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4 errores graves en la planificación patrimonial

Verifique bien los documentos.

In English | ¿Por qué trabajar tanto para acumular un patrimonio solo para que sus deseos finales no se cumplan o dejarle a su familia mucho menos de lo que anticipaba? Mediante testamentos, fideicomisos y otros documentos, proteja a sus seres queridos y evite cometer estos cuatro errores comunes en la planificación patrimonial, que pueden costarle caro.

1. Prescindir de la revisión de un experto. No está mal querer ahorrar unos cuantos dólares y redactar usted mismo sus documentos de planificación patrimonial. Puede encontrar modelos de testamentos básicos y demás documentos en línea o en librerías. No obstante, haga una pequeña inversión y páguele a un experto para que revise los documentos definitivos, para asegurarse de que todo esté en orden.

Vea también: Los fideicomisos en vida.

“El 90 % de los documentos de planificación patrimonial disponibles en internet no sirven para el propósito que la gente supone”, dice Leanna Hamill, abogada especialista en los derechos de los adultos mayores y planificación patrimonial, de Hingham, Massachusetts. “He visto a personas utilizar documentos de internet, documentos extraídos de libros sobre planificación patrimonial o documentos que les prestan sus amigos. Sin embargo, terminan arruinando su plan patrimonial por no comprender los aspectos legales y técnicos de los documentos”.

¿Cuáles son los errores más comunes que Hamill ha visto? Un cliente firmó un documento en el que transfería su vivienda a un fideicomiso, pero no había creado correctamente dicho fideicomiso. Por tal motivo, el documento no era válido. La confusión de otro cliente respecto al término “beneficiario” dio como resultado la transferencia inmediata de todos sus bienes a sus hijos y le impuso la obligación de pagarles un ingreso anual, lo cual dejó a su esposa al margen.

2. No incluir sus negocios en su plan patrimonial. Si usted tiene su propio negocio, inclúyalo en el plan patrimonial. “Los padres a veces no quieren hablar de ello con sus hijos y directamente les dejan el negocio familiar”,  dice Steve Ciepiela, presidente y propietario de Charles Stephen & Co., una firma dedicada a la planificación financiera de Albuquerque, Nuevo México. “Es un gran error”.

El típico dilema que se presenta es cómo distribuirlo equitativamente entre los hijos que trabajan en el negocio familiar y los que no. Ciepiela le insistió hasta el cansancio a un matrimonio con cinco hijos para que efectuaran una planificación patrimonial que incluyera su negocio. Pero ellos se quedaron con testamentos simples y ambos murieron, a cinco meses uno del otro. Reunidos los hijos tras la muerte de sus padres, tres de los hijos que no trabajaban en el negocio familiar querían saber cuánto recibirían de este. Los dos hermanos que sí trabajaban en el negocio argumentaron que debían venderlo para pagar los impuestos sucesorios.

Cerraron el negocio y lo vendieron muy por debajo de su valor. Los dos hermanos que habían compartido el negocio familiar abrieron uno nuevo, pero menos exitoso, recuerda Ciepiela. Todo esto pudo haberse evitado si los padres hubiesen comprado un seguro de vida para cubrir los impuestos sucesorios o realizado una distribución equitativa que incluyera a los hijos que no trabajaban en el negocio.

3. Dejar sumas de dinero globales. Si su patrimonio también comprende alguna suma de dinero, asegúrese de que implique una diferencia en la vida de sus familiares y déjela en un fideicomiso, en lugar de en efectivo. Donald A. DeLong, abogado especializado en planificación patrimonial, comercial e impositiva de Southfield, Michigan, fue testigo de un caso en el que un padre dejó $250.000 a su hijo adicto a la heroína, quien, en seis meses, se quedó sin un centavo.

“Él hizo su propio testamento”, dice DeLong. “Conocía el problema de adicción de su hijo, porque vivían juntos. Creo que él no sabía que tenía otras opciones. Probablemente, un fideicomiso habría sido la mejor opción, ya que es la manera más eficaz de proteger a las personas de sí mismas”.

Con un fideicomiso, usted transfiere los bienes a un fideicomisario, quien está obligado por un acuerdo de fideicomiso. El acuerdo de fideicomiso estipula cómo quiere que se distribuyan los bienes. Entonces, en lugar de que los bienes pasen directamente a un beneficiario, el fideicomisario conserva sus bienes y los reparte según sus instrucciones. Es una medida más de protección.

Los tipos más comunes de fideicomisos —fideicomisos en vida revocables y fideicomisos irrevocables— pueden contener las denominadas cláusulas contra el gasto del beneficiario. “Una cláusula contra el gasto evita que un beneficiario reciba adelantos o intente obtener un crédito utilizando su interés en el fideicomiso como garantía”, dice  DeLong. “También deja al margen a los acreedores del beneficiario, ya que el beneficiario no tiene control sobre los fondos del fideicomiso ni acceso a estos”.

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4. No actualizar su plan patrimonial. Cada vez que se registren cambios en la legislación o en su familia, revise su plan patrimonial. Un matrimonio que no hace mucho tiempo consultó a Everett Sussman, abogado especializado en planificación patrimonial de Stratford, Connecticut, batió el récord de desactualización para un plan patrimonial. “Dijeron que habían redactado su testamento cuando sus hijos eran pequeños; esto fue en septiembre de 1957”, dice Sussman. “Desde el punto de vista legal, esos documentos eran válidos, pero carecían de valor alguno. El matrimonio ya no necesitaba tutores para sus hijos, quienes ya tenían hijos propios de edad adulta. Los bienes eran totalmente distintos, y la persona que habían designado a cargo del testamento había muerto hacía muchos años”.

Los cambios también exigen modificaciones en los planes patrimoniales más recientes. Sussman está “arreglando” el patrimonio de una mujer que repartió sus bienes entre su hija y su nieta. Pero cuando murió, su hija estaba nuevamente embarazada. “La abuela no actualizó su testamento cuando supo que su hija iba a tener familia de nuevo, porque quizá pensó que su abogado lo había redactado de manera tal que incluyera a los nietos por nacer”, señala Sussman. “Me convocaron para modificar la distribución de bienes, a fin de que la mitad fuese repartida entre los nietos. Si hubiese habido disputa entre hijos, nunca hubiésemos podido hacerlo, porque el testamento era íntegramente válido”.

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