Programa de Envejecimiento Global de AARP - Entrevista al Honorable Francisco Gil Díaz
Secretario de Hacienda y Crédito Público, México
Hoy en día, México es un país en vías de desarrollo con una población relativamente joven; sin embargo, está experimentando cambios demográficos similares a los de países desarrollados. La disminución de la tasa de natalidad y el aumento de la longevidad hará a la población mexicana tan vieja como la de Estados Unidos para 2050. ¿Qué medidas debe adoptar México para sacar provecho de las oportunidades derivadas de una población que está envejeciendo a ritmo acelerado y asegurar que los mexicanos puedan afrontar esa etapa —la vejez— con dignidad, seguridad e independencia?
El Global Aging Program de AARP entrevistó a Francisco Gil Díaz, Secretario de Finanzas y Crédito Público de México, para discutir las futuras reformas laborales, fiscales y sociales que su país debería implementar para asegurar la competitividad económica y una mejor calidad de vida frente a una población caracterizada por una elevada tasa de envejecimiento. También discutieron viejas políticas que convirtieron el antiguo sistema de reparto en uno de contribución definida financiado para trabajadores del sector privado.
GAP: Las proyecciones demográficas predicen que, para 2050, la población mexicana será tan vieja como la población de Estados Unidos. ¿Cuáles son las principales medidas que México debe tomar para prepararse para el envejecimiento de su población?
FGD: En 40 años, México experimentará la misma transición que Francia ha estado experimentando en los pasados 250 años. Mientras la proporción actual de ancianos en la población total de México es semejante a la que presentaba Francia en el siglo XVIII, ese porcentaje será igual para ambos países en 2050.1
En las próximas décadas, México necesitará lograr una alta tasa de crecimiento económico para garantizar un estándar de vida adecuado a las generaciones futuras. Semejante desafío sólo puede ser encarado adecuadamente a través del mejoramiento de los recursos de capital humano y económico. En este sentido, el desafío demográfico se expande hacia varias dimensiones que exigen políticas económicas sanas reflejadas en la calidad de las instituciones gubernamentales, los mercados laborales, la administración macroeconómica y los ámbitos educativo y de negocios, todos los cuales tienen impacto en la productividad.
La transición demográfica en México está en sus fases iniciales, lo que implica que en el corto y en el largo plazo habrá un rápido aumento de la población en edad laboral; esto ofrece la oportunidad de dar un impulso al crecimiento económico y a los estándares de vida, lo que generalmente se menciona como la prima demográfica. Los cambios esperados en el crecimiento demográfico y la esperanza de vida tendrán como resultado un aumento en la incidencia de la población en edad laboral, de 62,0 por ciento en 2000 a 67,3 por ciento en 2010, un aumento de 12,8 millones de personas. Tal aumento demandará la creación de un número semejante de puestos de trabajo. A fin de que la prima demográfica llegue a ser una ventaja y no un riesgo, estos nuevos puestos de trabajo deberán estar asociados a una mayor productividad, lo que a su vez dependerá de las mejoras en los recursos de capital humano y económico.
México necesita emprender reformas para facilitar la creación de empleo a través de mercados flexibles de trabajo y fomentar la acumulación de capital económico por medio de mercados financieros que funcionen, promoviendo un clima de inversión favorable y un ambiente de generación de negocios, así como alentando la acumulación de recursos de capital humano a través de la educación y la salud.
Además, los trabajadores actuales y futuros deberían estar seguros de que van a obtener una pensión al momento de su jubilación; hoy tenemos la oportunidad de organizar sistemas de pensión diseñados adecuadamente para la futura estructura etaria de nuestra población. Al respecto, es necesario consolidar el sistema privado y reformar el sistema público de pensiones2, para resolver el problema de su abultado déficit actuarial. Un sistema de pensiones debe ser financieramente sostenible, como para que los beneficios se correspondan con los aportes y contribuciones.
