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Cómo consumir los medicamentos correctamente

Una guía para el uso adecuado de las medicinas con y sin prescripción médica.

Cómo consumir los medicamentos correctamente - Mujer sostiene medicamentos en las manos mientras habla con otra mujer

Istock

Los medicamentos pueden contribuir a mantener nuestra salud si se los ingiere correctamente, o pueden hacer lo contrario si no se usan de forma apropiada, efectiva y segura.

Esta regla se aplica igualmente a los medicamentos prescritos, las medicinas que se pueden obtener sin receta médica, las preparaciones homeopáticas, las vitaminas, los suplementos nutricionales, los tés y las bebidas aromáticas.

Algunos cambios en nuestras vidas o en la de nuestros seres queridos hacen que debamos ser muy cuidadosos en el uso de medicamentos. Estos cambios debemos notificarlos al equipo de profesionales de salud que nos atienden. Si tienes, por ejemplo:

  • Dificultad en recordar cuándo tomar los medicamentos.
  • Cambios en la visión. Dificultad al leer las etiquetas de las medicinas o productos sin receta.
  • Cambios en la coordinación motora. Menos destreza al destapar recipientes, botellas o tarros. Dificultad al dividir o manipular tabletas (o píldoras).
  • Dificultad al tragar tabletas o cápsulas.
  • Cambios en la audición que pueden llevar a no escuchar correctamente las instrucciones para tomar los medicamentos.
  • Dificultad al completar actividades del diario vivir.
  • Desarrollo de cualquier alergia, ya sea a alimentos o medicamentos.

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Tanto para ti como para la persona bajo tu cuidado, pongo a consideración los Sí y los No del uso de medicamentos.

Los Sí

1.     Conviértete en la parte central y más importante del equipo que cuida de tu salud o la de tu ser querido (en caso de que esté bajo tu cuidado). Esto quiere decir que debes hacer preguntas e informarte acerca de los medicamentos. Mantén informados a los profesionales de salud con una lista completa de los medicamentos, con o sin receta, los suplementos y los tés que consumes. Existen aplicaciones de teléfonos móviles como CareZone que te permiten tomar fotografías de las etiquetas de medicinas para crear una lista que puedas llevar contigo a todas partes. Algunas personas prefieren llevar a la cita médica todos los medicamentos que consumen. Si son varios los profesionales que te prescriben medicinas, debes mantenerlos informados a todos con la lista completa de medicamentos. Esto es trabajo de equipo y tú eres parte de ese equipo.

2.     En lo posible, utiliza una sola farmacia para obtener los medicamentos recetados. Anota el número telefónico para que puedas darlo cuando tengas citas médicas y mantén el número a la mano o en una nota adherida a tu refrigerador. Este número debe ser parte de tu lista de números importantes en caso de emergencias. En el cuidado de mis padres prefiero usar las farmacias que tienen servicio de 24 horas y allí mismo obtengo mis medicamentos.

3.     Sigue las instrucciones que te dan los médicos, los enfermeros y las farmaceutas acerca del uso de medicamentos. Lee cuidadosamente las etiquetas cada vez que administres el medicamento y pon atención a cómo se siente la persona a quien cuidas. Por ejemplo, debes fijarte si la persona esta somnolienta, con náuseas o vómito, mareada, confusa, desorientada, o si siente dolor. En los adultos mayores, cualquier síntoma debe considerarse como un efecto adverso de un medicamento a menos que se demuestre lo contrario. Informa de inmediato estos síntomas al médico a cargo.

4.     Siempre mantén todos los medicamentos fuera del alcance de los niños, de los adultos con problemas de memoria, y de los animales. Por lo menos una vez al año revisa la alacena o el lugar donde tengas los medicamentos y desecha todos aquellos que hayan caducado.

5.     Pide ayuda a tu médico, enfermero o farmaceuta para crear un horario de administración de medicamentos que se acomode a las rutinas y los horarios de la persona a quien cuidas. Esto también ayuda a identificar algunos medicamentos que no deben tomarse juntos o medicamentos que puedan estar duplicados o que sean innecesarios.

Los No

1.     Nunca cambies la frecuencia ni la dosis (cantidad) de los medicamentos sin haber consultado con el profesional que recetó el medicamento. Algunos medicamentos necesitan una cantidad mínima en el cuerpo para lograr un efecto terapéutico. Otros, aun con aumentos que podrían parecerte muy pequeños, pueden alcanzar rápidamente niveles tóxicos, especialmente en el adulto mayor. 

2.     No consumas o des a tu ser querido medicamentos que fueron recetados a otra persona o que hayan pasado su fecha de vencimiento. Podría haber interacciones peligrosas con los medicamentos que ya se están ingiriendo.

3.     No tritures o diluyas medicamentos para administrarlos, a menos que esas hayan sido las instrucciones que recibiste de un profesional de salud. Algunos medicamentos deben absorberse lentamente, mientras que otros pueden venir recubiertos para proteger la mucosa gástrica.

4.     No almacenes medicamentos en sitios que puedan ser muy húmedos, fríos o cálidos. Por ejemplo, las vitrinas del baño no son un buen lugar porque el vapor del agua conduce a un ambiente caliente y húmedo.

5.     Pregunta a tu farmaceuta si notas que algún medicamento es diferente en color, dosis o forma a lo que normalmente usabas. Podría haber un error en la receta o en la forma en que se expidió el medicamento.  

Recuerda que en las labores de cuidado de tu ser querido o en el cuidado de tu propia salud, eres parte esencial de un equipo humano. La información que proporciones es tan importante como las indicaciones que te den los profesionales de salud.

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