
La Madre Teresa reza en Calcuta, India, en 1989. — Raghu Rai/Magnum Photos
In English | Aunque una mayoría de estadounidenses dice orar regularmente, no hay consenso acerca de la mejor manera de hacerlo. Les preguntamos a nuestros expertos espirituales acerca de cómo aprovechar mejor la oración para nuestra vida diaria y si es una buena idea improvisar.
Vea también: La clave para el desarrollo espiritual.
JOSEPH GOLDSTEIN
Cofundador de la Insight Meditation Society (en inglés) en Barre, Mass.
Una vez le preguntaron a la Madre Teresa lo que decía cuando le rezaba a Dios. Contestó: "No digo nada". Sencillamente, escucho. ''Entonces, ¿qué le dice Dios? le preguntaron. "No dice nada. Sencillamente, escucha, y si no entienden esto, yo no puedo explicárselos''. Esta es una idea muy hermosa sobre lo que es la oración; es decir, el perfeccionar el arte de escuchar.
La oración es un proceso de purificación. Usamos la oración no sólo para pedir, sino como una forma de transformar nuestro corazón y nuestra mente. Esta transformación es lo que pedimos con la oración: la purificación de nuestros corazones de las fuerzas que causan sufrimiento, codicia, odio, ignorancia y otros males. Si entendemos que las plegarias tienen esta función, podemos trabajar internamente para purificar las cosas que queremos cambiar.
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