Aun cuando los fondos de pensión de los trabajadores del sector privado han sido un éxito, pueden hacerse algunos cambios para mejorar su desempeño: es necesario reducir sus costos administrativos y alcanzar un mayor rendimiento de la inversión a través de la diversificación del riesgo y el desarrollo continuado de los mercados financieros domésticos.
En particular, es necesario seguir fortaleciendo los mercados financieros domésticos y ampliar las opciones de inversión. Los recursos crecientes generados por los fondos de pensión deberían invertirse en proyectos con tasas de retorno altas, y es necesario, o por lo menos deseable, que la economía mexicana trabaje en la creación de esos proyectos.
Otro gran desafío es extender el alcance de la cobertura de los sistemas de pensión, especialmente a aquellos individuos que trabajan en el sector informal. Una manera de lograr esto es incorporar una proporción grande de estos trabajadores al sector formal y lograr su inscripción voluntaria al sistema de pensiones. Si estos trabajadores no son incorporados a algún plan de pensiones, en el futuro habrá presiones políticas para otorgarles subsidios en su vejez, con el consecuente impacto que esto tendría en las finanzas públicas.
En suma, para encarar los desafíos de la transición demográfica, tanto en el mediano como en el largo plazo, México debe emprender reformas para fomentar la inversión, el capital humano y la productividad, y consolidar los mercados financieros y los sistemas de pensión.
GAP: ¿Hay algo que se pueda aprender a partir de las experiencias de Estados Unidos y otros países desarrollados? Dado que la población de México envejecerá más rápido que la de otros países en vías de desarrollo, ¿habrá cosas que esos países puedan aprender de lo que haga México?
FGD: Una característica notable de las respuestas dadas al envejecimiento de la población es que, aunque este proceso sea más avanzado en países industrializados —y, por lo tanto, mayor la urgencia de establecer soluciones a largo plazo—, muchas de las propuestas que se han llevado adelante en zonas más desarrolladas del mundo, en gran medida sólo posponen el momento en que deben hacer los cambios necesarios a los sistemas de pensión, y, frecuentemente, con mayores costos.
Por ejemplo, en los países desarrollados se ha sugerido que la inmigración puede ayudar a mantener la proporción de trabajadores activos respecto de la cantidad de jubilados; sin embargo, en el mediano plazo, este enfoque requerirá un crecimiento inviable del número de inmigrantes jóvenes, dado que estos trabajadores eventualmente envejecerán y demandarán, a su tiempo, beneficios de jubilación; para entonces, los pasivos de los sistemas de pensiones serán aún mayores que los actuales.
Se ha sugerido, también, orientar las políticas de impuestos y de familia para promover la participación de mujeres y jóvenes en la fuerza laboral. Pero, como sucede con la inmigración, los nuevos participantes algún día se jubilarán, mientras que el déficit actuarial de los sistemas de pensión aumentará a un ritmo mayor que antes.
Al respecto, los países en vías de desarrollo ofrecen un mejor ejemplo de cómo tratar el problema de solvencia que los sistemas de reparto (“pay-as-you-go”) enfrentan a causa de la transición demográfica. Chile es un ejemplo notable.
Después de las reformas fiscales y financieras realizadas en la década del 70, Chile fue capaz de reemplazar el no consolidado sistema de reparto por uno de capitalización individual. En aquel momento, la proporción de trabajadores activos —respecto del total de la población— había estado disminuyendo de 8,6 en 1960 a 2,5 en 1979, evidenciando la insolvencia del sistema de reparto. En 1980, el gobierno chileno decidió cambiar la naturaleza del sistema de pensiones adoptando uno de capitalización, en lugar de realizar reformas parciales al sistema anterior que sólo habrían solucionado algunos de sus problemas más serios.
En el nuevo sistema, las contribuciones del trabajador se depositan en una cuenta individual que es administrada por administradoras de fondos de pensiones (AFP). El monto de la pensión dependerá del nivel de ahorros; de esta forma, los beneficios de la pensión quedan directamente relacionados con las contribuciones. Además, las administradoras de fondos de pensiones adquieren seguros que cubren y financian las pensiones por incapacidad y supervivencia de sus afiliados.
