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¿Están preparados los centros de ancianos para el próximo desastre natural?

Las recientes tormentas han puesto en la mira la planificación en situaciones de emergencia.

Están preparados los centros de ancianos para el próximo desastre natural - Bote de rescate en zona inundada

Marcus Yam/Getty Images

A mediados de noviembre vence el plazo para que la mayoría de los centros del país que brindan cuidados a largo plazo tengan en orden sus planes de preparación para emergencias y desastres.

In English | Cuando el huracán Harvey golpeó la costa del Golfo en agosto, uno de los más grandes administradores de hogares de ancianos advirtió rápidamente que tal vez sería necesario evacuar a los residentes de sus centros en Texas para mantenerlos fuera de peligro. 

Entonces, los gerentes de Genesis HealthCare recurrieron a su plan para emergencias. Siguiendo las instrucciones indicadas en el plan, evacuaron a 67 residentes del Oak Crest Center en Rockport antes de la llegada del huracán, y a 103 residentes de Clairmont, su centro en Beaumont, inmediatamente después de la tormenta.

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Apenas unos días después, el huracán Irma amenazó con inundar la Florida, y Genesis tuvo que ponerse nuevamente en acción: evacuó preventivamente a 345 residentes de tres centros de atención en Naples, Oldsmar y New Port Richey. Los planes de Genesis para hacer frente a emergencias, que habían sido revisados después del huracán Katrina en el 2005, refinados después de la supertormenta Sandy y mejorados aún más después de las tormentas que dejaron sin electricidad a 40 de sus establecimientos en el noreste del país en el 2013, permitieron que la compañía evitara el caos que ocurrió en otros hogares de ancianos de la región. En los casos de mayor publicidad, 14 residentes murieron cuando los acondicionadores de aire del Florida's Rehabilitation Center en Hollywood Hills dejaron de funcionar, mientras que en el hogar de ancianos La Vita Bella, de Texas, los residentes  —algunos en silla de ruedas— languidecieron inundados durante horas. El problema se volvió a repetir en Puerto Rico, donde los hogares de ancianos continuaron sin electricidad ni suministros mucho después del paso del huracán María.

“Con cada uno de estos eventos se aprende, y nosotros hemos aprendido que es mejor pecar por exceso de precaución’’, dijo el director ejecutivo de Genesis HealthCare, George Hager. "Si existe la posibilidad de que los pacientes corran peligro, hay que evacuarlos a un lugar seguro, aun cuando la evacuación sea un inconveniente para los pacientes que están enfermos y frágiles, y aun cuando sea difícil".

Reglamentación de los planes 

El plazo para que la mayoría de los centros que brindan cuidados a largo plazo en el país cuenten con planes de preparación para emergencias y desastres vence a mediados de noviembre. La muerte de más de 200 residentes de hogares de ancianos y hospitales durante el huracán Katrina dio lugar a nuevas pautas en Medicare y Medicaid. Estos planes deben incluir procedimientos para hacer frente a todo tipo de situaciones, desde tormentas hasta ataques cibernéticos.  

Los críticos sostienen que, si bien les complace ver que las reglamentaciones entran finalmente en vigor, esas reglas hacen poco para prevenir catástrofes futuras si no se exige estrictamente su cumplimiento, se realizan pruebas de rutina, se brinda capacitación continua y se realizan simulacros de práctica con frecuencia. 

"En su mayor parte, los proveedores están más preparados para hacer frente a emergencias a partir de Katrina, pero lo que pasó en Florida demuestra que los planes de preparación para emergencias necesitan ser accionables y se deben implementar de manera efectiva", dijo Lori Smetanka, directora ejecutiva de National Consumer Voice for Quality Long-Term Care.

Una revisión reciente de registros federales reveló que los inspectores de hogares de ancianos habían documentado 2,300 violaciones de la reglamentación sobre planes de emergencia en los últimos cuatro años en todo el país. Casi 1,400 establecimientos fueron citados por descuidar el mantenimiento de generadores de electricidad.

