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El coronavirus y las personas mayores

Los temas que las familias deben abordar para protegerse.

Anciana sosteniendo una máscara

En vista de este brote, AARP brinda información y recursos para ayudar a las personas mayores y a sus cuidadores a protegerse del virus y prevenir su propagación. Puedes encontrar los recursos de AARP sobre el coronavirus en www.aarp.org/coronavirus.

In English |  Desde su aparición en el 2019, el nuevo coronavirus causante de la enfermedad COVID-19 se ha propagado en todo el mundo y amenaza a adultos de todas las edades, en particular a las personas mayores. Los datos provenientes de China, donde inicialmente se propagó la enfermedad, indican que las personas mayores y las que tienen problemas crónicos de salud pueden tener un mayor riesgo de contraer una grave enfermedad por el coronavirus. El peligro que representa, junto con el temor de su propagación en las comunidades del país, han hecho que muchas personas mayores y otros se sientan preocupados y busquen respuestas.

Si bien no podemos controlar ciertos factores de riesgo, como nuestra edad, y si bien quedan preguntas sin responder sobre la COVID-19, hay mucho que podemos hacer para prepararnos y protegernos nosotros y preparar y proteger a nuestra familia y nuestra comunidad.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han hecho públicas ciertas recomendaciones para las “personas que corren riesgo de contraer enfermedades graves por la COVID-19” sobre el modo de prepararse para el caso de que se reporten infecciones de coronavirus en su comunidad. Leer esta información puede ser de gran utilidad y beneficio para todos. Mientras tanto, aquí incluimos una perspectiva más profunda con información importante sobre el coronavirus y lo que debes considerar y plantear, con un enfoque específico en las personas mayores.


Para información actualizada sobre la COVID-19 visita aarp.org/ElCoronavirus


Comprende el riesgo

A medida que las comunidades hacen planes para los posibles casos de COVID-19, deben considerar los riesgos de las personas mayores y de aquellas cuyo sistema inmunitario se ha debilitado debido a trastornos médicos subyacentes. Estas personas corren un mayor riesgo de contraer una infección grave o incluso morir por la COVID-19. No sabemos con certeza por qué las infecciones por COVID-19 son peores para los pacientes mayores. Tal vez se deba a que con la edad el sistema inmunitario se deteriora gradualmente y es más difícil para el organismo combatir las enfermedades y las infecciones.

Muchas personas mayores también tienen más probabilidad de tener trastornos médicos crónicos, lo que puede entorpecer la capacidad del organismo para hacer frente a la enfermedad y recuperarse. Los posibles factores de riesgo de que el virus progrese hasta convertirse en una enfermedad grave incluyen ciertos trastornos médico crónicos subyacentes, como enfermedad pulmonar, cáncer, insuficiencia cardíaca, enfermedad cerebrovascular, enfermedad renal, enfermedad hepática, diabetes y trastornos que comprometen el sistema inmunitario. Por este motivo, las recomendaciones actuales de los CDC indican que las personas de 60 años o más y quienes padecen de trastornos médicos crónicos deben evitar las multitudes siempre que puedan. Durante un brote de COVID-19 en su comunidad, deberían permanecer en su casa lo más posible.

Con estos factores en mente, aquí incluimos algunas medidas que podemos tomar todos, y en particular las personas mayores.

Mantén una cantidad suficiente de los medicamentos que tomas con regularidad y otros suministros. 

Dada la vulnerabilidad de las personas mayores y de quienes tienen trastornos crónicos, los CDC recomiendan que todos tengamos suficientes medicamentos y suministros para varias semanas en caso de que debamos permanecer en casa. Lleva la cuenta de los alimentos y los suministros médicos que necesites y elabora un plan por si se acaban. Las familias deben saber qué medicamentos toman sus seres queridos y ver si pueden ayudarlos a conseguir cantidades extra.

No dejes de desinfectar. 

Una de las recomendaciones principales es lavarse las manos a menudo con agua y jabón durante por lo menos 20 segundos, además de llevar contigo un desinfectante para manos para cuando no te las puedas lavar. Los CDC indican que debes asegurar que tu hogar y tu lugar de trabajo se limpien y se desinfecten con regularidad y prestar atención especialmente a los aparatos electrónicos, que ahora usan las personas de todas las edades.