Cada trabajador tiene la opción de elegir la institución de su preferencia y cambiarla cuando lo desee. Además, el trabajador puede elegir entre diferentes fondos de inversión, según su edad y deseo de asumir un mayor o menor riesgo. Según el nuevo esquema, el papel principal del gobierno reside en otorgar una pensión mínima y regular el sistema.
Otra característica importante del sistema chileno es la flexibilidad de la que gozan los trabajadores al momento de jubilarse. Pueden elegir entre renta vitalicia u otras formas de recibir su pensión.
Desde su introducción, el sistema privatizado de pensiones ha crecido rápidamente. Con alrededor de dos tercios de todos los trabajadores participando del sistema, los activos totales que administran las AFP suman 59.000 millones de dólares, equivalente a algo más del 60 por ciento del PIB a finales de 2004. En México, el sistema de pensiones del sector privado se reformó, siguiendo estos lineamientos, en 1997.
Lo principal que otros países podrían aprender de México es la reforma realizada al sistema de pensiones en 1997, que lo transformó en un sistema totalmente financiado. A octubre de 2005, las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores)3 registraban más de 34 millones de cuentas individuales, equivalente al 99 por ciento del mercado potencial4. Los recursos administrados por las Afores alcanzaron los 557.000 millones de pesos, equivalente al 6,8 por ciento del PIB, lo que ha contribuido al desarrollo del financiamiento a largo plazo y de los mercados financieros en general.
GAP: La reforma del sistema de pensiones de México realizada en 1997 ha sido criticada porque permite a trabajadores que contribuían al viejo sistema público recibir los mismos beneficios que hubieran recibido del estado, si esos beneficios fueran mayores que los generados por los ahorros en su cuenta privada. En esencia, la carga financiera recae todavía en el estado, que debe garantizar un beneficio. ¿Podría usted hablar sobre este tema?
FGD: La opción dada a los trabajadores activos al momento que la Ley de Seguridad Social fue enmendada, ciertamente aumenta el costo de transición de la reforma del sistema de pensiones. Pero un esquema de esta naturaleza era necesario para lograr que la reforma fuera políticamente viable y tuviera el apoyo de todos los sectores intervinientes. Además, al momento de la reforma, los cálculos realizados indicaron la capacidad de las finanzas públicas de absorber este costo.
Además de frenar la acumulación de obligaciones que generaba el sistema de pensiones de los trabajadores del sector privado —lo que a su vez hace sostenibles las finanzas públicas—, esta reforma hizo que la población tomara conciencia de la importancia de los ahorros para la jubilación y ha contribuido al desarrollo y la expansión de los mercados financieros domésticos, especialmente del financiamiento a largo plazo.
Aunque la alternativa dada a los trabajadores representó un costo adicional a la reforma del sistema de pensiones, los resultados positivos han compensado, en gran medida, ese costo. En particular, las Afores han tenido un impacto económico positivo. A octubre de 2005, los recursos administrados por las Afores alcanzaron los 557.000 millones de pesos —equivalente al 6,8 por ciento del PIB—, lo que ha contribuido al desarrollo del financiamiento a largo plazo, así como al de los mercados financieros en general.
Además, las Afores ha n contribuido a que se incrementaran los ahorros financieros, permitiendo el financiamiento de proyectos productivos a largo plazo. En 2004, las Sociedades de Inversión Especializada en Fondos para el Retiro (Siefores)5 aportaron 77.000 millones de pesos para proyectos productivos públicos y privados, y se estima que estos alcanzarán los 1.445.000 millones en 2040. Además, la participación de las Siefores en el financiamiento del sector privado ha aumentado del 0,3 por ciento en 1998, al 10,6 por ciento en 2004.
GAP: Actualmente, la mayoría de los activos provenientes de los fondos de pensión se invierten en bonos del estado. ¿Podría una diversificación mayor reforzar los mercados financiero y de capitales?
