíneo al cerebro
  • Trastorno por consumo de sustancias (como alcohol, opioides o cocaína)
  • Tuberculosis

Para información actualizada sobre la COVID-19 visita aarp.org/ElCoronavirus


¿Qué puedes hacer para reducir tu riesgo?

Vacúnate y recibe el refuerzo. La FDA aprobó oficialmente dos vacunas: una serie de dos dosis de Pfizer-BioNTech y otra serie de dos dosis de Moderna. También emitió una autorización de uso de emergencia para una vacuna contra la COVID-19 desarrollada por Johnson & Johnson (J&J). Sin embargo, los CDC ahora recomiendan el uso de las vacunas de Pfizer y Moderna en comparación con el producto de J&J.

Las tres vacunas son eficaces para prevenir la hospitalización y la muerte a causa de la COVID-19. Las autoridades de salud pública están alentando a que todas las personas de 6 meses o más se vacunen, incluidas las personas que han tenido COVID-19 en el pasado. 

Los adultos de 18 años o más pueden recibir vacunas de refuerzo meses después de su serie inicial de vacunas para aumentar su protección contra la COVID, especialmente después de la variante altamente transmisible ómicron; las personas de 50 años o más pueden vacunarse dos veces, al igual que las personas más jóvenes con ciertas enfermedades que comprometen el sistema inmunitario. Las personas de 5 años o más que se vacunaron con Pfizer también pueden recibir una vacuna de refuerzo. 

Otras maneras de reducir la probabilidad de enfermarse por COVID-19: usar una mascarilla facial de alta calidad en espacios públicos cerrados (consulta las nuevas pautas de los CDC sobre cuándo podría necesitarse una en tu comunidad); evitar multitudes y espacios mal ventilados; poner al menos 6 pies entre ti y otras personas que no vivan en tu hogar; y lavarse las manos con frecuencia.

¿Las vacunas tienen efectos secundarios?

Es común experimentar efectos secundarios leves a moderados después de vacunarse, como dolor en el brazo, dolor de cabeza, fatiga, dolor en los músculos y las articulaciones, náuseas, fiebre o escalofríos, pero estas son “señales temporales y normales de que tu cuerpo está creando protección”, dicen los CDC. 

Un pequeño número de personas que recibieron la vacuna han experimentado reacciones adversas a los fármacos. Estos eventos graves después de la vacunación contra la COVID-19 “son poco comunes, pero pueden ocurrir”, dicen los CDC. La anafilaxia, una reacción alérgica, ha ocurrido en aproximadamente 2 a 5 personas por millón vacunadas en Estados Unidos (se han administrado casi 600 millones de dosis de la vacuna contra la COVID-19). Por eso es posible que te pidan que esperes unos 15 minutos después de la inyección o el refuerzo para poder monitorear tus síntomas. Los proveedores de vacunas están equipados con medicamentos para tratar rápidamente la reacción. 

Los funcionarios de salud también están monitoreando los informes de miocarditis o pericarditis en algunos adolescentes y adultos más jóvenes después de la vacunación con los productos de Pfizer y Moderna. La mayoría de estos pacientes que recibieron cuidados respondieron bien a los medicamentos y se sintieron mejor rápidamente, dicen los CDC. 

Otro evento poco común que se ha relacionado con la vacuna de J&J es un trastorno de coagulación poco común, pero grave, llamado síndrome de trombosis-trombocitopenia. Hasta marzo del 2022, se habían producido 60 casos de aproximadamente 14 millones de dosis administradas; nueve personas han muerto a causa de ellas. Las mujeres jóvenes de entre 30 y 40 años corren mayor riesgo. Después de analizar la evidencia del evento negativo, los CDC decidieron el 16 de diciembre del 2021 recomendar las vacunas de Pfizer y Moderna sobre el producto de J&J; la FDA ha limitado su autorización desde entonces. Sin embargo, la vacuna de J&J todavía está disponible para quienes “no pueden o no están dispuestos” a vacunarse con Pfizer o Moderna.

¿Puedes contraer COVID-19 incluso si estás completamente vacunado?

Las vacunas contra la COVID-19 pueden ayudar a prevenir una infección por coronavirus, pero lo más importante es que son muy eficaces para prevenir enfermedades graves a causa de la COVID-19. De hecho, las personas de 65 años o más no vacunadas tenían unas 4 veces más probabilidades de ser hospitalizadas a causa de una infección de coronavirus que las personas vacunadas hasta abril del 2022, según datos federales.

A pesar de estas protecciones, las vacunas no son un 100% eficaces para detener el virus —y los datos preliminares demuestran que ómicron se escabulle más de las vacunas que las variantes anteriores—, por lo que todavía es posible que las personas completamente vacunadas contraigan la COVID-19. Esto se denomina una “infección posvacunación”.

Las personas completamente vacunadas con infecciones posvacunación tienen menos probabilidades de desarrollar una enfermedad grave a causa de la COVID-19 que las personas no vacunadas, pero pueden ser contagiosas y propagar el virus a otros. Usar una mascarilla en entornos públicos cerrados puede ayudar a evitar que las personas con enfermedades asintomáticas o leves propaguen el virus a otras personas sin saberlo.


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¿Cuáles son los síntomas de la COVID-19?

