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Últimas actualizaciones sobre el coronavirus

Los casos aumentan entre los no vacunados a medida que se extiende la variante delta.

Últimos detalles

In English

  • La FDA autoriza el uso de vacunas de refuerzo para todos los adultos. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) autorizó el 18 de noviembre que se administren las vacunas de refuerzo contra la COVID-19 de Pfizer-BioNTech o de Moderna a todos los adultos mayores de 18 años. La aprobación a primera hora de la mañana llega pocas horas antes de que el comité asesor de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) se reúna para considerar la autorización de uso de emergencia de la FDA. La recomendación del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) ahora se dirige a la directora de los CDC, Rochelle Walensky, quien debe aprobar la distribución de las dosis de refuerzo. Walensky prometió “actuar con rapidez” después de una autorización de la FDA. Si bien el refuerzo de Pfizer tendrá la misma dosis que las personas recibieron en sus dos primeras inyecciones, la dosis de Moderna será la mitad de la que se administró en el curso inicial de la vacuna. La FDA y los CDC ya han recomendado los refuerzos de Pfizer y Moderna para los adultos de 65 años o más, las personas más jóvenes con enfermedades subyacentes que los exponen a un grave riesgo de contraer la enfermedad, las personas con sistemas inmunitarios comprometidos y quienes trabajan en empleos que los exponen a un alto riesgo de contraer el virus. Los funcionarios federales también han autorizado las vacunas de refuerzo para las personas de 18 años o más que recibieron la vacuna de una sola dosis de Johnson & Johnson dos meses después de recibir la vacuna.
  • Pfizer pide a la FDA que autorice su píldora para tratar la COVID. La farmacéutica Pfizer ha pedido a la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) que autorice su píldora experimental para tratar la COVID-19, justo cuando los casos de la enfermedad comienzan a aumentar después de una disminución reciente. La píldora de Pfizer, llamada Paxlovid, demostró en ensayos clínicos que redujo el riesgo de hospitalizaciones y muertes relacionadas con la COVID-19 en un 89% en adultos de alto riesgo, informó la compañía en un comunicado de prensa. Merck y Ridgeback Biotherapeutics también han desarrollado una píldora antiviral, llamada molnupirvir, para tratar la COVID y están solicitando la autorización de la FDA. El panel asesor de la FDA se reunirá y revisará los datos de Merck el 30 de noviembre. Si se aprueban, estas pastillas serían las primeras en tratar la COVID-19; otros tratamientos aprobados o autorizados por la FDA requieren una inyección o infusión. 
  • Los CDC actualizan los consejos sobre viajes internacionales. La lista de países que se recomienda evitar a las personas en Estados Unidos debido a las preocupaciones de la COVID-19 está creciendo. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han agregado a Hungría, Islandia y la República Checa a su lista de países a evitar, incluso para quienes están vacunados. Varios otros países europeos, entre ellos el Reino Unido, Irlanda y Suiza, también comparten esta advertencia de “nivel cuatro”. Estados Unidos actualizó recientemente sus pautas de viaje, requiriendo vacunas para los viajeros internacionales y eliminando una prohibición de viaje que había existido para más de 30 países. Las vacunas aceptadas para las personas que llegan a Estados Unidos incluyen las aprobadas o autorizadas por la FDA y la Organización Mundial de la Salud (OMS). También se requiere evidencia de una prueba negativa de COVID-19 a todas las personas que viajan por avión hacia Estados Unidos. Las fronteras de EE.UU. con México y Canadá también han reabierto a los viajeros completamente vacunados. Para obtener más información sobre los requisitos de viaje y las excepciones, visita el sitio web de los CDC
  • Los CDC recomiendan la vacuna contra la COVID para niños de 5 a 11 años. La directora de los CDC, Rochelle Walensky, ha respaldado una recomendación del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización para permitir que los niños de 5 a 11 años se vacunen contra la COVID-19 con el producto de Pfizer-BioNTech, que fue autorizado por la FDA el 29 de octubre. Esto significa que los proveedores de atención médica y los farmacéuticos pueden comenzar a administrar la vacuna a la nueva población que reúne los requisitos, que se estima en 28 millones de niños. La vacuna de Pfizer para personas de 5 a 11 años es un régimen de dos inyecciones que equivale a un tercio de la dosis administrada a personas de 12 años o más. Todavía se están estudiando las vacunas contra la COVID para niños menores de 5 años. Mientras tanto, el fabricante de vacunas Moderna ha solicitado la autorización de la FDA para su vacuna para las personas de 12 a 17 años; la FDA recientemente le dijo a la compañía que necesita más tiempo —probablemente hasta enero— para evaluar los datos. Si bien los niños tienden a tener mejores resultados que los adultos cuando se trata de la COVID-19, no son inmunes a la enfermedad. Durante un período de seis semanas desde finales de junio hasta mediados de agosto, las hospitalizaciones por COVID-19 entre niños y adolescentes aumentaron cinco veces, según datos de los CDC.
  • Las vacunas ofrecen mayor protección contra la COVID que la infección anterior. Un nuevo informe de los CDC encontró que las personas no vacunadas tenían 5.49 veces más probabilidades de dar positivo a una infección por coronavirus que las que habían sido vacunadas en los últimos tres a seis meses, incluso si recientemente habían tenido COVID-19. El estudio analizó a más de 7,000 personas en 9 estados que fueron hospitalizadas con enfermedades similares a la COVID. “Ahora tenemos evidencia adicional que reafirma la importancia de las vacunas contra la COVID-19, incluso si has tenido una infección previa”, dijo la directora de los CDC Rochelle Walensky en un comunicado. “Este estudio agrega más información al conjunto de conocimientos que demuestran la protección de las vacunas contra la enfermedad grave causada por la COVID-19”.
  • Posible cuarta dosis para personas inmunocomprometidas. Los CDC dicen que las personas de 18 años o más “inmunodeprimidas moderada o gravemente” que ya han recibido una tercera dosis de la vacuna contra la COVID-19 de Pfizer-BioNTech o la de Moderna pueden recibir una cuarta dosis de cualquiera de esas vacunas o del producto de Johnson & Johnson. La agencia dice que estas cuartas dosis se pueden administrar al menos seis meses después de la tercera vacuna de Pfizer o Moderna; como mínimo en febrero del 2022. Los CDC consideran que esta cuarta dosis es un refuerzo y quienes se administren esta vacuna adicional recibirán una dosis que equivale a la mitad del volumen de la primera dosis. 