FGD: Sí. De hecho, para mejorar el actual perfil de las tasas de retorno y riesgo de los fondos de pensiones en México, y para dar un impulso al desarrollo de los mercados financieros domésticos, en 2004, las enmiendas al régimen de inversión para las Afores se aprobaron de manera de hacerlo más flexible y para permitir una mayor diversificación. Esas enmiendas permiten:
- La apertura gradual del régimen de inversión de las Siefores. La Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar)6 aprobó que las Siefores inviertan en acciones de renta variable con capital asegurado a su vencimiento. Estos documentos tienen una tasa de retorno que es determinada por un índice bursátil y están protegidos contra pérdida, al tener garantizado un valor mínimo de cancelación igual a la inversión original. También se permitió a las Siefores invertir en papeles internacionales emitidos por bancos centrales y organizaciones financieras multilaterales con calificaciones altas.
- Brindando a los trabajadores opciones de inversión según su edad y disposición al riesgo:
- Siefore 1 Básica sólo invierte en papeles y documentos domésticos e internacionales a tasa fija. Este fondo fue diseñado para personas de 56 o más años de edad, aunque puede participar cualquier trabajador.
- Siefore 2 Básica, además de los instrumentos domésticos e internacionales a tasa fija, puede invertir hasta un 15 por ciento de la cartera en instrumentos de tasa variable, a través de acciones de renta variable con capital asegurado a su vencimiento. Este fondo fue diseñado para trabajadores que tengan menos de 56 años de edad.
La opción para invertir en instrumentos de tasa variable aumentará los retornos, y la posibilidad de invertir en papeles internacionales aumentará la diversificación de la cartera, reduciendo el riesgo. Sin embargo, es necesaria para seguir reforzando los mercados financieros domésticos y ampliar las opciones de inversión. Los recursos crecientes de las Afores se deben invertir en proyectos con tasas de retorno altas, y es necesario, o por lo menos deseable, que la economía mexicana trabaje en la creación de esos proyectos.
GAP: Los inversionistas en cuentas privadas de jubilación, en muchos países han sido objeto de tarifas administrativas comúnmente altas en sus inversiones. ¿Cómo ha encarado México este problema?
FGD: La libre competencia ha sido un instrumento previsto para reducir las tarifas administrativas cargadas a las cuentas de jubilación. Se ha promovido a través de diferentes políticas:
- Facilitando el cambio de las Afores. El Consar ha publicado nuevas normas para desregular
la transferencia de cuentas individuales:
- Los trabajadores pueden iniciar la transferencia de su cuenta individual en la nueva Afore, no en la anterior, y pueden cambiar de Afore más de una vez por año.
- Los requisitos para cambiar de Afore fueron eliminados, y ahora las transferencias pueden hacerse a través de internet.
- Los trabajadores nuevos que no eligen Afore son asignados a los intermediarios que ofrezcan los costos más bajos.
- Más y mejor información sobre retornos y tarifas están disponibles para el trabajador.
- Desde septiembre de 2003, Consar ofrece asistencia telefónica directa a los trabajadores.
- Nuevas normas para la comparación entre Afores que ofrece información imparcial y homogénea.
- Una “Declaración de cuenta nueva” que incluye información relevante acerca de: I) comparación de retornos y tarifas entre Afores; II) balance de contribuciones y retornos de las contribuciones de los trabajadores; III) detalle de las contribuciones, IV) tarifas reales cargadas en la cuenta del trabajador por las Afores y, V) retornos generados por fondos de inversión.
Además, se han iniciado varias acciones tendientes a reducir el costo operativo del Sistema de Fondos de Jubilación. Entre ellos:
- Una base de datos centralizada para todo el sistema que reduce los costos, en comparación con cada Afore manteniendo su propia base de datos.
- Creando una base de datos de cuentas de corretaje manejadas desde la casa central de la sociedad bursátil dentro de Procesar (administrador de la base de datos nacional). La base de datos actualiza diariamente el balance de las cuentas de corretaje, lo que elimina del sistema más de 850 millones de transacciones anuales.
