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Cuidar del que cuida

6 señales de agotamiento de los cuidadores

Qué hacer si siente que está a punto de tocar fondo.

In English | Es probable que conozca todos los detalles sobre la salud de la persona a quien cuida. Está al tanto de los medicamentos que toma y cuándo, y hasta puede reconocer pequeños cambios de humor o actitud. ¿Está igual de consciente acerca de lo que sucede con usted?

Es probable que no. Cuando cuida de un ser querido, es fácil olvidarse de sus propias necesidades, lo que lo pone en un grave riesgo de agotamiento. Estas son seis señales de que ha tocado fondo y sugerencias sobre qué debe hacer un  cuidador al respecto.

Vea también: Prestar cuidado: 10 maneras de aliviar el estrés.

1. Se siente furioso un segundo, pero triste y desesperado al siguiente. No importa cómo lo llame —el estrés de segunda mano o el más serio agotamiento del cuidador—, esa desalentadora mezcla entre agotamiento físico y emocional afecta a muchos cuidadores en un momento u otro. Mientras enfrenta este torbellino emocional de la prestación de cuidados, se siente agobiado e irritado con facilidad. No puede comer o come demasiado. Está agotado aun después de dormir toda la noche. Tiene la mente nublada y ya no le interesan las cosas que le solían dar felicidad.

La solución: Su vida se ha transformado profundamente, así que es natural que se sienta frustrado y que lamente lo que ha perdido. Pero la ansiedad o la depresión no tratadas son graves, y no puede cuidar bien de nadie si no se atiende a sí mismo.

Primero, consulte a su médico para que descarte cualquier trastorno médico que pueda provocar síntomas de problemas de salud mental. Dígale a su médico que usted es un cuidador y que podría necesitar apoyo para poder seguir adelante con esta tarea. Por último, recuérdese que, aunque haga todo lo que pueda, nunca podrá hacerlo todo... y eso no es un problema.

2. Le da cualquier enfermedad que ande dando vueltas. El estrés no solo lo pone ansioso o lo deprime. Tiene consecuencias en su sistema inmunológico. Si se enferma con más frecuencia y permanece enfermo más tiempo del usual, su cuerpo está tratando de decirle algo. Escúchelo.

La solución: No pase por alto los chequeos de rutina porque cree que no tiene tiempo. Consulte a su médico primario y a su dentista con regularidad. Lo mismo es válido para las vacunas, las mamografías y otras pruebas de detección temprana recomendadas. Comer una dieta nutritiva y dormir al menos siete horas estimula las defensas naturales de su organismo.

3. Le contesta bruscamente a todo el mundo. Cuando se siente inútil e impotente, es más probable que reaccione de manera exagerada ante las cosas que hace —o deja de hacer— la gente. Como los niños pequeños que tienen una rabieta, usted también necesita un tiempo para calmarse.

La solución: No se imponga expectativas inalcanzables. Levante el teléfono y llame a un amigo. Los estudios muestran que expresar sus frustraciones y miedos disminuye la presión y alivia el aislamiento que agobia a los cuidadores.

Diseñar una rutina diaria e intentar seguirla le dará también una mayor sensación de control. Establezca prioridades en su lista de tareas, ya se trate de hacer las compras o de llevar a mamá a su cita con el médico. No se preocupe si algunos quehaceres de menor importancia quedan sin hacer.  

Siguiente: Dedíquele tiempo al ejercicio físico y a sus amigos. »

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