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Cómo analizar alternativas de vivienda para adultos mayores

Asegúrate de que tu ser querido reciba el mejor cuidado.

Evaluación de sus opciones de vivienda

Foto: Getty Images

In English | Los centros de vida asistida aspiran a ayudar a sus residentes a mantenerse lo más autosuficientes que sea posible, con asistencia garantizada cuando la necesiten. Por lo general, brindan una combinación de servicios de vivienda, comidas, atención y apoyo personal, actividades sociales, supervisión las 24 horas y, en algunas residencias, servicios de salud. Los centros de vida asistida son una gran alternativa para quienes no pueden vivir solos, pero tampoco necesitan atención de enfermería especializada. A medida que las necesidades del residente cambian, estos centros ofrecen distintos niveles de atención a diferentes costos, e incluso algunos están asociados con residencias geriátricas, por si tu ser querido termina requiriendo atención de enfermería especializada.

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No hay estándares para los centros de vida asistida, que pueden variar en tamaño, apariencia, costos y servicios brindados. Algunos solo ofrecen comidas, servicio doméstico básico y ayuda con las actividades de la vida cotidiana como bañarse, vestirse y acicalarse. Otros proveen transporte y servicios médicos. Las instalaciones van desde pequeñas casas con apenas unos pocos residentes, hasta grandes edificios que albergan a cientos de personas. Las unidades pueden ser de una habitación o un departamento completo con una pequeña cocina, y comidas preparadas y servidas en un comedor común.

Si la vida asistida suena como la alternativa adecuada para tu ser querido, te mostramos algunas medidas para ayudarte a iniciar tu búsqueda:

Cómo encontrar centros de vida asistida
Empieza por hacer una lista de los centros a visitar. Los siguientes recursos pueden ser útiles:

  • La Agencia Regional sobre Envejecimiento (AAA, por sus siglas en inglés) estatal o local
  • Las páginas amarillas locales
  • La oficina del ombudsman de cuidados a largo plazo
  • La agencia estatal responsable de otorgar licencias a estos centros
  • Amigos y vecinos
  • Guías para la jubilación
  • La Assisted Living Federation of America (Federación Estadounidense para la Vida Asistida, en inglés), que ofrece listas de sus centros miembros, agrupadas por estado. En la mayoría de los casos, se trata de residencias comerciales, es decir, con fines de lucro. La lista no incluye todos los centros de vida asistida existentes en cada estado.
  • LeadingAge (enlace en inglés), que ofrece listas de sus centros miembros por estado,  todos ellos sin fines de lucro.
  • El localizador de servicios médicos para adultos mayores Eldercare Locator (en inglés) te ayudará a encontrar la oficina de la AAA más cercana y la oficina del ombudsman de cuidados a largo plazo del estado.

Recuerda que los centros de vida asistida no están regulados por el gobierno federal. Cada estado decide el proceso para autorizarlos. Averigua en la AAA o en el Departamento de Salud estatal cómo se regulan estos centros en el estado en el que estás búscando. Asegúrate también de que los centros de tu lista estén debidamente autorizados; si alguno no lo está.

Consulta a la agencia estatal responsable de legitimar estos establecimientos y a la oficina del ombudsman para ver si se han presentado denuncias contra los centros incluidos en tu lista. No asumas que una licencia estatal asegura la calidad de la atención.

Llama a cada potencial residencia y pide que te hagan una descripción general de las instalaciones y servicios que brindan. Recuerda que lo más probable es que la persona con la que hables sea un representante de ventas o de marketing, cuyo trabajo es promocionar el producto.

Si después de la llamada continúas interesado, pide que te envíen —a ti o a tu ser querido— más información por correo, como, por ejemplo:

  • Folletos
  • Una lista de precios
  • Un mapa o plano de planta
  • Una copia de los derechos y normas vigentes para los residentes

Copia de todos los documentos que habrá que firmar antes de ser admitido, incluido el más importante, que es el contrato (también conocido como acuerdo de residencia, de ocupación o de admisión).

Una vez que recibas este material, revísalo cuidadosamente con tu ser querido y anota todas las preguntas que se les ocurran. Elimina de tu lista todas las residencias que no respondan a tus criterios de selección.

Planifica visitas

En primer lugar, es imperativo que hagas participar a tu ser querido de las decisiones relativas a su cuidado. Llévalo contigo a las visitas que hagas a cada residencia, y permítele que hable y decida tanto como sea posible.

En segundo lugar, lleva preguntas, junto con la información que hayas anotado mientras revisaban el material recibido por correo. Cuando tú y tu ser querido se reúnan con el personal de una residencia y la visiten, presta atención a cómo se sienten y a lo que esté sucediendo alrededor. Pasa algún tiempo con el personal y los residentes;  pregúntales qué les gusta y qué les desagrada del lugar. Haz una segunda visita, no anunciada, durante un fin de semana o por la noche;  podrías encontrar cosas importantes al presentarte de imprevisto.

La firma del contrato

Luego de revisar todo el material, de visitar todas las residencias potencialmente adecuadas y de obtener las respuestas a todas tus preguntas, la firma del contrato es el último paso, y el más importante. Se trata del documento legal en el que consta todo lo acordado entre ambas partes, más allá de cualquier promesa realizada verbalmente o impresa en el material promocional. Cuanto más detallado sea el contrato, más protegido estarás legalmente. Compara la información contenida en los anuncios de ventas con la estipulada en el contrato, prestando especial atención a las tarifas, niveles de atención, servicios de cuidado de salud y políticas de alta. Los beneficios que promocione una residencia en sus folletos también deberían figurar en el contrato.

Consejos prácticos

  • Asegúrate de comprender lo que dice el contrato. Obten las respuestas a todas las preguntas que tengas para hacer, antes de firmar.
  • Pide que toda la información sobre cuidados, costos, derechos y servicios que no esté incluida en el contrato sea agregada al mismo, y no firmes el contrato hasta que corrobores que esa información haya sido agregada (una residencia puede ofrecer lo que sea en un folleto, pero, legalmente, solo estará obligada a cumplir lo que figure en el contrato firmado).
  • Nunca firmes un contrato el día de tu visita.
  • Antes de tomar cualquier decisión, llévate el contrato a tu casa y revísalo con miembros de tu familia.
  • Considera la conveniencia de revisar el contrato con un asesor financiero y un abogado.

El costo de la vida asistida

La vida asistida puede ser costosa. Alrededor de cuatro de cada cinco personas pagan de su propio bolsillo. Medicare no cubre servicios de vida asistida. Si bien hay más estados que están empezando a cubrir algunos servicios a través de Medicaid u otros programas gubernamentales, los pagos con fondos públicos no son comunes en esta industria. Las agencias de Medicaid de los distintos estados pueden brindar información sobre elegibilidad y los servicios que cubren. Antes de considerar seriamente la vida asistida como una alternativa para tu ser querido, analiza si tú o tu ser querido podrán costearla a largo plazo. Ten en cuenta que su costo aumentará con el tiempo debido a los aumentos habituales en el costo de vida. Asimismo, preve incrementos mensuales por servicios adicionales a medida que cambien las necesidades del residente.

El material promocional de los centros de vida asistida suelen contener información general sobre tarifas, sin más detalles, de modo que es fundamental que el contrato detalle todas tus obligaciones de pago. Considera la conveniencia de hacer controlar el contrato por un abogado antes de firmarlo.

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