GAP: ¿Qué está haciendo el gobierno mexicano para expandir la cobertura de pensiones a una mayor parte de la población? (por ejemplo, a trabajadores informales y a aquéllos que no contribuyen o aportan al sistema).
FGD: Al respecto, el gobierno federal ha tomado las siguientes medidas:
La ley del sistema de ahorros para la jubilación fue enmendada en 2002 para permitir a los trabajadores no afiliados al IMSS7 que abrieran una cuenta individual en una Afore. Las contribuciones voluntarias al sistema de pensiones son deducibles hasta el 10 por ciento del impuesto a la renta (con ciertos límites) y está permitido algún diferimiento en el pago de ese impuesto.
Esta medida tiene por objeto reclutar trabajadores independientes, tales como abogados, carpinteros, contadores, plomeros, médicos, comerciantes detallistas y conductores de taxi, que generalmente no tienen acceso a opciones seguras de ahorros con beneficios fiscales.
La reciente aprobación del “Programa de Oportunidades para la Jubilación” por la Cámara de Diputados proporcionará oportunidades a individuos con bajos ingresos que tengan más de 40 años de edad, para que abran una cuenta individual con contribuciones mensuales voluntarias y contribuciones equivalentes realizadas por el gobierno federal.
GAP: Entiendo que el gobierno de Fox está teniendo problemas con la aprobación de reformas fiscales y del mercado laboral en México. ¿Por qué sucede esto?
FGD: Algunas iniciativas han tenido problemas para ser aprobadas por el Congreso, pero esto podría interpretarse como un signo de una democracia en desarrollo que eventualmente evolucionará para permitir mecanismos de acuerdos a largo plazo sin contar con una mayoría de un partido único. En este sentido, vale destacar que, según un sondeo8 reciente, hay una tendencia en desarrollo que sugiere que las personas quieren un Congreso con una mayoría del partido del Presidente.
En 1995, la última vez que el impuesto al valor agregado fue modificado, el partido del Presidente tuvo mayoría en el Congreso (60 por ciento de los Diputados y 74,2 por ciento del Senado); durante la actual administración, el partido del Presidente ha tenido una minoría [de bancas] (Diputados: 41,4 por ciento 2000-2003 y 30,2 por ciento 2003-2006; en el Senado: 35,9 por ciento).
Ya pasó el tiempo en el que el Presidente imponía su voluntad al Poder Legislativo.
GAP: ¿Qué significan estas reformas para el crecimiento futuro de los sistemas de seguro social en México?
FGD: Estas reformas son necesarias para mejorar el desempeño de los sistemas de seguro social. Por una parte, la reforma fiscal generará un aumento en la recaudación, necesaria para cubrir las prioridades sociales, tales como el seguro social. Por la otra, la reforma laboral ayudará a aumentar el nivel de formalidad —que implicará mayor cantidad de trabajadores pagando contribuciones— y mejorará la cobertura del seguro social.
Vale la pena notar que las reformas fiscales, laborales y del sistema de pensiones generan una reacción correlativa positiva. Un sistema de pensiones financieramente sostenible disminuirá las presiones en las finanzas públicas, liberando recursos para cubrir otras prioridades sociales y fomentando el crecimiento y la creación de empleo. Además, un sistema nacional de pensiones permitirá el traslado de la pensión cuando el trabajador cambie de empleo, del sector público al privado, ayudando a mejorar la movilidad entre sectores y haciendo la asignación de la fuerza laboral a través de la economía más eficiente.
El efecto de las reformas fiscal y laboral es similar a la “prima demográfica” en el sentido de que su implementación brindará una gran oportunidad de aumentar el crecimiento potencial de la economía. Para aprobar estas reformas estructurales es necesario enfrentarse con las necesidades futuras que producirá el envejecimiento de la sociedad.
GAP: Ha habido mucha discusión sobre la reforma del generoso fondo de pensiones de los empleados públicos de México. ¿Cuál es su posición respecto de las opciones de reforma?
