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Aumentan las muertes por insuficiencia cardíaca

El incremento ha sido tan grande que está elevando las tasas de mortalidad de los adultos mayores.

Un doctor le habla a su paciente

ARIEL SKELLEY/DIGITALVISION/GETTY IMAGES

In English | En un estudio publicado este mes en la revista JAMA Cardiology, se confirmó que las muertes causadas por enfermedades del corazón aumentaron en un 8.5% entre el 2011 y el 2017, después de años de disminuir a ritmo constante. Pero la situación es todavía peor en lo que respecta a la insuficiencia cardíaca: las muertes por esta causa aumentaron enormemente durante el mismo período de tiempo, un 38% (en inglés), y la mayoría de quienes fallecieron eran mayores de 65 años.

Según los especialistas, parte de la explicación sobre las cifras de insuficiencia cardíaca son las tasas crecientes de obesidad y diabetes. Otra pieza del rompecabezas es una población que está envejeciendo con rapidez y que en el pasado obtuvo buenos tratamientos para otros tipos de enfermedades cardiovasculares. “Hemos mejorado mucho los tratamientos para otros tipos de enfermedades del corazón y por eso las personas viven por más tiempo. Con eso, una enfermedad del corazón se convierte en una insuficiencia cardíaca más a menudo”, dice Brian Lima, cirujano cardiotorácico y director de cirugía de trasplante cardíaco de Northwell Health en Manhasset, Nueva York. Es decir, muchos adultos mayores sobreviven a un ataque al corazón o a un derrame cerebral en su madurez, solo para después padecer insuficiencia cardíaca crónica y potencialmente mortal durante años.

La insuficiencia cardíaca no significa que el corazón ya no funciona. Más bien, surge cuando el corazón no puede bombear la cantidad de sangre necesaria al resto del cuerpo. Carecer de suficientes nutrientes y oxígeno que proporciona la sangre afecta las células en todo el cuerpo, y causa síntomas como los siguientes:

  • Agotamiento físico, o sentirse cansado todo el tiempo al realizar actividades diarias como caminar o ir de compras
  • Acumulación de líquido en el cuerpo, lo que incluye hinchazón de pies, tobillos, piernas o abdomen, o aumento de peso
  • Mareo
  • Tos o respiración sibilante crónica
  • Falta de apetito; puede ser sentirse lleno o con náuseas
  • Confusión y deterioro del pensamiento; desorientarse o perder la memoria
  • Aumento en la frecuencia cardíaca o palpitaciones que se sienten como que el corazón late demasiado rápido

En parte debido a nuevos medicamentos como Lasix, un diurético que elimina el exceso de líquido del cuerpo, y Enestro, que usa el sistema endocrino del cuerpo para regular la presión arterial —además de avances tecnológicos para desbloquear arterias del corazón que antes eran irreparables—, en la actualidad 6 millones de personas en este país viven con insuficiencia cardíaca. Para el 2030, se calcula que esta cifra llegará a casi 8 millones de personas. Entre ellas, 2 millones serán mayores de 80 años. Según la American Heart Association, entre todos los adultos de 40 años o más, 1 de cada 5 tendrá insuficiencia cardíaca durante su vida.


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Lo que puedes hacer

Si tienes insuficiencia cardíaca, además de tomar medicamentos, cambiar tus hábitos puede aumentar tu calidad de vida. Entre otros cambios, la Asociación Americana del Corazón  recomienda los siguientes:

