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¿Necesita ayuda para tomar decisiones financieras?

No tema informarse, consultar y dejarse aconsejar.

In English | Al igual que todos los que cruzaron la barrera de la “edad mediana avanzada”, tengo momentos de senilidad. Las palabras y los nombres fluyen hasta la punta de mi lengua y se detienen. No puedo sumar ni restar mentalmente con la facilidad que solía hacerlo. Puede que los años nos hagan más sabios, gracias a las enseñanzas de la experiencia, pero no somos tan rápidos como antes.

Un estudio realizado en el 2009 sobre la toma de decisiones financieras, titulado “Age of Reason” (La edad de la razón), afirmó que nuestra mente alcanza su mejor momento —conocimiento más agilidad— a una edad promedio de (¿está listo para oírlo?) 53 años.

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No tenga miedo pedir ayuda a la hora de administrar su dinero.

Foto: Getty Images

No tenga temor de pedir ayuda a la hora de administrar su dinero.

En pocas palabras, prepararse para la jubilación es sólo parte del cuadro. También tenemos que prepararnos para correr el riesgo de que, en algún momento, nuestra mente no tenga tanta claridad como hoy. Algunos de nosotros nos mantendremos lúcidos (o bastante lúcidos), aun después de los noventa.

Otros sufriremos un deterioro que nos volverá vulnerables a graves errores relacionados con el dinero o, incluso, al fraude. Los asesores financieros se enfrentan a la misma cuestión que nuestra familia y nuestros amigos. ¿Qué deben hacer si piensan que estamos perdiendo el control sobre las decisiones financieras?

En un nuevo estudio llamado “Protecting Older Investors: The Challenge of Diminished Capacity” (Cómo proteger a los inversores de mayor edad: el desafío de una capacidad disminuida), AARP examinó las salvaguardias que aplican las compañías financieras.

La mayoría dijo que dejaría de hacer recomendaciones de inversión si sospecha que un cliente está perdiendo lucidez, dice Naomi Karp, que encabezó el equipo de investigación. Algunas dijeron que, si algo les inquietara, esperarían una aclaración antes de cumplir con las instrucciones de compra o de venta por parte de un cliente.

Lo difícil es saber cuándo ponerse alerta, no sólo en lo que concierne a los asesores financieros, sino a usted. La planificadora financiera Linda Patchett, de Chapel Hill, Carolina del Norte, dice: “Dentro de cada persona surge la tensión entre mantener la independencia y la individualidad y reconocer los déficits”. Los 60 años, expresa, son “un muy buen momento para concentrarnos más en los problemas del envejecimiento”.

Cuatro medidas que hay que tomar:

1. Reúna sus documentos, comenzando por un poder notarial duradero. Este habilita a una persona a que tome decisiones financieras en su lugar si usted no puede hacerlo.

Sin embargo, en manos equivocadas los poderes notariales pueden ser poderosos documentos, de modo que converse en detalle sus deseos con la persona que elija para administrar su poder. Sus documentos deben incluir un testamento actualizado, un testamento en vida, un poder notarial para asistencia médica y formularios actualizados del beneficiario de la cuenta personal de jubilación y otros activos.

El planificador Mark Nickell, de Brentwood, Tennessee, recomienda que las personas que se encuentran en las primeras etapas de la demencia consideren entre sus opciones una orden de no reanimar, a fin de prevenir un eventual exceso de tratamientos por parte de los médicos en aquellos momentos en que la persona está incapacitada de elegir.

No olvide los documentos digitales. Cuando una clienta de Patchett tiró la computadora de su marido luego de su muerte, todas sus contraseñas y registros de pagos se fueron con ella. Reconstruirlos resultó carísimo.

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2. Tenga a alguien que pueda darle una segunda opinión: un hijo adulto responsable, un asesor financiero o un amigo capaz que conozca desde hace años.

Suelo oír muchas historias. Por ejemplo, la planificadora Martha Ferrari, de Princeton, Nueva Jersey, tuvo una clienta cuyos hijos insistían que les transfiriera la escritura de su casa. El objetivo de ellos era acceder a Medicaid: dejarla lo bastante pobre para poder recibir ayuda del Gobierno. Luego de obtener asesoramiento profesional, ella actualizó su poder notarial de modo que sus hijos no pudieran quitarle la casa.

El planificador de Chicago, Andrew Feldman, tenía una clienta que preguntó en un banco cómo obtener el mayor interés sobre sus ahorros. El banco, por su parte, le vendió un fondo común de inversión caro que tenía acciones. Por su parte, la planificadora Cheryl Sherrard, de Charlotte, Carolina del Norte, dice que escucha con mucha atención cuando una clienta tiene una “nueva amistad” en una comunidad para jubilados que quiere aconsejarla sobre inversiones.

3. Lea la letra chica, en particular antes de comprar una anualidad con una exención por internación en un hogar de cuidado de adultos mayores. En teoría, si uno necesitara cuidados a largo plazo antes de jubilarse, podría acceder a su dinero sin penalidades. Sin embargo, eso no funcionó para una clienta del planificador Bill Houck, de Westwood, Nueva Jersey. El padre de la clienta tiene Alzheimer, y ella trató de hacer valer la exención de la anualidad que poseía su padre. La compañía de seguros rechazó su pedido. Dijo que eximía del pago de los honorarios sólo a las personas que estaban en hogares para el cuidado de adultos mayores, y su padre estaba en una “institución de vida asistida”. Una estafa absoluta.

4. Proporciónele a su asesor una segunda forma de protegerlo. Como la mayoría de los planificadores, Vivian Honeycutt, de Chesapeake, Virginia, les pide a sus clientes una “carta de discapacidad”. Esta le permite alertar a una persona designada si nota una disminución mental o un gasto fuera de lo común.

Los asesores usan este poder con moderación. “Uno de mis clientes me llamó para preguntarme si pagar un crucero para él y su novia provocaría una llamada a su hija”. Honeycutt dice, riendo: “Ambos tienen 85 años y están en pleno uso de sus facultades mentales”. Hizo el cheque, y ellos se fueron en el crucero.

Jane Bryant Quinn es experta en finanzas personales y autora de Making the Most of Your Money NOW. Escribe regularmente para AARP Bulletin.

 

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