FGD: Una solución permanente para el déficit actuarial del sistema público de pensiones es emigrar a un sistema de cuentas individuales. Tal esquema aseguraría la solvencia del sistema, ya que los beneficios están relacionados directamente con las contribuciones, eliminando el déficit que se acumula a medida que la población envejece.
A pesar del aumento de las contribuciones al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE)9 desde 1983, las pensiones no son cubiertas por las contribuciones reales; el costo ha sido complementado con transferencias del gobierno federal10. Una reforma al sistema público de pensiones para empleados del sector debería tener las siguientes características:
- Cuentas individuales: los trabajadores deberían ser los únicos propietarios de sus recursos.
- Financieramente sostenible: las contribuciones realizadas por los trabajadores y el gobierno a las cuentas individuales deben corresponderse con los beneficios al momento de la jubilación.
- Traslado: los trabajadores deberían preservar los derechos de su pensión cuando cambiaren de trabajos, incluso al cambiar del sector público al privado.
- Certeza: una pensión mínima debe ser garantizada a los trabajadores que tengan ingresos más bajos.
Los derechos de los trabajadores actuales pueden reconocerse con una prima. Una reforma con estas características reducirá las presiones sobre las finanzas públicas en el largo plazo, y a corto y mediano plazo la presión del gasto será canalizada hacia las cuentas individuales, en vez de ir a financiar las pensiones actuales.
GAP: ¿Cuán importante es para el futuro desarrollo económico y crecimiento de México que el gobierno mejore los sistemas de seguro social y de salud?
FGD: El crecimiento económico depende del ambiente político, como se refleja, por ejemplo, en la calidad de la política de educación y los sistemas del cuidado de la salud. Al respecto, una de las prioridades del gobierno federal ha sido el desarrollo social como fuente de crecimiento y para reducir la pobreza.
La importancia de estos factores para la administración actual se ha reflejado en el impulso dado a programas sociales. Al respecto, “Oportunidades” es un buen ejemplo. Este programa brinda, a los mexicanos que viven en la extrema pobreza, la oportunidad de acceder a educación de calidad, asistencia médica y niveles nutricionales apropiados que les permitan participar en la sociedad y salir de su situación de pobreza.
El programa “Oportunidades” ha incorporado familias en las regiones urbanas, así como estudiantes secundarios. Vale destacar los siguientes resultados:
- El programa “Oportunidades” ha duplicado su alcance, de 2,5 millones de familias en 2000 a 5 millones en 2005.
- Se espera que 2,4 millones de niños menores de 5 años de edad sean controlados para evitar la subalimentación, y 5,5 millones de niños reciban una beca de escolaridad.
- Para 2006, fue propuesto [para financiar estos programas] un presupuesto de 35.600 millones de pesos, un 8,8 por ciento mayor en términos reales que el año anterior.
Con respecto a la salud, deberíamos destacar que, sin seguridad social, las enfermedades podrían transformarse en un círculo vicioso. Cuando una persona no goza de buena salud, baja su productividad en el trabajo disminuyendo así sus ganancias, lo que a su vez limita su capacidad para alimentarse, empeorando aún más su salud. Pensando en esto, la administración propuso la creación del programa Seguro Popular de Salud, que rompe este círculo vicioso y limita la catástrofe financiera que significa para las familias pobres sin cobertura alguna.
El Sistema de Protección Social en la Salud crea un sistema de seguro de familia, basado en el Seguro Popular de Salud, para asegurar que todas las personas tengan acceso a un seguro de asistencia sanitaria económico, especialmente aquéllas que viven en la pobreza. Para fines de la presente administración, 5 millones de familias serán incorporadas al programa Seguro Popular de Salud.
GAP: ¿Qué impacto tendría en la economía mexicana la firma de un acuerdo de totalización del seguro social?
FGD: Un Acuerdo de seguridad social con Estados Unidos traerá diferentes beneficios, tales como:
- La eliminación de impuestos de seguridad social duplicados para empleadores y trabajadores temporarios en Estados Unidos y México.
- Ayudar a completar los períodos de ausencia de cobertura en los beneficios de protección de los trabajadores, en Estados Unidos y México, que han trabajado en ambos países, pero no el tiempo suficiente, ni en uno ni otro, como para calificar para recibir beneficios.
