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Del miedo a la libertad

Sobrevivientes de violencia doméstica aprenden a independizarse financieramente.

Liliana Pahua abrió los ojos al abuso que estaba viviendo cuando, en medio de una golpiza, su hijita de casi dos años le agarró los pies y le dijo a su padre: “No, papi, no le pegues a mami, ya no”.

“En ese momento me empecé a defender”, recuerda la inmigrante mexicana. “Pero él me amenazó y me dijo que yo no era nadie; que si lo dejaba me iba a prostituir porque no iba a hacer nada en este país".

Vea también: Cómo lograr la independencia financiera.

Pahua (nombre ficticio para proteger su identidad), residente de Chicago, puso una orden de restricción contra su cónyuge y se separó con dos hijas pequeñas y embarazada  de una tercera. A pesar que estudió secretariado y contabilidad en su país, tuvo que trabajar duro en una compañía de limpieza para poder sacar adelante a las tres niñas, quienes ahora tienen 16, 15 y 13 años.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) calcula que cada 12 segundos una mujer es golpeada por su pareja y, según datos del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, una de cada cinco mujeres ha sufrido de maltrato alguna vez en su vida.

Gracias a las cortes, Pahua encontró la organización Mujeres Latinas en Acción, donde está a punto de graduarse de un curso en finanzas personales llamado ¡Sí Podemos!/Yes We Can! Este entrenamiento —ofrecido en español e inglés— ha sido diseñado por la organización Alianza, National Latino Alliance for the Elimination of Domestic Violence y se lleva a cabo en distintas ciudades en Estados Unidos. El sueño de Pahua es empezar un negocio de arreglos florales.

“El curso me ha ayudado a hacer un presupuesto para saber cómo gastar, invertir, manejar  el dinero y crear una base de ahorros”, indica la madre de 36 años de edad.

Alianza es una entidad nacional con base en Nuevo México que trabaja para erradicar la violencia doméstica. Ofrece varios entrenamientos sobre violencia doméstica y entrena también a decenas de facilitadoras para que estas a su vez puedan enseñar a las sobrevivientes de violencia doméstica a tomar las riendas de sus vidas financieras.

El currículo de ¡Sí Podemos!/Yes We Can! Beyond Domestic Violence: Achieving Financial Independence, se desarrolló con la ayuda de WESST Enterprise Center, una organización que, mediante sus programas, promueve la creación de nuevos negocios en Nuevo México.

“Este currículo más que nada ofrece a las sobrevivientes la oportunidad de aprender a ser financieramente independientes y a no tener que depender de su agresor ”, asevera Ivonne Ortiz, coordinadora del departamento de entrenamiento y asistencia técnica de Alianza.

Mujer con el dinero en sus manos - Cómo los sobrevivientes de violencia doméstica loran su independencia económica

Foto: Ocean/Corbis

El dinero aterroriza

El impacto económico de la violencia doméstica en Estados Unidos es enorme. Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), se calcula que las víctimas pierden alrededor de 8 millones de días laborales, el equivalente a 32.000 empleos a tiempo completo.

“El valiente dura hasta que el cobarde quiere”, dice la mexicana Rosalva Cárdenas, de 36 años, recordando un dicho de su país. Fue lo que le pasó cuando luego de sufrir dos años de violencia a manos de un esposo alcohólico, decidió venir a este país con su hijo.

Cárdenas hoy es parte de la organización MIJAS (Mujeres Improving Job Ability and Skills) en el estado de Washington. Este proyecto ayuda a las víctimas de violencia doméstica y les ofrece entrenamiento en MIJAS Restaurant, que opera un sábado al mes. Ella es asistente de cocina y ve cómo las sobrevivientes se sienten útiles al trabajar allí. Su meta es estudiar para ser chef de repostería.

La organización MIJAS es destacada en un video creado por Alianza para mostrar cómo las organizaciones pueden asistir a las mujeres en el proceso de salir del ciclo de abuso y buscar la libertad financiera.

Es que “el manejo del dinero aterroriza a muchas latinas”, enfatiza Ortiz, de Alianza. “Aún las que trabajan, entregan el cheque a su pareja y no manejan las finanzas, de manera que cuando logran separarse, no saben cómo funciona el sistema financiero en este país”.

“Parte de los síntomas que paralizan a una víctima de violencia doméstica es el miedo. Es una táctica del abusador para manipular, controlar y tener poder para quitarle los recursos económicos, la educación financiera, de modo que dependa de él”, coincide Maria Luisa O’Neill, coordinadora de programas de la National Coalition Against Domestic Violence (coalición nacional contra la violencia doméstica).

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Finanzas que cumplen sueños

Dawn Sabrina Maestas, dueña de Lazarus Tattoo Removal en Albuquerque, Nuevo México, dice haber vivido todas las facetas de la violencia doméstica. Luego de 28 años “perdidos” —como ella los llama— y con cuatro hijos, Maestas estaba desconectada del control de sus finanzas. “Nunca tuve tiempo de pensar en el retiro o en inversiones, porque siempre estaba tratando de sobrevivir”, dice la madre de 42 años de edad. “Somos tan tímidas porque hemos sido golpeadas y le tememos al mundo”.