El solo hecho de exigir que los administradores de establecimientos que brindan cuidados a las personas mayores presenten planes de preparación para emergencias no va a cambiar eso, sostiene David Marcozzi, M.D., exdirector de los National Healthcare Preparedness (programas nacionales de preparación de cuidado de la salud) del Gobierno federal. Y agrega que no hay suficiente control ni se exige suficientemente el cumplimiento para asegurar que la preparación para emergencias funcionará en la práctica. 

"En la mayoría de los hogares de ancianos, la preparación para emergencias es una idea posterior", dice Marcozzi. "No está arraigada en el desarrollo fundamental de cómo realizan sus actividades y aseguran la salud y la seguridad de sus residentes".

De la teoría a la práctica 

El senador del estado de Florida Gary Farmer, dice que va a impulsar reglamentaciones más estrictas, como por ejemplo inspecciones no anunciadas, para asegurar que los planes de preparación para emergencias funcionan. "Parte del problema es la ejecución práctica de estos planes", dice Farmer. "Es muy bueno poner las cosas en papel. ¿Pero cuentan con la capacitación y los equipos adecuados? Hagamos un simulacro y veamos cómo reaccionan. Lo que falta es un control efectivo". 

Genesis, que administra más de 450 hogares de ancianos y comunidades de vida asistida para adultos mayores en 30 estados, dice que la preparación para emergencias es parte integral de la base de las operaciones de la empresa. Tiene más sentido desde el punto de vista empresarial y ofrece más seguridad a los residentes. 

Todas las instalaciones tienen la obligación de contar con planes de emergencia adaptados a la localidad. Los planes cubren una serie de variables, como equipos de respaldo para el suministro eléctrico, provisiones de emergencia, entregas de productos médicos y protocolos de presencia de personal. Las pruebas regulares también forman parte del plan; el establecimiento de Genesis en Ocala acababa de completar un simulacro de pérdida de electricidad dos semanas antes de que Irma inundara el estado con sus lluvias sin precedente. 

Si bien las autoridades de Texas recomendaron a la mayoría de los residentes y empresas en el camino de Harvey que se refugiaran en el lugar donde estaban, Genesis tomó la decisión de evacuar las instalaciones que se encontraban en zonas de peligro. "De ser posible, refugiarse en el lugar es mejor", dice Hager. "Pero considerando el enorme tamaño de las tormentas, estoy contento de haber decidido evacuar".  

Genesis sabe cuál es el efecto del control estricto del cumplimiento de las reglamentaciones. En junio, la empresa aceptó pagar $53.6 millones para resolver acusaciones de que unos establecimientos que había adquirido en el 2012 u obtenido por medio de una fusión en el 2015 habían presentado reclamos falsos. Genesis negó las acusaciones e hizo notar que esos asuntos habían surgido antes de las transacciones. 

Los desastres naturales recientes introdujeron una mentalidad de colaboración práctica de todo el personal de Genesis. Los ejecutivos de regiones que no se vieron afectadas por las tormentas hicieron de conductores y trasladaron a los residentes de las instalaciones evacuadas a un lugar seguro. Cuando fue necesario, alquilaron autobuses adicionales y camiones de U-Haul. Genesis también entregó a los residentes evacuados en Texas mochilas con dosis de sus medicamentos para varios días, copia de sus expedientes médicos y una muda de ropa. Decenas de empleados dejaron sus hogares y sus familias para acompañar a los residentes evacuados. 

Cuando la situación finalmente se normalice, Genesis tomará las lecciones aprendidas con Harvey e Irma para refinar sus planes de preparación para desastres una vez más. 

"Superamos esto sin problemas. En retrospectiva, podríamos haber desplegado aún más recursos para brindar apoyo a la gente", dice Hager, quien estuvo seis días en Florida y Texas hablando con trabajadores locales para entender qué funcionó bien y escuchar sugerencias para mejorar. 

Pero hasta que no sean más los administradores que tomen seriamente la planificación para desastres y emergencias, dice Farmer, los adultos mayores que viven en hogares de ancianos siguen corriendo un riesgo. "No deberíamos sorprendernos si vuelve a ocurrir algo similar", dice.

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