Lo que necesitas saber sobre el coronavirus.

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¿Cómo puedes contraer la COVID-19?  

COVID-19 es el nombre de la enfermedad causada por un virus, SARS-CoV-2 (el nuevo coronavirus). Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), se propaga de tres maneras principales. Puedes contraer la COVID-19 tras inhalar si estás cerca de una persona infectada que exhala pequeñas gotitas y partículas que contienen el virus. También puedes contagiarte si esas pequeñas gotitas y partículas caen en los ojos, la nariz o la boca (probablemente al toser o estornudar), o si tienes partículas de virus en las manos y luego te tocas los ojos, la nariz o la boca.

¿Quién corre riesgo de contraer COVID-19?

Cualquier persona puede contraer COVID-19, pero algunas corren un mayor riesgo de lo que los expertos llaman “enfermedad grave”, cuando es posible que se requiera hospitalización o cuidados intensivos. Los adultos mayores son más propensos que las personas más jóvenes y saludables a padecer una enfermedad grave a causa de la COVID-19. De hecho, el 95% de las muertes por COVID-19 en Estados Unidos han ocurrido entre personas de 50 años o más, y el riesgo aumenta con la edad.

Los adultos de cualquier edad con una enfermedad subyacente también corren un mayor riesgo de complicaciones por una infección de coronavirus, incluidas las personas con:  

  • Cáncer
  • Enfermedad renal crónica
  • Enfermedades pulmonares crónicas, entre ellas EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), asma (moderada a grave), enfermedad pulmonar intersticial, fibrosis quística e hipertensión pulmonar
  • Demencia u otras enfermedades neurológicas 
  • Diabetes (tipo 1 o tipo 2) 
  • Síndrome de Down
  • Enfermedades cardíacas (como insuficiencia cardíaca, enfermedad de las arterias coronarias, cardiomiopatías o hipertensión)
  • Infección por VIH
  • Estado inmunodeprimido (sistema inmunitario debilitado)
  • Enfermedad hepática
  • Sobrepeso y obesidad (definido como un índice de masa corporal de 25 o más)
  • Embarazo
  • Enfermedad de células falciformes o talasemia
  • Tabaquismo (actual o en el pasado)
  • Trasplante de un órgano sólido o de células madre sanguíneas (incluye trasplantes de médula ósea)
  • Derrame cerebral o enfermedad cerebrovascular, que afecta el flujo sanguíneo al cerebro. 
  • Trastornos por consumo de sustancias (como alcohol, opioides o el trastorno por consumo de cocaína).

