In English | Hace más de 40 años que Ken Wood posee caballos de carrera. Pero ahora que sus caballos de raza Standardbred están conquistando importantes premios, el empresario de 66 años ha decidido no quedarse con las ganancias.
En su lugar, invierte ese dinero en su nueva pasión: abrir pozos en la nación de Ghana, en África occidental.
"Cuando descubrí lo difícil que es en muchas partes del mundo obtener agua potable, concluí que era la mejor inversión que podía hacer", dice Woods, dueño de Lifetime Well Drilling en Denton, Maryland.
Wood hizo ese descubrimiento durante un viaje a Ghana en el 2006. Un grupo de parroquianos de Aldersgate United Methodist Church, en York, Pennsylvania, compraron una plataforma de perforación de la compañía de Wood. Después de terminar la transacción, le pidieron a Wood que los acompañara para ayudar a construir un pozo de agua dulce que se necesitaba desesperadamente.
Al principio, se mostró reacio. Pero unas semanas más tarde, Wood asistió a una conferencia en Carolina del Sur en que, por casualidad, el orador principal era de Ghana. El hombre le relató al grupo cómo tenía que caminar dos millas hasta un sucio estanque dos veces al día con tal de conseguir agua para tomar su medicina.
"Sé que conocí a ese hombre por una razón", afirmó Wood. "Así que dije: 'Está bien, Señor, estoy en tu equipo' ".
Cuando volvió a su casa, fundó Lifetime Wells for Ghana, una organización que abre pozos para las aldeas que no tienen acceso al agua potable. Él y su equipo han regresado a Ghana 18 veces, abierto casi 500 pozos y mejorado la calidad de vida de innumerables personas.
Wood dice que cada viaje cuesta entre $50.000 y $70.000, sin contar los materiales para los pozos, que pueden ascender a $8.000 cada uno. Las carreras de caballos pagan la mayoría de los costos. Poco después de volver de Ghana, cinco de los caballos de Woods ganaron sobre $150.000 cada uno, y les ha ido bien desde entonces.
"No creo que es una coincidencia que mis caballos ganan más desde que comencé este trabajo", dice Wood.
Abrir pozos en Ghana se ha convertido en una causa común de la familia Wood. Su hijo, Ben, maneja el negocio familiar, lo que le permite a Wood viajar.
"Cuando mi padre cree en algo, lleva las cosas a un extremo", dice Ben Woods, de 42 años. "Si alguien no tiene suficiente dinero para un pozo, él lo ayuda, aun cuando nosotros necesitemos el dinero. No puede ver a alguien pasar necesidad".
Su nieta de 18 años, Shelby, ha ido a Ghana con Wood y se siente inspirada a continuar su trabajo.
"Ha sido fantástico presenciar todo esto y participar en ello", dice. "Me encanta. Quiero volver año tras año para continuar lo que mi abuelo comenzó".
Su trabajo le ha granjeado el agradecimiento del pueblo ghanés. En una aldea, lo honraron en una elaborada ceremonia tribal y le dieron oficialmente el título de Jefe Agua Viviente.
A la larga, Wood espera abrir pozos en otras partes del continente. Su plan es trabajar con los vecinos de cada zona para enseñarles a construir y mantener pozos ellos solos.
Mientras tanto, dice que quiere seguir viajando a África tan a menudo como pueda.
"Te da una lección de humildad cada vez que vas", afirma Wood. "Cuando vuelves, no te quejas tanto. Creo que si todos vieran lo que tiene que pasar la gente en otras partes del mundo para satisfacer una necesidad básica como es el agua potable, todos estaríamos un poco más contentos con lo que tenemos".
Latisha R. Gray es productora de páginas web y escritora independiente con base en Washington, D.C.










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