In English | Luz Marina Little, una colombiana de pelo puntiagudo y hablar apresurado, ha vivido en Estados Unidos por más de dos décadas. Crió a dos hijos y mantuvo una serie de empleos en fábricas y tiendas.
Pese a que se las ha arreglado para navegar la vida en su país adoptivo usando un inglés imperfecto, sus limitaciones idiomáticas siempre le pesaron. Con los años, Little compró libros de texto en inglés, practicó pronunciación en su casa y hasta se anotó para tomar algunas clases.
Vea también: Cómo hablar dos idiomas retrasa la demencia.

— Foto por: CORBIS
Pero las demandas laborales y las de sus hijos siempre parecieron interponerse entre ella y sus deseos de aprender inglés adecuadamente... hasta ahora.
Little, de 65 años, completó tres de los seis niveles del curso de English as a Second Language (ESL, inglés como segundo idioma) en el Wake Technical Community College, en Raleigh, Carolina del Norte. Y piensa terminarlo.
“Vengo a clase ahora porque por fin pude encontrar el tiempo”, dice Little, quien ahora sólo trabaja a tiempo parcial. Little es una de más de un millón de estudiantes que toman cursos ESL en todo el país, en universidades, centros comunitarios y otros sitios.
Y la cantidad de estudiantes adultos mayores en ese tipo de cursos está aumentando. En el 2005, el año más reciente del que hay algunas cifras disponibles, más de 300.000 estudiantes de 45 años y más habían tomado un curso ESL el año anterior. [Nota del editor: no hay cifras exclusivamente para hispanohablantes] Eso es más del doble que una década antes, según el U.S. Department of Education (Departamento de Educación de EE. UU.).
Vea también: Los beneficios de ESL. >>
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