Infórmate sobre la COVID-19

Vacunas, tratamientos, fraudes y más.

¿Qué puedes hacer para reducir tu riesgo?

Vacúnate La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) aprobó oficialmente una vacuna contra la COVID-19 —una serie de dos inyecciones de Pfizer-BioNTech— y ha emitido autorizaciones de uso de emergencia (EUA) para otras dos vacunas contra la COVID-19 elaboradas por Moderna y por Johnson & Johnson (J&J). Es posible que se obtenga la aprobación completa de estas vacunas.

Las tres vacunas son seguras y eficaces para prevenir la hospitalización y la muerte a causa de la COVID-19. Los funcionarios de salud alientan a todas las personas de 12 años o más a vacunarse (todavía se están evaluando las vacunas para las poblaciones más jóvenes), incluidas las personas que han tenido COVID-19 en el pasado.

Otras maneras de reducir la probabilidad de enfermarse por COVID-19: Usar una mascarilla en espacios cerrados públicos; evitar las multitudes y los espacios mal ventilados; dejar al menos 6 pies entre ti y otras personas que no vivan en tu hogar; y lavarse las manos con frecuencia.

¿Las vacunas tienen efectos secundarios?

Es común experimentar efectos secundarios leves a moderados después de vacunarse, como dolor en el brazo, dolor de cabeza, fatiga, dolor en los músculos y las articulaciones, náuseas, fiebre o escalofríos, pero estas son “señales temporales y normales de que tu cuerpo está creando protección”, dicen los CDC.

Hasta la fecha, no se han detectado efectos secundarios a largo plazo.

Un pequeño número de personas que recibieron la vacuna han experimentado reacciones adversas. Estos eventos graves después de la vacunación contra la COVID-19 “son poco comunes, pero pueden ocurrir”, dicen los CDC. La anafilaxia después de la vacunación contra la COVID-19 ha ocurrido en aproximadamente 2 a 5 personas por millón vacunadas en Estados Unidos, y se han registrado 46 casos de un trastorno de coagulación después de la vacuna de J&J, según los CDC. Las autoridades de salud también están monitoreando los informes sobre el síndrome de Guillain-Barré en personas que han recibido la vacuna de J&J, y la miocarditis o pericarditis en algunos adultos más jóvenes después de la vacunación.

¿Puedes contraer COVID-19 incluso si estás completamente vacunado?

Las vacunas contra la COVID-19 son eficaces para prevenir infecciones y enfermedades graves, dicen los CDC. De hecho, los estudios demuestran que las personas completamente vacunadas tienen 8 veces menos probabilidades de infectarse y 25 veces menos probabilidades de sufrir hospitalización o muerte.  

Sin embargo, las vacunas no son un 100% eficaces, por lo que todavía es posible que algunas personas completamente vacunadas contraigan COVID-19. Esto se denomina una “infección posvacunación”.

Las personas completamente vacunadas con infecciones posvacunación tienen menos probabilidades de desarrollar una enfermedad grave a causa de la COVID-19 que las personas no vacunadas, dicen los CDC, pero pueden ser contagiosas y propagar el virus a otros. Es por eso que las autoridades de salud recomiendan que todos, independientemente del estado de vacunación, usen una mascarilla en espacios cerrados públicos, especialmente en áreas donde los niveles de transmisión del virus son altos o considerables. Esto puede ayudar a evitar que las personas con una enfermedad asintomática o leve propaguen el virus sin saberlo.

