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Recuerdos de estudiante

Los muffins de arándanos hacen retroceder a Denisse en el tiempo.

De mi época de estudiante, fue en muchas ocasiones mi salvación para saciar el hambre y para nutrirme. Muffins, de todos los colores y sabores, con nueces, con frutas, con copete a veces grandote y otras más pequeño, fue uno de mis objetos de mayor curiosidad y de placer gastronómico desde que llegué a Nueva York.

Lo cierto es que vivía como muchos jóvenes, con un presupuesto apretadísimo y buen tiempo subsistí a base de yogurt, una que otra ensalada en los días buenos, y ricos muffins que acompañaba de un cremoso café con leche que compraba en La Taza de Oro, una de las primeras cafeterías latinas en el Bajo Manhattan.

De eso hace 25 años y mi afición por los muffins no ha mermado. Estos sabrosos panquecitos o queques son unos dulces de repostería de masa esponjosa y húmeda por dentro y son perfectos por su textura para añadirles frutillas propias de estación. Por lo general se diferencian de las magdalenas y los cupcakes en que son menos dulce que los otros dos, su elaboración es diferente y al ser menos compacto que el cupcake, no tiene “montañita”, la cual usualmente se decora, sino un copete que lo distingue.

Realmente el cupcake es más como un bizcocho individual, tanto así que literalmente se traduce en español como bizcocho o pastel de taza y su elaboración es similar a éste.

El muffin, que nada tiene que ver con los muffins ingleses, es más bien como un panecillo dulce y rápido hecho con polvo de hornear y bicarbonato de sodio en vez de levadura. Aquí lo importante es batir la masa lo mínimo para incorporar la menor cantidad de aire y que el resultado sea un postre esponjoso.

Lo que sí hay que batir bien es la mantequilla, que debe de estar a temperatura ambiente, hasta que esté cremosa para luego incorporar totalmente el azúcar. Este proceso toma su tiempo y es clave para que el muffin sea de textura liviana. Comience a velocidad lenta y una vez se vayan mezclando ambos ingredientes suba a velocidad mediana y limpie bien los bordes de la mezcladora para asegurar que todo esté incluido en el proceso de incorporación.

Luego de este primer paso, los ingredientes mojados y secos se deben alternar, mezclando lo absolutamente mínimo. Ya al final añada las frutillas, que añaden humedad a la masa y nueces, porque me encanta el contraste. Como llevan poco huevo, yo usualmente les añado yogurt griego a la masa por la grasa extra, textura y sabor.

 ¿Sabía usted que también puede preparar versiones ricas en vegetales como la zanahoria, el calabacín, pimientos rostizados, hasta con hierbas? Yo los prefiero con frutas como la piña, mango, fresas, y sobretodo los arándanos por su ligera acidez, contraste perfecto a mis queques favoritos, esas delicias que se llaman muffins. Hasta la próxima en Sabores con Denisse.

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