- Al igual que la capacidad de traslado de pensión entre los sectores público y privado, esta capacidad de traslado entre países hará más eficiente la asignación de la fuerza de trabajo.
La aprobación del acuerdo reducirá el costo de la migración legal temporal entre México y Estados Unidos. Más aún, proporcionará más incentivos a trabajadores y familias para volver a su país de origen al terminar su actividad laboral, porque estarán recibiendo beneficios para contribuciones al seguro social en ambos países.
GAP: ¿Qué significarán, para México, una población de Estados Unidos que está envejeciendo y un mercado laboral en ese país reduciéndose? Dado que Estados Unidos envejecerá antes que México11, ¿ve usted una oportunidad para la economía mexicana, en el sentido que empresas de Estados Unidos puedan buscar fuentes de producción externas e invertir en México? ¿Estará tratando México de construir su capital humano para convertirse en una fuente de mano de obra calificada que pueda complementar a la fuerza de trabajo de Estados Unidos, que está envejeciendo?
FGD: El envejecimiento de la población de Estados Unidos podría significar una oportunidad de crecimiento económico para México, en forma de flujos de capital hacia mi país. Según diferentes estudios, a medida que la población de Estados Unidos envejezca, se espera que ocurran grandes descensos en la tasa de crecimiento de la fuerza laboral y en los ahorros privados consolidados.
Este crecimiento más lento de la fuerza de trabajo reducirá las oportunidades de inversión doméstica, porque lo empleadores tendrán menor necesidad de proporcionar equipos y facilidades nuevas para ocupar a trabajadores adicionales. De esta forma, la demanda de fondos de inversión en Estados Unidos quizás tienda inicialmente a caer más rápido que los ahorros, creando de esa manera incentivos para recurrir a fuentes de producción e inversión externas. A causa del estado relativo de su transición demográfica, México sería un mayor receptor de tales flujos de recursos.
Debemos enfatizar que el proceso de envejecimiento de la población en Estados Unidos meramente crea una oportunidad para el crecimiento económico, en algún sentido, duplicando la prima demográfica. Que tal potencial se aproveche o no, depende del establecimiento de condiciones que atraigan inversión y de la creación de empleo. Tales condiciones implican, principalmente, un ambiente amistoso de negocios, buena calidad de las instituciones gubernamentales, mercados laborales flexibles, administración macroeconómica responsable, comercialización franca y abierta, condiciones competitivas y un sistema educativo eficiente. Sólo a través del impulso sostenido a la competitividad y al desempeño económico, México será capaz de aprovechar la ventaja que le ofrece el envejecimiento de la población de Estados Unidos y de otras naciones desarrolladas.
Biografía
El secretario Francisco Gil Díaz sirve actualmente como Secretario de Hacienda y Crédito Público en el gabinete del Presidente Vicente Fox. Brinda al cargo una notable carga de experiencia en los asuntos económicos y financieros de México. Ha sido jefe de Proyección Económica en la Secretaría de la Presidencia, economista en el Banco de México, Director General de Estudios Económico-Hacendarios en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, gerente de la Unidad de Organización y Análisis de Información en el Banco de México, y Director General de Política de Ingresos en la Secretaría de Hacienda.
Durante las últimas dos décadas ha trabajado en el Banco de México como Subdirector y posteriormente como Director de Investigación Económica, y como Subsecretario de Ingresos en Hacienda y Crédito Público.
Antes de ser nombrado Secretario, se desempeñaba como Director General de la Empresa Avantel, proveedora de servicios telefónicos y de internet en México.
En el ámbito académico, ha sido profesor y Coordinador del Programa de Economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).
Se licenció en la carrera de Economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México y llevó a cabo sus estudios de Doctorado en Economía en la Universidad de Chicago. Nació en la ciudad de México el 2 de septiembre de 1943.
Las apreciaciones expresadas en este artículo no necesariamente representan la visión o políticas de AARP.