Es difícil calcular cuántas personas tienen infecciones asintomáticas o leves que causan una infección posvacunación. Sin embargo, se ha dado seguimiento a las infecciones graves y son poco comunes. Al 7 de septiembre, alrededor del 0.008% de los 176 millones de adultos en el país completamente vacunados han sido hospitalizados con COVID-19 o han muerto a causa de la enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas de la COVID-19?

Las personas con COVID-19 han reportado una amplia variedad de síntomas que típicamente aparecen de dos a 14 días luego de la exposición al virus, incluidos. 

  • fiebre y escalofríos
  • tos
  • falta de aire o dificultad para respirar
  • fatiga
  • dolores musculares o corporales
  • dolor de cabeza
  • nueva pérdida del sentido del gusto o del olfato
  • dolor de garganta
  • ongestión o secreción nasal
  • nausea o vómito
  • diarrea

Los CDC reconocen que esta lista no es exhaustiva, y se han observado algunos síntomas más inusuales durante toda la pandemia, desde complicaciones cognitivas hasta erupciones cutáneas. 

Una prueba de COVID-19 puede ayudarte a determinar si tienes una infección. También puedes consultar la guía interactiva de los CDC para obtener consejos sobre la atención médica adecuada.  

La mayoría de las personas con COVID-19 pueden recuperarse en casa. Sin embargo, si presentas síntomas alarmantes —dolor o presión en el pecho; desorientación o confusión; piel, labios o lechos ungueales pálidos, grisáceos o azulados; dificultad para respirar; o incapacidad para despertarte o permanecer despierto— debes buscar atención médica de inmediato.  

¿Qué debo saber sobre las pruebas? 

Los CDC dicen que debes considerar hacerte una prueba de COVID-19 si: 

  • Tienes síntomas de COVID-19
  • Has tenido contacto cercano con alguien con COVID-19 confirmada
  • No estás vacunado y has participado en una actividad que te pone en mayor riesgo de contraer COVID-19, como viajar o asistir a un evento grande
  • Tu proveedor de atención médica o el Departamento de Salud de tu estado o local te han pedido que te hagas la prueba

Tu proveedor de atención médica debe poder administrar una prueba de COVID-19. También puedes comunicarte con tu departamento de salud local para averiguar sobre los lugares donde se realizan pruebas. Muchas farmacias también ofrecen pruebas en el lugar.

Otra opción: La FDA ha autorizado una pequeña cantidad de pruebas de COVID-19 de venta libre que puedes tomar en casa. Estas llamadas pruebas rápidas de antígenos requieren un hisopado nasal y pueden dar resultados en unos 15 minutos. Muchas de las principales tiendas minoristas venden estas pruebas. Obtén más información sobre ellos aquí.  

¿Hay tratamientos?

 Hasta ahora, la FDA ha aprobado solo un tratamiento para la COVID-19: el medicamento antiviral remdesivir, que es para las personas hospitalizadas con COVID-19. Algunas otras terapias tienen autorización de uso de emergencia de la FDA, incluidos los tratamientos con anticuerpos monoclonales, que ayudan a imitar el sistema inmunitario del cuerpo y a combatir una infección viral. Estas a menudo se administran a personas que tienen COVID-19 y corren un alto riesgo de que la enfermedad se convierta en una enfermedad grave.

El 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó nuevas pautas que recomiendan enfáticamente el uso de la dexametasona (junto con otros corticosteroides comunes asequibles, como la hidrocortisona) para el tratamiento de pacientes "con casos graves y críticos de COVID-19". En los ensayos clínicos se encontró que los corticosteroides reducen el riesgo de muerte en los pacientes hospitalizados a raíz de la enfermedad. 

El plasma de convaleciente también ha recibido una autorización de uso de emergencia de la FDA. El plasma sanguíneo de los pacientes que se han recuperado de una infección por coronavirus puede contener anticuerpos que pueden acelerar la recuperación cuando se administra a pacientes hospitalizados con COVID-19. Sin embargo, según los CDC, las pautas de tratamiento para la COVID-19 de los NIH no encuentran suficientes pruebas para recomendar estos tratamientos por el momento.  

¿Y los viajes durante la pandemia?

Antes de hacer planes de viaje, verifica todas las reglas que se aplican a tu lugar de destino y al medio de transporte. Muchos estados, ciudades y países tienen restricciones o pautas de viaje que podrían afectar tu viaje. AARP tiene una lista de restricciones por el coronavirus en todos los estados. Además, los CDC tienen recomendaciones de viaje específicas para cada país (en inglés) basadas en los niveles de riesgo de COVID-19. 

