En una nueva demostración de la polarización existente en el Congreso, la pieza legislativa denominada Dream Act, diseñada para legalizar a niños extranjeros menores de 16 años, fue rechazada, al menos por ahora, víctima de la maniobra conocida como filibusterismo, ejecutada con toda deliberación por senadores republicanos.
La legislación, que formaba parte de la ley para financiar programas especiales de defensa, permitiría a menores traídos a Estados Unidos por padres indocumentados iniciar una transición hacia la legalización de su estatus migratorio mediante el cumplimiento de ciertos requisitos de conducta y participación académica o militar.
Entre estos requisitos están el tener un carácter moralmente intachable, haber entrado en Estados Unidos a la edad no mayor de 16 años, haber permanecido en el país al menos cinco años inmediatamente anteriores a la implementación de la ley, haber completado estudios secundarios, y comprometerse a completar al menos dos años universitarios o ingresar en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.
Estas rigurosas provisiones darían a estos jóvenes la oportunidad de iniciar un período condicional de seis años que culminarían en la obtención de la ciudadanía estadounidense.
Aunque este proyecto de ley había sido concebido hace varios años por senadores de ambos partidos —el republicano de Utah Orrin Hatch, y el demócrata de Illinois Richard Durbin—, este año electoral en que la estrategia republicana ha sido decir que no a todo lo que propone el presidente y su partido, esta versión del sueño americano ha quedado interrumpida para aproximadamente 65,000 niños que ya residen aquí y no han cometido ningún delito al venir aquí como menores.
Sin embargo, el proyecto de ley no está muerto definitivamente. El Senado ha acordado volver a debatirlo y someterlo a votación a su regreso a Washington después de las elecciones de medio término que se celebrarán el 2 de noviembre. A pesar de que ese período se considera un plazo de transición hacia el recién electo Congreso, el hecho de que esta propuesta forma parte de la legislación que financia programas militares le da cierta certeza de que será resuelta de una forma u otra antes de finales de año.
A los niños no les queda, pues, otra opción que esperar pacientemente.
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