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Joan Lunden no ha dejado de inspirar a otras mujeres

En una entrevista habla de las facetas de su vida profesional y lo que significa ser madre y abuela.

Joan Lunden

Andrew Eccles / AUGUST

Joan Lunden, pionera de la televisión matutina, nos habla de su lucha contra el cáncer y la discriminación por edad, y comparte lo gratificante que es ser mamá después de los 50 años.

Consideras que te obligaron a salir de Good Morning America en 1997 por tu edad. ¿Han cambiado las cosas desde entonces?

Para las mujeres, la discriminación por edad sigue muy vigente. Tal vez no sea un enemigo tan feroz como lo fue alguna vez. Ciertamente lo fue en mi caso. La gente no es tonta, cuando ve que despidieron a la persona con la que ha pasado sus mañanas desde hace 20 años para que ocupe su lugar una doble de 30 años de edad. En realidad, nunca hablé de eso hasta que escribí este libro [Why Did I Come Into This Room? A Candid Conversation About Aging, que salió en marzo del 2020]. Finalmente pensé: ¿por qué no? ¿Qué me pueden hacer a estas alturas? ¡Tengo 70 años! ¡Puedo decir lo que yo quiera!

Inspiraste a millones de mujeres durante tu lucha contra el cáncer de mama. ¿Cómo sigues?

Por fortuna, me libré de cáncer totalmente. En junio cumpliré siete años así. Me cuesta creer que algo que fue tan enorme en mi vida ahora queda solo como un recuerdo. Esa experiencia me hizo comenzar un nuevo objetivo. A menos de 24 horas de haber recibido la noticia de que tenía cáncer, me di cuenta de que me hallaba ante una maravillosa oportunidad. Empecé como paciente —como víctima—, pero me transformé en defensora.

Fue un año de cirugías y quimioterapias, ¿verdad?

Sí, un año de estar sin cabello. La revista People me pidió hacer una portada con la cabeza rapada. Fue una decisión muy difícil. No quería que nadie pensara que estaba explotando mi enfermedad con fines sensacionalistas. Nunca olvidaré que una mujer me escribió para decirme: "me diagnosticaron cáncer de mama la semana pasada. Lo primero que me pasó por la mente fue esa foto tuya en la revista People. Eso me hizo saber que estaría bien". Gracias a esa mujer, todo valió la pena.


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¿Has avanzado en tu campaña de concientizar a las mujeres sobre los factores de riesgo del cáncer de mama?

Eso me llevó al Capitolio, por primera vez no en calidad de periodista. Empecé a tocar puertas y a difundir mi historia para que la gente entendiera por qué era tan importante que el Congreso estableciera la obligación de informar sobre la densidad mamaria a la hora de realizar mamografías. Se tardó cuatro o cinco años en lograrlo, pero al fin el Congreso obligó a la FDA a establecer normas mínimas nacionales para esta información. Los laboratorios de radiología están obligados a informar a la mujer sobre su densidad mamaria, y ella puede acudir a su proveedor de atención médica para hablar de sus preocupaciones.

Tu papá tuvo mucha influencia en la etapa inicial de tu vida. ¿Cómo te sirvió de motivación perderlo cuando tenías 13 años [a causa de un accidente aéreo]?

Él empezó como médico generalista; luego pasó a ser cirujano y después se especializó en la oncología. Yo quería ser médica. Quería ser como él. Él salvaba vidas y ocupó un lugar tan importante en las familias de otras personas. Siempre decía: "sal a conocer el mundo, y descubre cómo puedes dejar tu huella en él".

Después de criar a tres hijos, y después de cumplir los 50 años, tuviste dos pares de gemelos por vientre de alquiler. ¿Cómo fue eso?

Creo que fue mucho más fácil. Yo ya había pasado por todo eso. Tengo ahora cuatro adolescentes en casa porque todos están haciendo sus estudios de forma remota. Tengo dos gemelos que cumplieron 16 años el 1.˚ de marzo, y otros dos que tienen 17 años y medio.

Háblanos de cómo fue declarar ante el Congreso sobre los cuidados de los padres y otros seres queridos.

Me considero una defensora de la generación de los boomers, defensora de la salud de las personas mayores. Cada día cumplen 65 años otras 10,000 personas en Estados Unidos. Debido a esta enorme burbuja, unos 11 millones de personas en Estados Unidos prestan servicios en calidad de cuidadores. Pero eso puede ser abrumador para una familia, sobre todo durante esta pandemia.

¿Qué aprendiste cuidando a tu mamá?

Tan solo quería saber que mi mamá estaba protegida, que su salud estaba siendo atendida, pero también quería saber que estaba contenta. Cometí muchos errores al principio. Mi madre empezó a padecer el síndrome vespertino [un síntoma de la demencia]. Me di cuenta de que la vida independiente no era para ella. Ella sentía pavor, y necesitaba estar en un centro de vida asistida. Después, me dije: "debí haber sabido más sobre esto". Cuando te embarazas, por lo menos tienes nueve meses para leer un libro a fin de prepararte. Pero nos hacemos cuidadores de un día al otro cuando alguien sufre una caída o un derrame cerebral.

Hablas de una "tercera edad". Explícanos.

Tenemos la juventud. Y luego tenemos esa edad en que trabajamos y somos totalmente independientes; su duración varía según la situación de cada persona. Y luego sigue esa edad después de la vida profesional, la "tercera edad", que podría durar 30 años, hasta que se vuelva a necesitar ayuda para vivir. Los expertos dicen que hay tres factores que definen la calidad de vida a medida que envejecemos en la tercera edad. El primero es mantenernos activos y conectados. El segundo es tener contactos sociales. El tercero es tener un sentido de propósito.

A eso se refiere tu lema, "Decline to decline" [optar por no deteriorarse].

Así es, mantenernos activos y conectados. Escribí mi libro más reciente porque quería que las mujeres mayores entendieran mejor sus cuerpos. Quería darles poder por medio de la información. Muchas mujeres me dijeron: "me sentí como si estuviera sentada en la cama en una fiesta de piyamas y me estuvieras contando".

¿Cómo es ser abuela?

Soy Jo Jo. Mi hija Lindsay tiene dos hijos pequeños, y su suegra es Louise, así que ella es Lou Lou. Y a mí me dicen Jo Jo. Ese apodo ya pegó.

Entrevista realizada por Mike Tharp, periodista independiente en Dallas y exreportero de The Wall Street Journal y U.S. News & World Report.

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