Sin embargo, Maestas cobró fuerzas y empezó a estudiar estética. “Tu mente empieza a desarrollarse rápidamente y empiezas a ganar libertad, y respeto propio”, añade. Allí descubrió la técnica de láser para eliminar tatuajes y, luego de graduarse, empezó a educarse en todo lo referente a los tratamientos.

“Yo no quería trabajar para nadie, porque sabía que cosas más grandes iban a pasar. Así es que fui a WESST  y les pedí que me ayudaran a empezar mi propio negocio”, comenta.

Durante el entrenamiento ¡Sí Podemos/Yes We Can! —que consiste en sesiones de no más de dos horas una vez por semana por siete semanas—, las mujeres aprenden desde cosas tan sencillas como escribir un cheque y hacer un presupuesto, hasta cómo hacer un plan de negocios y dónde buscar recursos para iniciar un pequeño negocio.

“El primer paso es hacer un mapa de sus sueños”, indica Jo Ann Garay, coordinadora de programas de WESST. “Para estas mujeres, el estar desconectadas de sus finanzas, es estar desconectada de ellas mismas y de sus sueños. Muchas lloran en este paso, pero a la misma vez se emocionan”, relata Garay. Esto les ayuda a establecer metas reales y dar pasos de bebé para que se cumplan.

El sueño de Liliana Pahua, por ejemplo, es abrir una floristería. El de Rosalva Cárdenas, el tener su propio restaurante.

Luego aprenden a salir de deudas con el método de la “bola de nieve” (ver recuadro) y a presupuestar sus gastos. “Les pedimos que escriban lo que gastan todos los días durante cuatro semanas”, dice Garay. “Al final se dan cuenta de las fugas de dinero y cambian sus  hábitos. Tratamos de ayudar a crear el hábito de ahorrar dinero, especialmente en caso de que haya una emergencia en el futuro”.

El crédito es otro de los temas discutidos, así como no ser presa de casas de empeños o prestamistas depredadores. “Hablamos de seguros, del robo de identidad, de cómo evitar compras impulsivas, y también de como hablar sobre dinero con sus familias“, explica Garay. “Las personas admiten que nunca hablan de dinero porque tienen miedo o porque piensan que sus hijos no deben participar en los asuntos de dinero de la familia”.

Una vez que se han dado los pasos fundamentales, lo siguiente es enseñarles cómo empezar un pequeño negocio, para aquellas que están dispuestas, como Dawn Maestas.

Se aprende a hacer un plan de negocios, evaluar el mercado para saber si su producto o servicio es viable, a hacer proyecciones financieras, contabilidad, licencias, aspectos legales y cómo obtener préstamos.

Cuando sobrevives literalmente la muerte, que alguien me diga ‘no’ para un préstamo, no me detiene”, sostiene Maestas.

Curiosamente, esa habilidad para sobrevivir ha contribuído al éxito de Lazarus Tattoo Removal. Cuando Maestas empezó con la ayuda de su familia y un socio, ganaba $590 dólares mensuales. En 2012, ganó casi $12.000 dólares al mes y tiene suficiente dinero para contratar a una asistente.

“Mi negocio se ha triplicado en tres años. Nunca pensé que iba a llegar tan lejos”, manifiesta Maestas, quien ahora da charlas para motivar a otras sobrevivientes a salir adelante económicamente. “Estoy tan feliz de estar en ‘el juego’, que si fallo, no importa, estoy viva y empiezo de nuevo”.

Programas y recursos

Existen muchos grupos de ayuda para las personas que quieren salir de un ciclo de violencia doméstica y comenzar una vida independiente. Para obtener más información, puede acudir a la biblioteca pública de su localidad, hacer una investigación en línea o llamar por teléfono a:

La Línea Nacional Sobre la Violencia Doméstica—para ayuda y apoyo a cualquier hora en español o inglés; 1-800-799-SAFE (7233) o TTY 1-800-787-3224.

Alianza, National Latino Alliance for the Elimination of Domestic Violence—provee un directorio de servicios y programas en español y recursos para empezar un negocio; 1-505-753-3334

National Coalition Against Domestic Violence—provee información, programas y recursos; 303-839-8459

Además, para poder empezar una nueva vida financiera se puede comunicar con los centros de crédito para obtener una copia gratis de su informe de crédito. Las tres principales agencias de crédito son Equifax (1-800-685-1111), Experian (1-888-397-3742) y TransUnion (1-800-888-4213). Usted puede obtener una copia gratis de su informe de cada agencia una vez al año. En vez de pedir los tres reportes simultáneamente, puede pedir una copia de una agencia distinta cada cuatro meses. Así puede mantenerse al tanto del estado de su crédito durante todo el año.

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