Responde a las situaciones de vida multigeneracionales.

 Al igual que las comunidades, los grupos familiares tal vez sean multigeneracionales y en ellos convivan personas que tienen distintos niveles de riesgo. Por lo tanto, los grupos familiares deberán considerar los riesgos de todos sus miembros. Una consideración importante es que muchos adultos mayores conviven con otros miembros que pueden tener resfríos frecuentes, como los niños. Las familias pueden disponer cambios ahora y dejar de compartir artículos personales, como los alimentos, las botellas de agua y los utensilios. De ser posible, selecciona una habitación de tu hogar para separar a los miembros del grupo familiar que estén enfermos de los que estén sanos, y también selecciona un baño para que los use la persona que esté enferma.


Para información sobre pruebas de COVID-19 y telemedicina, visita aarp.org/MiMedicare


Elabora planes con tu cuidador. 

Los adultos mayores pueden ser cuidadores o recibir el cuidado ellos mismos. Quienes brindan y quienes reciben cuidados deben conversar sobre sus planes de preparativos, incluso el modo de mantenerse en contacto por teléfono o correo electrónico. Determina quién puede brindarte cuidado si se enferma tu cuidador. Los cuidadores y las personas que reciben cuidados deberán trabajar juntos para asegurar que no se expongan mutuamente a la COVID-19 en el caso de que la infección surja en la comunidad o si alguno de ellos ya tiene síntomas. Si eres cuidador de alguien que vive en un centro de cuidados, vigila la situación, pregunta con frecuencia sobre la salud de los otros residentes y conoce los planes previstos para el caso de que haya un brote.

Comunícate con los proveedores y las personas allegadas a ti.

Ahora es el momento de hablar con las personas que deben ser parte de tu plan. Tal vez debas pedir ayuda si te enfermas. Conversa con los otros miembros del grupo familiar y con otros familiares y amigos sobre cómo responderás si hay infecciones por COVID-19 en tu comunidad. Si tu vecindario tiene un sitio web o una página en las redes sociales, considera unirte para mantenerte conectado con los vecinos y tener acceso a la información y los recursos. Todas las personas que tengan síntomas deben seguir las recomendaciones de los CDC. Deben permanecer en su casa y llamar a su proveedor de atención médica para informarle sobre los síntomas. Incluso antes de que aparezcan los síntomas, las personas que viven solas deben tener planes en marcha para que los amigos, los familiares y los proveedores de atención médica verifiquen que están bien y los ayuden en el caso de que presenten síntomas o se enfermen.

Mantente al tanto de la información esencial y actualizada

La situación con la COVID-19 está cambiando con mucha rapidez, por lo que todos debemos encontrar y consultar con frecuencia una fuente de información confiable. Además de las recomendaciones que mencionamos anteriormente para las “personas que corren riesgo de contraer enfermedades graves por la COVID-19”, el mismo sitio web de los CDC es un buen recurso, y contiene información como recomendaciones para preparar tu hogar para la COVID-19. Otra buena fuente de información es el sitio web del departamento de salud pública de tu estado.

AARP ha estado trabajando para promover la salud y el bienestar de las personas mayores durante más de sesenta años. En vista de este brote, AARP brinda información y recursos para ayudar a las personas mayores y a quienes los cuidan a protegerse del virus y prevenir su propagación. Mientras tanto, en este ambiente de preocupación fundamentada, temores a veces infundados y una dinámica que evoluciona con rapidez, siempre es importante recordar los principios básicos para tener una mente y un cuerpo sanos: mantener un estilo de vida saludable, lo que incluye hacer ejercicio moderado, seguir una dieta adecuada y un horario regular de sueño.

El hecho de que contraigan COVID-19 varios miembros de un mismo grupo familiar sugiere que el virus se puede propagar con mayor facilidad entre las personas que viven bajo el mismo techo. Sin embargo, con la planificación y la incorporación de otras medidas conforme recibimos más información, juntos podemos intentar minimizar el impacto de la COVID-19.

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