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Cynthia Barnett, fundadora, Amazing Girls Science

“Me preocupaba tener un mundo de alta tecnología en el que las mujeres estuvieran excluidas por no estar expuestas a todas las oportunidades disponibles en las ciencias”, dice Barnett. “Quería que ellas vieran esas oportunidades”.

 

A Cynthia Barnett le encantaba enseñar ciencias a sus estudiantes de primaria en los años 70 en Norwalk, Connecticut. Las ciencias no solo le daban a los niños la oportunidad de recibir aprendizaje práctico por medio de experimentos, dice Barnett, sino de adquirir otras habilidades, como la lectura, la investigación y la solución de problemas. ”Era divertido y educativo”, afirma Barnett, de 74 años, que se jubiló del sistema escolar de Norwalk en el 2003.

Pero después de seis años de haberse jubilado, Barnett encontró motivación en un artículo que leyó para introducir a las niñas a temas de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM), lo que podría llevarlas a tener carreras lucrativas. Los trabajos en tecnología crecían a un paso veloz, pero las niñas se estaban quedando atrás. En todo el país, las mujeres reciben la mitad de los títulos de licenciatura en ciencias y matemáticas, pero muchos menos títulos en campos como ciencias de computación e ingeniería (en los que reciben el 18% y 19% de los títulos, respectivamente).

En la actualidad, las mujeres tienen solo aproximadamente el 25% de los 9 millones de trabajos en el campo de STEM en todo el país, una tendencia que se espera que continúe si no se aborda la disparidad de género. “Mi preocupación era tener un mundo de alta tecnología y que las mujeres estuvieran excluidas por no estar expuestas a las oportunidades disponibles en las ciencias”, dice Barnett. “Quería que ellas vieran esas oportunidades”.

Barnett tuvo una ventaja inicial en su misión, ya que había fundado una organización sin fines de lucro mixta enfocada en los campos de STEM, llamada Saturday Academy. Esta vez, rebautizada con el nombre de Amazing Girls Science, la cual solo ayudaría a niñas y celebraría su resurgimiento con una conferencia sobre ciencias de todo un día en el 2009. Barnett dice que no estaba segura si alguien asistiría, pero 100 niñas acudieron al instituto  comunitario donde se llevó a cabo la conferencia. “Estaba tan emocionada”, recuerda Barnett, que en ese entonces estaba en sus 40, y es la madre de tres hijas, una de las cuales tiene el cargo de subdirectora de una escuela secundaria.

Hoy en día, Amazing Girls Science ofrece 15 programas educativos para niñas. Cada año, más de 500 niñas participan en los campamentos, y en las clases de ciencias de computación, robótica y codificación.

El método de "aprender haciendo" fue parte del encanto para Sahiba Dhindsa, de 15 años, que empezó a ir a las conferencias de Barnett y se unió a los grupos de robótica hace aproximadamente cinco años. Dhindsa, quien se describe a sí misma como “una niña STEM”, no necesitó una introducción al campo: su madre es profesora de ciencias y su padre, un ingeniero de computación.

Sin embargo, el ambiente de solo niñas también fue una de las principales atracciones. Dhindsa recuerda que en una reunión del grupo de robótica de su escuela, uno de los niños quería relegarla a hacer afiches. En los eventos de Barnett, “podía programar y trabajar, y nadie me decía que me dedicara a las artes o manualidades”, dice Dhindsa.

Barnett sabe que no todas las niñas que participan en los programas se convertirán en científicas, pero espera que salgan más informadas y seguras de sí mismas. Barnett toma en serio sus opiniones al decidir qué programas ofrecer y se mantiene al día con las últimas tendencias en el campo de STEM. Por ejemplo, cuando se dio cuenta de que la robótica se estaba convirtiendo cada vez más en una parte fundamental del campo de STEM, fue a un seminario para capacitarse y reclutó a profesores calificados para enseñarles a las niñas.

 “Aprendí mucho sobre esto simplemente al hacerlo”, dice Barnett, que dirige la pequeña organización sin fines de lucro desde una oficina en su acogedora casa cerca de la playa en Norwalk. En las repisas, tiene sus numerosos premios comunitarios y en las paredes, sus cuatro diplomas, entre los cuales se encuentran el de una maestría en Educación y el de un doctorado en Administración del Teachers College de Columbia University. “Deseo que las niñas aprendan sobre investigación y empoderamiento.  Las niñas deben ser lo suficientemente fuertes y poderosas para poder afrontar cualquier situación”.

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