Los CDC dicen que los viajeros vacunados y los no vacunados aún deben seguir estas recomendaciones para viajar de forma segura: 

  • Usa una mascarilla que cubra la nariz y la boca. Se requiere el uso de mascarilla en aviones, autobuses, trenes y otros tipos de transporte público, y en centros de transporte en EE.UU. (como aeropuertos y estaciones).
  • Mantén una distancia segura de los demás y evita las multitudes.
  • Lávate las manos con frecuencia o usa desinfectante de manos 

Los viajeros completamente vacunados “tienen menos probabilidades de contraer y propagar la COVID-19”, dicen las autoridades de salud, pero deben estar alertas. Ellas pueden salir del país sin hacerse una prueba de COVID-19 a menos que su lugar de destino exija la prueba, y no tienen que hacer cuarentena al retornar a Estados Unidos a menos que así lo exija una jurisdicción local.

No obstante, todavía se requiere que las personas vacunadas tengan resultado negativo en una prueba de COVID-19 antes de abordar un vuelo internacional con destino a Estados Unidos, dijeron los CDC, y deberán hacerse otra prueba entre tres y cinco días después de su retorno. Las personas están completamente vacunadas dos semanas después de la segunda dosis de las vacunas Pfizer o Moderna que requieren dos dosis, o dos semanas después de recibir la vacuna de Johnson & Johnson, de dosis única. Si no estás vacunado: Los CDC recomiendan posponer los viajes hasta que estés completamente vacunado, ya que viajar aumenta tus probabilidades de contraer y propagar la COVID-19. Una prueba de detección puede ayudarte a viajar de manera más segura, dicen los CDC. Los CDC recomiendan que te hagas una prueba viral de uno a tres días antes de tu viaje. Lleva una copia de los resultados de tu prueba durante el viaje; es probable que te la pidan.

Se desaconsejan fuertemente los viajes internacionales para las personas no vacunadas. Las personas que necesitan viajar deben tener un resultado negativo de la prueba viral de COVID-19 no más de tres días antes de salir del país y deben tener un resultado negativo de la prueba viral de COVID-19 no más de tres días antes de regresar a Estados Unidos.

También se recomienda hacerse pruebas y ponerse en cuarentena al regresar. AARP tiene información sobre advertencias de viaje específicas, cargos por cambio de las aerolíneas y consejos sobre cómo mantenerte seguro cuando viajas.

¿Cuáles son las variantes?

Los funcionarios de salud pública han identificado varias nuevas cepas del coronavirus; algunas son más contagiosas y podrían una enfermedad más severa.

Hasta ahora, las vacunas disponibles todavía ofrecen un alto nivel de protección contra las variantes que circulan en el país, incluso contra la delta, la dominante en Estados Unidos que es responsable de alrededor del 99% de los nuevos casos de COVID-19.

Sin embargo, cuanto más se propaga el virus, más oportunidades tiene para cambiar. Y puede ser que algún día aparezca una nueva variante con la capacidad de evadir las herramientas actuales que tenemos para combatirla. La mejor manera de prevenir este escenario, dicen los expertos en salud, es vacunarse y frenar la propagación del SARS-CoV-2.

¿Qué es la COVID de largo plazo?

Muchos sobrevivientes de COVID-19 enfrentan síntomas persistentes durante semanas o meses después de la infección, incluso si la infección inicial fue leve o asintomática. Tienen mareos, insomnio, confusión, taquicardia o una serie de otros efectos duraderos que les impiden reanudar su vida normal. Un informe reciente publicado por los CDC encontró que hasta un tercio de las personas con COVID-19 tenían síntomas persistentes dos meses después de un resultado positivo en la prueba.

Los expertos recomiendan que los pacientes que tuvieron COVID-19 y tienen síntomas prolongados procuren la atención de un proveedor médico. Varios hospitales y centros de investigación de Estados Unidos han establecido clínicas especiales y servicios de rehabilitación para sobrevivientes.

Esta nota se actualizará periódicamente a medida que surja nueva información. Consulta regularmente esta página.

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