Salvando el “sueño americano”
En su columna del número de enero de AARP Bulletin, Bill Novelli se refiere a los enormes desafíos y oportunidades que enfrentan los estadounidenses mayores de 50 años en su búsqueda de la buena vida.
La necesidad de seguridad en la salud y en lo económico —no sólo para nosotros, sino también para las generaciones futuras— es algo que todos compartimos. Es la promesa de Estados Unidos.
En una época, la gente podía confiar en que sus empleadores, sus pares y su gobierno los ayudase a conseguir la seguridad económica y el cuidado de la salud que necesitaran a lo largo de sus vidas. Hoy, gran parte de la carga de ahorrar para la jubilación, pagar por el cuidado de la salud y mantener a padres en edad avanzada recae mucho más pesadamente sobre los individuos. El acuerdo tácito solía ser que si uno trabajaba duro, pagaba sus impuestos, criaba a sus hijos y seguía las reglas, estaría bien. Para mucha gente, el “sueño americano” se está desvaneciendo junto con su seguridad en la salud y en lo económico.
Debemos actuar —y pronto— antes de que nuestras opciones sean pocas y los costos, prohibitivos. Si no lo hacemos, la próxima generación será la primera en la historia de Estados Unidos en estar menos acomodada que la de sus padres. No podemos permitir que eso suceda. No podemos dejar que se rompa la promesa de Estados Unidos. Todos nosotros tenemos que ser los que aboguemos por las generaciones futuras.
Éstos son desafíos enormes, y AARP debe plantarse y enfrentarlos. Recientemente, un senador de Estados Unidos le dijo a un grupo de líderes empresariales que dejaran de quejarse por el cuidado de la salud, porque no tenía solución. Vamos a probar que está equivocado. Nuestro objetivo es comprometer a nuestros miembros y al público en esta causa, para presionar por un cambio. Necesitamos inspirar a los líderes de gobierno, de empresas y de grupos sin fines de lucro, como así también a los particulares, para generar soluciones, no sólo para hoy, sino también para mañana. Buscaremos equilibrar lo que puedan hacer la sociedad, el gobierno y nosotros mismos.
Esto no sucederá de la noche a la mañana. Ni puede hacerlo AARP sola. Queremos que se unan a nosotros. Los 37 millones de miembros de AARP pueden ser una poderosa voz para el cambio, en el Congreso, en la Casa Blanca, en los capitolios estatales y en las salas de reuniones de las corporaciones. Todos debemos hacernos escuchar cuando los candidatos —principalmente los aspirantes a la presidencia— pidan nuestro voto.
Voluntarios y miembros ya se están comprometiendo. Pronto le pediremos que comparta sus experiencias y opiniones sobre cuidados de la salud y seguridad en la jubilación. A través de sus historias personales, resaltaremos la urgencia de estos asuntos y llevaremos el caso a líderes de opinión, políticos y otros socios potenciales en todos los sectores de la sociedad.
AARP es, quizá, la organización mejor posicionada en el país para liderar esta iniciativa, pero todos los estadounidenses tienen algún interés en esto. Por eso, queremos trabajar con las empresas y los trabajadores, con coaliciones de cuidado de la salud y de envejecimiento, con consumidores y grupos de diversidad y religiosos, y con organizaciones de mujeres. Juntos triunfaremos; divididos, perdemos.
En mi columna del número del próximo mes diré más sobre lo que viene. Compartimos la responsabilidad cívica de hacer que la sociedad funcione y de devolverle la confianza a nuestros ciudadanos sin transferirles los costos a nuestros hijos y nietos. Juntos, construiremos un Estados Unidos del siglo XXI, donde las personas de todas las edades puedan vivir con independencia, dignidad y un propósito.

