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A pesar del aumento en los casos de COVID, ¿será un verano desenfrenado para los vacunados?

Las personas podrían estar listas para reunirse y socializar más, incluso si continúa la pandemia.

Familia cena en una mesa exterior durante el verano

THE GOOD BRIGADE/GETTY IMAGES

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Por primera vez en más de dos años, el calendario de Joelle Broughton está lleno de actividades.

Broughton, de 56 años, compró entradas para un concierto, hizo planes para asistir a bodas y graduaciones, hizo reservas para volar a Toronto e invitó a amigos que viven lejos a que la visiten en Sherrills Ford, Carolina del Norte.​

“Como estoy vacunada y tengo la dosis de refuerzo, el mundo está comenzando a parecerme más seguro otra vez y me siento más cómoda haciendo planes y volviendo a hacer cosas”, dice Broughton.​

​El verano pasado se habló de un “verano desenfrenado” para las personas vacunadas ("hot vax summer", en inglés), con una atmósfera similar a la de los locos años 20, cuando las personas vacunadas emergerían de un largo período de aislamiento social listas para divertirse y, en algunos casos, tener más citas y formar pareja. Lamentablemente, la llegada de la variante ómicron y un aumento en los casos de COVID desataron otro ciclo de confinamientos y planes cancelados.


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Pero este año, incluso con una variante tan contagiosa en circulación, algunas personas están ya hartas y ansían una nueva normalidad y un verano con más actividad social. Con índices de vacunación del 95% entre las personas mayores de 65 años y la reducción o eliminación de muchas restricciones de la pandemia, las mascarillas no se usan tanto, las reservas de viajes están en aumento —el 85% de las personas del país planean viajar este verano— y se ha previsto un calendario completo de conciertos, festivales y otros eventos en vivo.​

“Hay una sensación de libertad y posibilidad en el aire”, dice Laura Whitney Sniderman, fundadora de Kinnd, una aplicación de amistad que busca reducir la soledad. “El deseo de liberarse surge del déficit de conexión que causó la pandemia. Tuvimos una gran falta conexión y ahora nos estamos saciando otra vez”​.

Se reanudan los planes para el verano

Las personas están aprendiendo a equilibrar su preocupación por prevenir la COVID con un deseo de seguir adelante con sus vidas. El verano pasado, Bruce Brothers disfrutó de unos pocos viajes cortos dentro del país, pero con la restricción de los viajes internacionales debido al cierre de fronteras de varios países, no tuvo más remedio que quedarse cerca de su hogar en Marco Island, Florida.

​“Incluso los viajes nacionales estaban restringidos”, recuerda Brothers, de 79 años. “La idea de estar sentado en un avión durante cinco horas —o más— o ir a la ciudad de Nueva York y usar una mascarilla en todas partes, no me atraía”.​

A medida que se abrieron las fronteras y se levantaron muchas restricciones de la pandemia, Brothers comenzó a reservar viajes internacionales. En los próximos seis meses, planea viajar a México, Idaho, Indonesia y Montreal antes de embarcarse en un crucero de cinco meses alrededor del mundo que había tenido que cancelar debido a la pandemia.

“Estoy tratando de compensar por el tiempo perdido”, dice.​ ​

Las prioridades no son solo los viajes internacionales y las celebraciones de eventos importantes: las personas empiezan a sentirse más cómodas reuniéndose con amigos y retomando actividades como comer afuera o participar en clubes de lectura y ligas deportivas recreativas, que se habían cancelado durante la pandemia.  ​ ​

“Las personas sienten el aislamiento y la fatiga causados por la COVID”, dice Sniderman. Reconoce que el virus no ha desaparecido, pero “creo que las personas han interpretado la disminución de las órdenes y la relajación en las restricciones de los Gobiernos como una señal de que pueden volver a reunirse”.

No ha desaparecido el impacto de la COVID-19

​Broughton, quien contrajo el virus en diciembre del 2020 y tuvo síntomas de COVID prolongada —entre ellos, coágulos sanguíneos, problemas respiratorios y fatiga extrema—, sigue siendo cautelosa. El concierto para el cual compró boletos es un espectáculo al aire libre y la mayoría de las reuniones que ha planeado con amigos también se harán afuera.

​“El miedo no ha desaparecido, siempre voy a estar pendiente”, dice. “Pero estoy empezando a sentirme un poco más cómoda [para hacer más cosas].”​

Más de la mitad de las personas del país creen que la peor parte de la pandemia quedó atrás; una encuesta reciente reveló que el 49% han comido en un restaurante y el 47% han visitado a amigos, a pesar de que el 23% piensan que la pandemia no terminará nunca, según investigaciones de YouGov (en inglés). ​

Pero otra encuesta halló que el 30% de las personas del país sienten que la vida nunca volverá a la normalidad, y más del 20% predicen que no se sentirán cómodas viajando o asistiendo a conciertos o eventos deportivos hasta el 2023 o más adelante.

​“Hay mucha ansiedad sobre qué deparará el verano [y] nadie se apresura a predecir el futuro en una situación tan volátil”, dice la psicóloga Bonnie Olsen, profesora de Medicina Clínica Familiar en University of Southern California. “Las actitudes de las personas abarcan todo el espectro, desde ‘voy a hacer lo que quiero’ hasta ‘aún no es seguro y voy a continuar con todas las precauciones’”.​


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Broughton dice que su grado de comodidad varía según las circunstancias: este verano recibirá en su casa a personas que están vacunadas y recibieron la dosis de refuerzo y asistirá a reuniones al aire libre, pero rechazó invitaciones a eventos en espacios cerrados y canceló los planes que tenía para pasar un fin de semana en una casa en la playa cuando se enteró de que algunos de los invitados no habían tomado precauciones similares. 

​“Es difícil mantenerse alejado de los buenos amigos porque no opinamos lo mismo" sobre las precauciones contra la COVID, dice.​

Olsen reconoce que vigilar constantemente la cantidad de casos de COVID-19, la salud personal, el estado de vacunación y la tolerancia al riesgo cada vez que considera una invitación o una actividad puede ser agotador y podría tener un efecto negativo en las amistades. Además de estar atentos a los riesgos de COVID-19, ella también sugiere prestar atención cuando se trata de mantenerse conectados con los seres queridos.

​“Al principio de la pandemia, todos estábamos en la misma situación [y] ahora no es así”, señala. “Debemos comunicar nuestras necesidades sin pedir disculpas y preguntarnos cómo podemos seguir conectados”​.​

Broughton está enfocando el retorno a sus actividades prepandémicas en forma gradual: comenzó con cenas al aire libre y viajes a la playa antes de hacer planes para subirse a un avión y asistir a una boda. Es posible que no esté lista para un verano desenfrenado, pero el solo hecho de hacer planes la entusiasma.

“Siento que lo peor quedó atrás”, dice. “Tengo esperanza”.

Jodi Helme colabora con artículos sobre jardinería, salud y medioambiente. Sus trabajos también han aparecido en Scientific AmericanNational Geographic Traveler.