Skip to content
 

Boston ofrece riqueza cultural y la posibilidad de educación para la población mayor

A pesar del costo de vivienda, los adultos mayores pueden caminar a la ciudad.

Vista de una intersección de calles en un barrio de Boston

Noah Willman

Vecindario de Charlestown en Boston.

In English | Cuando Charlie Petit da un paseo para desayunar en una cafetería cerca de su apartamento en el vecindario South End de Boston, piensa por qué decidió permanecer en Boston durante sus años de jubilación

Están las actividades culturales, dice el ex director financiero (de 62 años) de una universidad local. Él puede ir caminando hasta Symphony Hall, a unas pocas cuadras, y escuchar a la Orquesta Sinfónica de Boston. También está el sector académico; Petit toma el metro para ir a clases, dirigidas a personas mayores de 55 años, que ofrece un instituto de educación continua de University of Massachusetts-Boston. Tiene una tarjeta de identificación de estudiante de UMass y, con ella, recibe descuentos para ir a esos conciertos.

Petit disfruta de las demostraciones de cocina de chefs locales que la ciudad presenta en el céntrico Boston Public Market (en inglés) en forma gratuita para residentes de 60 años o más. Además, la atención médica es una de las mejores del mundo.

“Boston es una ciudad manejable”, dice Petit, de 62 años, mientras come huevos con tostada. “No es demasiado grande. Se puede transitar a pie. Para los adultos mayores, es un lugar donde les resulta más fácil desplazarse”.

Un vistazo a Boston

  • Población: 695,926
  • Población de 50 años o más: 25.4 por ciento
  • Precio medio de la vivienda: $575,200
  • Ingreso promedio por hogar: $71,834
  • Tasa de desempleo: 2.8 por ciento

Esta no es exactamente la imagen que las personas de afuera podrían tener de esta metrópoli del noreste. Como ciudad universitaria, Boston tiene una población joven —la media de edad de los residentes es de 32 años, comparada con la media nacional de 38 años— y presenta algunos desafíos para los residentes de mayor edad, entre los cuales están los altos precios de la vivienda. Pero la población mayor de 60 años va creciendo, y se estima que aumentará en un 53% para el 2030. 

Para comprender las necesidades de los residentes de mayor edad, los funcionarios pasaron casi medio año realizando 25 sesiones en las que escucharon a más de 800 participantes de 50 años o más; además, encuestaron a otras 3,629 personas. La larga lista de “cosas por hacer” para las agencias municipales incluye: 

  • elaborar mapas de los baños públicos; 
  • instalar bancos adaptados para adultos mayores; 
  • poner a prueba un programa llamado “Age and Dementia Friendly-Business Designation” (Indicación de empresa amigable con los adultos mayores y las personas con demencia) para ayudar a los clientes necesitados. 

Además, Boston cambió el nombre de la comisión que se encargaba de los asuntos de ancianos para mejorar su imagen. A partir de este año, el nombre con que se conoce es Age Strong Commission. 

La clave de esta transformación fue incluir a casi todos los departamentos municipales en esta tarea, en vez de uno solo. Ese fue un gran cambio en la manera en la que antes se hacían las cosas, dice Jan Mutchler, directora del Center for Social and Demographic Research on Aging en UMass-Boston. “Es enviar el mensaje a todas esas oficinas de que, en realidad, este también es un asunto para ellos”.


Recibe contenido similar, suscríbete a nuestro Boletín


Dos personas caminan en las inmediaciones del Greenway Park en Boston

Noah Willman

Greenway Park en Boston.

Aun así, un problema grande para los residentes de Boston de cualquier edad es el alto costo de la vivienda. El alquiler promedio mensual es de $3,509, informa la firma de investigación Yardi Matrix. Eso es casi 2.5 veces el promedio nacional. Incluso los residentes que son propietarios de sus viviendas enfrentan cambios en valoraciones que aumentan sus impuestos sobre la propiedad.

"He perdido a muchos vecinos", dice Alice Fisher, de 78 años, residente del South End. "Pueden haber comprado su casa por $40,000 en los años 60 y ahora los impuestos son los de una casa que vale $3 millones". (Los residentes de 65 años o más pueden solicitar una reducción de impuestos sobre la propiedad).

Los inquilinos enfrentan otra amenaza. En el estado, los propietarios inician alrededor de 40,000 demandas de desalojo por año, según el New England Center for Investigative Reporting. Walsh está impulsando una legislación que prohíba los desalojos sin culpa de personas mayores de 75 años y limite los aumentos de alquiler para ellas; los propietarios dicen que quizás se nieguen a alquilarles a inquilinos de mayor edad si eso ocurre.

Mientras continúa este debate, la ciudad tiene la meta de construir 2,000 unidades de viviendas de alquiler para personas mayores hasta el 2030, financiadas en parte con dinero de un recargo del 1% del impuesto sobre la propiedad aprobado por los votantes. El alcalde está propiciando una legislación que aumente los fondos para construir más viviendas económicas. Boston tiene un pequeño pero creciente programa piloto para conectar a adultos mayores con residentes más jóvenes que los asistan con las tareas domésticas. La ciudad ofrece ayuda para encontrar viviendas adecuadas y para solicitar asistencia para pagar la calefacción, además de asistencia en tribunales de vivienda si ocurre una disputa.

Toda esta labor es importante para el futuro de Boston, dice Walsh. "En muchas ciudades de Estados Unidos hay gente que se va, y se queda un grupo demográfico, un grupo de edad", comenta. Boston, en comparación, está creciendo en ambos extremos del espectro de edad, ya que adultos cuyos hijos se han ido del hogar se están mudando de los suburbios a la ciudad. "Es un buen lugar para estar, como ciudad. Solo hay que asegurarse de resolver todos esos problemas".

Lugares fantásticos donde vivir