  • Deja de fumar. La nicotina aumenta temporalmente la frecuencia cardíaca y la presión arterial, disminuye la cantidad de oxígeno que circula en el cuerpo e impide el funcionamiento adecuado de los vasos sanguíneos que suministran sangre al corazón —todo lo cual es muy negativo para quienes tienen insuficiencia cardíaca—.
  • Pésate todos los días a la misma hora. Una pérdida o ganancia de peso repentina puede indicar que la insuficiencia cardíaca está empeorando.
  • Pierde el sobrepeso. Cuando tienes sobrepeso, el corazón debe esforzarse más.
  • Consume alimentos saludables para el corazón como frutas, verduras, cereales integrales, productos lácteos bajos en grasas, pescado y aves sin piel, legumbres y nueces. Limita la sal, pues contribuye a que retengas demasiado líquido. Además, evita las grasas trans y las saturadas que pueden hacer que el corazón se esfuerce más.
  • Monitorea tu presión arterial en casa e informa al médico sobre cualquier cambio. Según se demostró en el mismo estudio en JAMA Cardiology, la hipertensión arterial, además de la obesidad y la diabetes, ayudaron a impulsar un aumento del 51% en las muertes causadas por insuficiencia cardíaca en adultos menores de 65 años entre el 2011 y el 2017. Muchos adultos con insuficiencia cardíaca deberán tomar varios medicamentos para la presión arterial a fin de controlar la hipertensión.
  • Duerme mejor de noche para mantener el corazón lo más sano posible. Evita las siestas prolongadas durante el día y las cenas abundantes antes de irte a dormir.
  • Recuerda que la influenza o gripe y la neumonía son peligrosas para quienes tienen insuficiencia cardíaca, y habla con tu médico para vacunarte y evitarlas.

Para algunos, evitar este problema de salud puede ser tan sencillo como consultar a su médico de atención primaria para someterse a los exámenes habituales del corazón, el colesterol y la presión arterial que podrían llevar a tratamientos preventivos. En investigaciones recientes, se demostró que los medicamentos para diabetes conocidos como inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa de tipo 2 (SGLT2) disminuyen el riesgo de padecer insuficiencia cardíaca.

Si tu médico cree que ya presentas indicios de insuficiencia cardíaca, puede ordenar una ecografía para ver si tienes el corazón débil o dilatado. Una simple radiografía de tórax podría detectar una acumulación de líquido en los pulmones o un aumento anormal del tamaño del corazón, que son indicadores de una posible insuficiencia cardíaca.

Si es así, Lima dice que la persona debería ir muy pronto a consultar a un cardiólogo. Además, menciona que una enfermedad con una tasa de supervivencia al cabo de cinco años similar a la del cáncer de pulmón debería atenderse con mayor urgencia. “Los pacientes con insuficiencia cardíaca no son enviados a los especialistas lo suficientemente temprano, y para cuando los atendemos, tienen muchos problemas”.

El tratamiento habitual para la insuficiencia cardíaca, señala Lima, es ajustar la dosis de medicamentos para encontrar la máxima dosis tolerable que no causará problemas como presión arterial baja o lesiones en los riñones. Lamentablemente, la mayoría de los pacientes a la larga llegan a tener insuficiencia cardiaca avanzada, en la que solo tomar medicamentos no es suficiente y el paciente necesita algún tipo de “tratamiento para reemplazar el corazón”.

Históricamente, la mejor opción en estos casos ha sido un trasplante cardíaco. Pero para los miles de pacientes con insuficiencia cardiaca avanzada, hay una cantidad limitada de órganos donados disponibles para un trasplante. La próxima mejor opción es un sustituto mecánico para el corazón que se implanta quirúrgicamente, conocido como un dispositivo de asistencia ventricular izquierda (LVAD).

Ambos tratamientos para insuficiencia cardíaca avanzada pueden lograr excelentes resultados, siempre y cuando los pacientes no consulten al médico demasiado tarde durante el transcurso de su enfermedad, explica Lima. Los trasplantes suelen limitarse a quienes tienen hasta 79 años, pero el LVAD todavía es una opción viable hasta bien entrados los 80 años. La clave, según Lima, es someterse a una evaluación para estas opciones lo suficientemente pronto, antes de que otros sistemas de órganos empiecen a dejar de funcionar. “Nunca es demasiado temprano para ser evaluado para las opciones de tratamiento de una insuficiencia cardíaca avanzada, pero definitivamente puede ser demasiado tarde”.

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