
De izquierda a derecha: Oscar Nuñez (The Office), Felipe Esparza (NBC’s Last Comic Standing 2010 winner) y Monique Marvez (comedia en vivo). — John Ritter
In English | Las carcajadas libraron a Felipe Esparza del férreo control que ejercían las drogas y la violencia en la zona este de Los Ángeles hace 16 años. Hoy, hasta puede reclamar ser el ganador del premio Last Comic Standing 2010, otorgado por la NBC.
El humor ha transformado su vida y le ha permitido alcanzar el éxito. Lo mismo les ha ocurrido a Monique Marvez y a Oscar Nuñez, de la serie televisiva The Office.
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Más económico que la terapia
Con su rebelde melena, Esparza, de 42 años, hoy se gana la vida bromeando; pero la vida no era tan divertida cuando era más joven. “Nadie quería estar conmigo”, comenta. “Ni siquiera yo quería estar conmigo. No tenía futuro”. Incluso después de haber pasado por un programa de rehabilitación y tener trabajo en un almacén, su futuro se veía poco prometedor. “Este trabajo es odioso”, se dijo, y se preguntó: “¿Qué otra cosa puedo hacer?”.
Su respuesta: “Si vives en un barrio donde hay pobreza, alcoholismo y consumo de drogas… juntas todo eso y no terminas la secundaria. Así que te conviertes en comediante”.
En un café de Hollywood, captó su atención un aviso que anunciaba una noche de micrófono abierto para comediantes. Se anotó y las risas hicieron que volviera una y otra vez, hasta que, con la lengua más afilada, se mudó a sitios más importantes.
La pobreza, el amor y la cultura son terreno fértil para Esparza. “Escribo chistes como los de Bill Cosby, chistes que todos pueden entender”, explica; “todos entienden de pobreza y pérdida de peso”.
Ser pobre —y reír— era parte necesaria en la vida del mayor de siete hermanos. “Mi relación con la risa es mejor que la relación que tengo con mi madre”, bromea Esparza. “Es lo que me saca adelante, porque cuando era chico, eso era todo lo que teníamos. Éramos tan pobres que, cuando los ladrones irrumpían en nuestra casa, no encontraban nada para robar, así que nos despertaban para reírse de nosotros”. Me pregunto si estará bromeando...
Ganar el premio Last Comic significó un triunfo especial para Esparza, a quien le habían dicho que era “demasiado étnico” para el espectáculo. “Demostré que no tenía que cruzar las fronteras culturales para generar risas, sino que Estados Unidos las cruzó hacia mí”, afirma.
Pero sigue teniendo en cuenta su identidad étnica cuando actúa. “Tengo un chiste que dice: ‘Vivo en un barrio muy peligroso. Un nuevo restaurante acaba de estacionarse frente a mi casa’. Si digo: ‘Hay un camión de tacos frente a mi casa’, todos dirán: ‘Claro, vives en el barrio latino’. Pero [de la forma en que yo lo digo] todos lo entienden, porque estos camiones de tacos [ya] no están solamente en los barrios mexicanos”.
Sea cual fuere tu procedencia, solo ríete, dice Esparza. “La gente debería reír porque es más barato que el cine, más barato que Disneyland y más barato que la terapia”, afirma. “No soy el mejor amante del mundo. No soy el mejor pintor; soy un médico que usa el chiste como remedio. Soy la cura para tu enfermedad”.
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