Las personas con COVID-19 han reportado una amplia variedad de síntomas que típicamente aparecen de dos a 14 días luego de la exposición al virus, incluidos:

  • Fiebre o escalofríos
  • Tos
  • Falta de aire o dificultad para respirar
  • Fatiga
  • Dolor corporal o muscular
  • Dolor de cabeza
  • Nueva pérdida del sentido del gusto o del olfato
  • Dolor de garganta
  • Congestión o secreción nasal
  • Náuseas o vómitos
  • Diarrea 

Una prueba de COVID-19 puede ayudarte a determinar si tienes una infección. También puedes consultar la guía interactiva de los CDC para obtener consejos sobre la atención médica adecuada. La mayoría de las personas con COVID-19 pueden recuperarse en sus hogares. Sin embargo, si presentas síntomas alarmantes —dolor o presión en el pecho; desorientación o confusión; piel, labios o uñas pálidos, grises o azulados; dificultad para respirar; o incapacidad para despertarte o permanecer despierto— debes buscar atención médica de inmediato.

¿Qué debo saber sobre las pruebas? 

Las pruebas pueden ayudar a mantenerte seguro y mantener seguras a otras personas a tu alrededor. Si tienes síntomas, hazte una prueba. También debes hacerte una prueba antes de un evento o una reunión en un lugar cerrado, o después de haber estado expuesto a alguien con COVID-19. Puedes solicitar pruebas gratuitas del Gobierno en covidtest.gov.

¿Qué debes hacer si te enfermas?

Es importante que permanezcas en casa y te separes de los demás durante al menos cinco días si tienes un resultado positivo en la prueba de COVID-19, incluso si no tienes síntomas y no te sientes enfermo, y debes usar una mascarilla cuando estés cerca de las demás personas durante al menos 10 días. 

Si tus síntomas persisten después de cinco días, es posible que tengas que aislarte durante más tiempo. Los CDC tienen pautas de aislamiento para escenarios específicos, incluso para personas inmunocomprometidas. Mantente hidratado, realiza un seguimiento de tus síntomas y mantente en contacto con tu proveedor de atención médica. Tal vez califiques para recibir un tratamiento que puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar complicaciones. Si notas alguno de los siguientes síntomas, busca atención médica inmediata: dificultad para respirar; dolor persistente o presión en el pecho; nueva confusión; incapacidad para despertarte o mantenerte despierto; piel, labios o uñas pálidos, grises o azulados, según el tono de la piel.

¿Hay tratamientos?

Hasta ahora, la FDA ha aprobado solo un tratamiento para la COVID-19: el medicamento antiviral remdesivir, que se usa para las personas hospitalizadas con COVID-19 y aquellos con riesgo de ser hospitalizados. Algunas otras terapias tienen autorización de la FDA, incluidos los tratamientos con anticuerpos monoclonales, que ayudan a imitar el sistema inmunitario del cuerpo y a combatir una infección viral.

Y el 22 de diciembre, la FDA autorizó el primer tratamiento de su tipo para la COVID-19: una pastilla recetada de Pfizer que puede ayudar a evitar que una infección por coronavirus cause una enfermedad grave en las personas con mayor riesgo de complicaciones por COVID-19. Una píldora similar del fabricante de medicamentos Merck recibió el visto bueno de los reguladores poco después. A diferencia de otros tratamientos para la COVID, que se administran en los centros de atención médica por medio de una inyección o infusión, estos medicamentos orales se surten en las farmacias y se toman en el hogar.

¿Cuáles son las variantes?

Los funcionarios de salud pública han identificado varias nuevas cepas del coronavirus; algunas son más contagiosas y podrían ocasionar una enfermedad más severa. En Estados Unidos, la principal variante de preocupación es ómicron y sus cepas hermanas. Hasta ahora, las vacunas de refuerzo disponibles todavía brindan protección contra la variante ómicron, pero las autoridades de salud pública están instando a todos los adultos y a los jóvenes que reúnen los requisitos a recibir una dosis de refuerzo para mayor protección, ya que la cepa altamente transmisible tiene algunas capacidades que le permiten eludir la vacuna. Los adultos de 50 años o más pueden recibir un segundo refuerzo.

Nuevas investigaciones demuestran que las vacunas de refuerzo ARNm de Pfizer y Moderna son muy eficaces para prevenir las hospitalizaciones causadas por una infección de ómicron, aunque la protección disminuye unos cuatro meses después de la tercera dosis.

¿Qué es la COVID de largo plazo?

Muchos sobrevivientes de COVID-19 enfrentan síntomas persistentes durante semanas o meses después de la infección, incluso si la infección inicial fue leve o asintomática. Tienen mareos, insomnio, confusión, taquicardia o una serie de otros efectos duraderos que les impiden reanudar su vida normal. 

Un informe publicado por los CDC (en inglés) encontró que hasta uno de cada cuatro adultos mayores con COVID-19 tenían síntomas nuevos o persistentes. 

Los expertos recomiendan que los pacientes que tuvieron COVID-19 y tienen síntomas prolongados procuren la atención de un proveedor médico. Varios hospitales y centros de investigación de Estados Unidos han establecido clínicas especiales y servicios de rehabilitación para sobrevivientes.

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